Quantcast

Gazpacho, Mochilo… ¿Por qué ‘Los Fruittis’ marcaron nuestra infancia?

Con ‘Los Fruittis’ puede pasar lo mismo que con otras tantas cosas de la infancia, que una vez pasado el tiempo es mejor dejarlas en el olvido. Así podríamos conseguir que permanezcan igual de brillantes en nuestro recuerdo, que no nos decepcionen en un segundo visionado… ¡Pero es que es comenzar a sonar la llamativa sintonía de ‘Los Fruittis’ y tienes que pegarte al televisor! Hoy en QUÉ! nos ponemos nostálgicos con estos míticos dibujos de los noventa.

“El mundo de ‘Los Fruittis’, es muy divertido; somos ‘Fruittis’, dulces ¡sí! ricos y verdes vegetales…”. La canción del comienzo era absurda, sí, pero muy pegadiza. Si ya te cuentan el argumento de esta mítica serie de nuestra infancia, con una panda de frutas y vegetales que viven en un volcán, te caes de espalda.

La serie, creada por Antoni D’Ocon, empezó a emitirse en 1991 en la Primera de RTVE y pronto tuvo mucho seguimiento. Los llamativos colores de ‘Los Fruittis’ se conseguían con un proceso de coloreado digital muy novedoso para la época. La colorida Ciudad de los Fruittis, eje de la acción, era un exótica localidad con casas en forma de seta o piña.

Gazpacho, la piña andaluza de 'Los fruittis'

¿QUIÉNES ERAN ‘LOS FRUITTIS’?

En cuanto a lo del argumento… Apenas hay que conocer a los personajes para darse cuenta de lo disparatada y divertida que era la historia: Gazpacho era una piña que hablaba andaluz, ¿querías exotismo? ¡Pues toma tres tazas! Pincho era un higo chumbo parlanchín y el tercero en discordia, Mochilo, era un plátano con una mochila. Aquí ya quizás no estaban tan originales los guionistas. La banda de ‘Los Fruittis’ se completaba con la presencia de Kumba, una niña samai con la que vivían mil aventuras.

La intención del creador pudo ser mejorar la consideración que los niños tenían sobre las frutas y las verduras, que no suelen ser de las preferidas entres sus elecciones alimenticias. Nosotros podemos dar fe de que lo consiguió. Frutas y verduras nos cayeron mejor, eso seguro, otra cosa es que nos las comiéramos haciendo caso a nuestras madres.

¡Vaya bodegón! Piña, cactus, platano y niña samai.