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Cómo se hace el vino

El vino es una bebida fermentada no destilada, básicamente un brebaje con menos grados de alcohol. Se dice que es el acompañante ideal para degustar de unos ricos platillos bien sea a la hora de la comida o la cena.

El vino en la cocina es muy importante, probablemente muchos lo sepan, pero para cada comida existe un vino en particular o con el cual va mejor.

Los vinos blancos van con las carnes blancas, como el pescado, los mariscos, las cremas y las cremas. Los vinos rosados y blancos ligeros van mejor con los pescados blancos, aunque los mariscos y los pescados azules van mejor con los vinos blancos que posean más cuerpo.

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Por otra parte el vino rosado o tinto joven es más ideal con las carnes suaves, mientras que el vino tinto añejo y con cuerpo va de la mano con las carnes rojas o de caza. Y el vino tinto de crianza con cuerpo, lo mejor son las carnes a la brasa o guisadas.

Otro dato importante, es que cada botella tiene una temperatura ideal para ser servido. Los vinos tintos son servidos a temperatura ambiente. Por esta razón se recomienda abrir una botella entre 30 minutos o 1 hora antes de servirlo.

Si hablamos del verano es más ideal sacar el vino entre unos 13° o 14°, esto se debe que al sacarlo y exponerlo a la temperatura del ambiente. La botella tomará unos 2° o 3° de manera rápida, lo cual hace que quede en la temperatura perfecta.

Los vinos blancos en cambio se sirven fríos. Los vinos más jóvenes que será para los caldos pueden ir desde los 6°, hasta los 12°  que es la temperatura adecuada para los vinos más secos.

¿Cómo se fabrica el vino tinto y el blanco?

¿Cómo se fabrica el vino tinto y el blanco?

El vino blanco es una variedad cuyo color puede ser desde amarillo pajizo, verdoso u oro. Esta botella el cual se obtiene por la fermentación alcohólica de la pulpa de las uvas cuya piel es color blanco o negro. Y así lograr un color amarillo en el producto final.

La gran variedad de vinos se originan de las distintas cepas así como de los métodos de para elaborarlos.

El vino blanco se cree que se consume hace más de 2500 años, instalándose en todos los países que tengan como tradición el consumo del mismo, sobre todo en Europa, América y Oceanía.

Mientras que el vino tinto es un vino que se origina del mosto de las uvas tintas. Este se hace mediante un proceso que permite conseguir la materia colorante de la uva, que se encuentra en sus hollejos.

Es por ello que el tiempo que envejece en la barrica y en la botella pueden lograr que se obtengan vinos jóvenes. De crianzas, de reservas e incluso de grandes reservas.

Algo particular, es que existen dos métodos para la elaboración del vino tinto. Una es la maceración carbónica, con la uva entera y confinada, la cual es una tradición de los cosecheros para comercializarlo temprano. Y el otro método es  eliminar el raspón del racimo, lo que rompe la uva antes de la fermentación por las levaduras y es utilizado por las grandes bodegueras.

Las uvas no se lavan para que sus levaduras  ayuden en la fermentación, pero la higiene previa del mismo se mantiene para garantizar un producto óptimo. El vino tinto también se le llama vino negro o red wine, en inglés.

Punto a tener en cuenta en la elaboración

Punto a tener en cuenta en la elaboración

La vendimia es el momento de recoger las uvas y es de suma importancia realizarla en el momento adecuado de la maduración de los frutos.

Durante esto, se botan los racimos verdes o dañados para así no afectar el sabor del vino. Estos racimos se recogen directo de la vid, ayudándose con tijeras y depositándose en cestas y llevándose a las bodegas.

Se ha escuchado preguntar cual es más sano, si el vino tinto o el vino blanco, pero la respuesta está en su proceso de fabricación. Ya que el blanco se hace con uvas blancas, que no poseen piel ni semillas, son separadas del jugo añadiendo levadura que lo fermentara. Esto da origen al sabor y al aroma frutal.

Mientras que el tinto se elabora gracias a las uvas rojo oscuro y las negras, trituradas con la piel y fermentadas durante una o dos semanas, y permitiendo que los taninos contribuyan al color y el sabor del mismo, creando un vino más seco y con más cuerpo e incluso sabor.

Servir el vino

Servir el vino

Para servir las copas se deben seguir algunos parámetros según el tipo de vino. Por ejemplo, las copas para los vinos tintos deben ser servidas hasta la mitad. Mientras que las copas de los vinos blancos o rosados se llenan solo dos tercios (2/3), esto es porque se toman fríos.

Además, para mantener la temperatura perfecta de los vinos blancos, lo más adecuado es llevarlos a la mesa dentro de una cubitera y con una servilleta de lino cubriendo su cuello.

Por otra parte, los vinos de reserva o gran reserva, se deben servir con un aireador o en su defecto un decantador. Esto hace que el vino pueda respirar y oxigenarse, lo cual mejora su sabor y su aroma.

Al finalizar, lo más adecuado para conservar adecuadamente las propiedades de los vinos, lo mejor es proteger la botella con un tapón. Pero ten en cuenta que debe ser con un tapón especial que permita crear un vacío.