El Grand Prix y Ramón García también despiertan el odio de las redes sociales

-

En un pasado nostálgico, el programa 'Grand Prix' floreció como un exitoso vínculo entre generaciones, elogiado por su capacidad para unir a abuelos y niños en un sinfín de momentos emocionantes. Sin embargo, en su reencarnación actual como la gran revolución televisiva del 2023, el programa se encuentra en una encrucijada inesperada.

A medida que se sumerge en la era digital, enfrenta la implacable mirada del "juicio paralelo" orquestado por las omnipresentes redes sociales, un elemento ajeno a su primera encarnación. Este resurgimiento no solo busca capturar la esencia del pasado, sino también adaptarse a un nuevo ecosistema mediático, donde el odio en línea puede amenazar incluso la nostalgia más arraigada.

Publicidad

4
El programa busca atraer a niños y jóvenes

El Grand Prix y Ramón García también despiertan el odio de las redes sociales
El Grand Prix y Ramón García también despiertan el odio de las redes sociales

La evaluación paralela que emanan las redes sociales tiende a favorecer en líneas generales al Grand Prix, que, incluso a pesar de sus reinvenciones y ajustes, ha recobrado su estatus como un fenómeno presente en las calles mediante pantallas gigantes, cautivando a espectadores que disfrutan de la experiencia al aire libre. No obstante, este beneplácito no se extiende de la misma manera a sus protagonistas. Ramón García y Michelle Calvó emergen como figuras incólumes y son aclamados por mantener una esencia más arraigada a la tradición (aunque es notable el papel de Calvó, asumiendo un protagonismo mayor como presentadora en comparación con sus predecesoras en la etapa original). Por otro lado, Cristinini y Wilbur se ven expuestos a una oleada de críticas por parte de las redes, junto a la nueva "mascota", el carismático dinosaurio Nico.

Precisamente, Cristinini y Wilbur encarnan roles que desafían los límites y se distancian de la versión original del programa. Cristinini ejerce como narradora de las pruebas, adaptando el fenómeno de streamer y caster (una innovación en la televisión, aunque no sea la primera vez) que cautiva a la juventud. Por su parte, Wilbur, como contrapunto cómico, despliega sus habilidades atléticas para explicar las dinámicas de las pruebas y conectar con los más jóvenes, en sintonía con la presencia del alegre dinosaurio Nico, presentado desde el primer episodio por Ramontxu como "la mascota preferida de los niños".

Es innegable que TVE ha trazado su enfoque, especialmente en relación a estos tres protagonistas, con la intención de atraer a niños y jóvenes, una audiencia que se aleja gradualmente de la televisión. En consonancia con este objetivo, el éxito ha sido rotundo. La consultora DOS30TV reveló que en el día de su estreno, un 40.2% de los niños entre 4 y 12 años que sintonizaban la televisión optaron por el Grand Prix. En la franja de edad de 13 a 24 años, este porcentaje alcanzó un sólido 36%. En la segunda emisión, incluso se mejoró este dato, llegando a un impresionante 40.5% entre los niños de 4 a 12 años.