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Las altas temperaturas nocturnas incrementan la mortalidad en el sur de Europa

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El calor nocturno excesivo y la duración de las noches con elevadas temperaturas constituyen “una causa directa de mortalidad”. Así lo concluye un estudio internacional coordinado por el investigador de la USC Dominic Royé y en el que por vez primera se aborda el influjo de estas variables en la mortalidad del sur de Europa.

La investigación publicada en la revista Epidemiology recoge datos de 11 ciudades ubicadas en España, Portugal, Francia e Italia. En el caso español, el estudio detecta que entre los años 2001 y 2014, las elevadas temperaturas nocturnas incrementaron la mortalidad en un 26% en Madrid; un 14%, en Bilbao; un 13%, en Sevilla; y un 6%, en Barcelona.

“El impacto del entorno térmico sobre la salud, la calidad de vida y el rendimiento de las personas es uno de los problemas de salud pública vinculados al cambio climático global, más delicado”, explica Dominic Royé.

Las altas temperaturas nocturnas pueden producir “estrés térmico prolongado”, lo que se ve agravado “al impedir que el cuerpo humano descanse durante la noche”, añade. Los aspectos en los que más inciden las noches calurosas son el sueño y el descanso. De este modo, Royé señala que “el calor puede provocar alteración y privación del sueño debido a los procesos necesarios de termorregulación”.

EVIDENCIAS

El estudio encontró evidencias de que la mortalidad diaria está asociada a temperaturas nocturnas calurosas que superan los 20ºC y, en menor medida, a la duración de esas noches calurosas en todos los países analizados. “Es importante resaltar que el efecto nocturno sobre la mortalidad es independiente de las temperaturas diurnas”, explican los investigadores. En concreto, se demostró que los valores altos de noche calurosa están asociados a un aumento de la mortalidad por causa específica.

El mayor riesgo se observó en Portugal, con un aumento de la mortalidad del 37% en noches de excesiva temperatura, mientras que el menor riesgo se produce en Francia con un 12%. Los investigadores detectaron un incremento del 17% en ciudades como Niza y del 19%, en Toulouse.

Los resultados relativos al influjo de la duración de la noche calurosa revelaron que solo Portugal incrementa el riesgo de mortalidad en un 29%. No obstante, la variable de la duración incrementó la mortalidad en un 7%, en Roma; en un 8%, en Barcelona; y en un 12%, en Madrid.

Los resultados de este estudio proporcionan “una mejor comprensión de la salud nocturna” y pueden ayudar a mejorar los sistemas de alerta de ola de calor a nivel de la población, además de considerar factores de riesgo individuales, explica la tesis.