Josep Maria Bartomeu vive las que sin duda son las horas más bajas desde que tomó la presidencia del FC Barcelona en el 2015. Pese a tomar el club en su máximo esplendor, el empresario catalán fue dilapidando todo el prestigio del conjunto azulgrana y año a año disminuyó el número de títulos hasta este final esperpéntico con el 2-8 ante el Bayern Múnich y sin ningún título en las vitrinas por primera vez desde el 2008. Este desenlace puede tener varios motivos, pero uno de los más importantes es un plantilla venida a menos gracias a una dirigencia que no ha sabido renovarla y ha malgastado el dinero con malos fichajes.
A pesar de que muchos de que la mayoría de los fichajes no han cuajado, por no decir todos salvo Lenglet; lo cierto es que cuando esos futbolistas llegaron a la entidad blaugrana lo hicieron siendo unos auténticos cracks; sin embargo, en la actualidad son unos pufos en los que nadie en su sano juicio invertiría un euro. Los fichajes en el Barcelona siempre dan de que hablar, pero es que hay algunos que son muy especiales por demostrar categóricamente que en cuestión de inversión esta directiva comandada por Bartomeu sabe muy poco.
Arda fue el primer fiasco de Bartomeu

Cansado de las exigencias del Simeone, Arda Turan recogió sus cosas del Atlético de Madrid ya habiendo ganado todo lo que se podía ganar salvo un titulo, el que más quería: la Champions League. Con eso en mente puso rumbo al FC Barcelona a cambio de 34 millones de euros; aunque fue una Junta quien lo contrató, la decisión de si se hacía efectivo su fichaje recayó en Bartomeu cuando tomó la presidencia y este aceptó. Al equipo catalán llegó siendo pieza clave del Atlético, pero en el Barça nunca pudo adaptarse. Años en el banquillo, algunas cesiones y escándalos extradeportivos acabaron con la carrera del turco que nunca brilló de blaugrana ni tampoco pudo ganar la Champions.
André Gomes se apagó en el Barça

Muchos aseguraban que una de las joyas de la próxima década sería André Gomes que brilló con el Valencia y despuntó con Portugal en la Eurocopa 2016. El Barcelona estuvo más rápido que muchos competidores, Real Madrid incluido, y logró convencer al joven luso para que recalara en sus filas, previo pago de 37 millones de euros al conjunto che. Las esperanzas que se tenían en él eran máximas, porque con el Valencia demostró buen toque, visión y una inteligencia que lo colocaban entre los elegidos; pero todo cambio al colocarse la camiseta blaugrana. La irregularidad llegó y nunca lo dejó, hasta ahora lo acompaña en el Everton, con el que está tratando de encontrar a ese futbolista que tanto prometía.
Umtiti cayó en desgracia

Para la gran mayoría, Samuel Umtiti llegó al Barça y resolvió lo que parecía imposible, al dar seguridad a la zaga y complementarse muy bien con Piqué; sin embargo, el central francés solo duró hasta el Mundial de Rusia 2018. Cuando el galo regresó como campeón del mundo su calvario con las lesiones de rodilla comenzó. Esos 25 millones de euros que Bartomeu pagó al Lyon y que en un principio parecieron una ganga, comenzaron a verse como una estafa dada la nula aportación de Umtiti en el equipo catalán. Las lesiones, la falta de continuidad y la perdida clara de confianza mermaron las aptitudes de un magnífico central al que ahora no se le encuentra club, porque nadie se atreve a apostar por su maltrecha rodilla. Un fiasco a toda regla.
Junior pintaba para crack y ahora no lo quiere nadie

Luego de una gran campaña con el Betis y de despuntar con la selección Sub-21 de España, el Barcelona pagó 18 millones de euros al conjunto sevillano para quedarse con Junior Firpo. Con la fama de un lateral izquierdo veloz, con mordiente en ataque y con buen retorno a la defensa, el hispano-dominicano llegó al equipo blaugrana para pelearle el puesto a Jordi Alba; no obstante, esa intención se quedó en nada. Nunca fue una amenaza real para un Alba que ni en su peor momento vio posible que le quitaran la titularidad. Firpo pasó de ser seguido para debutar con la selección abosoluta a actuar como moneda de cambio del Barça, una que por cierto, nadie quiere.
Griezmann buscará su nivel en el Barcelona

La última gran inversión de Bartomeu fue la de Antoine Griezmann, quien vino procedente del Atlético de Madrid a cambio de 120 millones de euros. El francés era la estrella del equipo colchonero, pero buscando un estilo de juego más de ataque y para obtener los títulos que con el equipo de Madrid se le negaban, pues decidió cambiar de aires; sin embargo, por ahora su fichaje ha sido un completo fracaso. Perdido en labores defensivas, a las que se acostumbró por tantos años con Simeone; en una posición a la que no se adapta, porque Messi ocupa el lugar donde juega mejor; y muy lejos de un nivel aceptable, por su falta de eficacia de cara al arco, su contratación no se justifica. El francés aún tiene tiempo de revertir la situación; pero tras su primera campaña, tanto él como el presidente blaugrana quedan muy mal parados.

































































