La lección de una anciana frente a la «dictadura» de los cajeros automáticos

Muchos recordamos a Carlos San Juan, el hombre de 78 años que reclamaba un «trato más humano» por parte de los bancos y en especial de los cajeros automáticos. 

El mismo que había entregado las 600.000 firmas recogidas en la campaña Soy mayor, no idiota, a través de la plataforma change.org, entre otras.

Un impulsor de la iniciativa, y del que pedía a los bancos y a los políticos «medidas urgentes» y no «invitaciones» llenas de «paternalismo». Argumenta que la digitalización deja atrás a las personas más vulnerables y solicita atención presencial en las sucursales bancarias. Pues esto ahora ha cobrado un sentido mayor, esta vez con una anciana y también con los cajeros automáticos.

Cerca del 70% de las personas mayores no usa el móvil y se ven obligados a usar los cajeros automáticos

Cerca de un 70% de la población mayor no usa aún el móvil para hacer la operativa habitual con su banco y, en parte, es debido a que las aplicaciones no son lo suficientemente sencillas e intuitivas. Así lo cree el 80% de los encuestados. Mejorar las apps figuraba como uno de los compromisos firmados.

Además, el 90% del colectivo se ve obligado a usar el cajero, pese a que 4 de cada 10 encuentra aún dificultades. En ese sentido, la figura del asesor personal, anunciada por los bancos, no está presente en el 70% de los casos.

Detrás de este dato también encontramos la realidad de que muchas de las operaciones que se realizan en ventanilla conllevan un coste, especialmente a la hora de disponer dinero en efectivo, que los mayores no quieren o no pueden asumir.

El panorama digital ha avanzado a velocidad desorbitada, lo que ha provocado que personas como la protagonista de esta historia protesten ante el constante cambio al que deben acomodarse… pero esta vez actuando contra los bancos y los mismos cajeros automáticos.

La actuación de esta anciana frente a los bancos se lleva todos los aplausos

Es así que, a pesar de ser un instrumento importante para el control de ingresos y gastos de los mayores, la libreta de ahorros ya no puede ser usada por casi el 60% de los mayores, al representar un sobrecoste o, directamente, no estar disponible en su entidad.

Hablamos, entonces, del caso de esta mujer mayor que le dijo a la cajera que necesitaba sacar 10 dólares de su cuenta. La cajera la indicó que, para cantidades menores de 100 dólares, debía de utilizar el cajero automático situado en la calle. Pero…

«Quiero cancelar mi cuenta y llevarme todo el dinero»

La señora no entendió el motivo porque, total, ya estaba allí y a la cajera la operación reclamada no iba a suponerle mayor esfuerzo. “Son las normas” le repuso la empleada. «Por favor, deje pasar al siguiente si no necesita hacer ninguna otra operación, que hay cola». La mujer quedó pensativa unos segundos y, a continuación, indicó que quería cancelar su cuenta y llevarse todos los fondos.

Preguntó cuál era el máximo que podía sacar en ese instante. La cajera respondió que 3.000 dólares. “Pues démelos” solicitó con una sonrisa. «En billetes de 20 y de 10, por favor.” La cajera se los entregó. La mujer cogió un billete de 10 dólares y se lo metió en la cartera. «¿Alguna cosita más, señora?», preguntó la cajera. Sí, estos 2.990 dólares, por favor, me los ingresa en mi cuenta».

Este es el caso de esta persona mayor, pero lo cierto es que no es el único. Igualmente, y gracias a la recogida de firmas de Carlos San Juan, en febrero de 2022 se consiguió que las patronales bancarias se comprometieran ante el Ministerio de Economía a proporcionar a las personas mayores un trato personalizado y de calidad.

Una de las medidas acordadas fue la ampliación del horario de atención presencial como mínimo de 9.00h a 14.00h. También ofrecer a las personas mayores atención preferente en sucursales y por teléfono. En definitiva, medidas encaminadas a garantizar su inclusión financiera.