La temporada de Halloween es el gran reclamo otoñal de los parques temáticos madrileños, pero quienes se encargan de provocar los sustos han empezado a contar lo que ocurre cuando se apagan los focos. Actores, animadores y trabajadores de los espectáculos de Parque Warner y Parque de Atracciones de Madrid denuncian empujones, insultos, acorralamientos y comportamientos vejatorios por parte de algunos visitantes. Y señalan además a la empresa que gestiona ambos recintos, a la que reprochan no haber movido ficha pese a las quejas que se acumulan desde hace años.
Una trabajadora de Parque Warner que participa actualmente en los espectáculos de Halloween ha hablado en exclusiva con este diario y apunta a un perfil muy concreto de visitante. Siempre hay gente que se pasa de lista, sobre todo adolescentes entre 15 y 20 años... les gusta mucho vacilar", cuenta. Según su testimonio, el problema no es el público que busca pasar miedo, sino el que acude con la intención de provocar al actor y convertir la interacción en un pulso.
La programación de este año multiplica precisamente esas situaciones de contacto directo. Parque Warner celebra su temporada entre el 26 de septiembre y el 2 de noviembre con una oferta que mezcla pasajes del terror, espectáculos, animación de calle, zonas tematizadas y desfiles, y estrena en Gotham City una nueva zona del miedo, Dionesium Escape, que los visitantes deben atravesar sorteando sus peligros. En el recinto de la Casa de Campo, el Halloween se extiende del 26 de septiembre al 1 de noviembre, con pasajes como El Templo de Shanarkai, El Viejo Caserón, Nosferatu o The Walking Dead Experience y la scare zone Área 51.
En las scare zones y en la animación de calle, los intérpretes se mueven entre el público sin ninguna barrera física de por medio, algo que forma parte de la gracia del formato, pero que también los deja expuestos. Dentro de los pasajes la situación tampoco es mucho mejor, porque los grupos avanzan por espacios estrechos y oscuros donde un agarrón o un golpe pueden pasar inadvertidos para cualquiera salvo para quien los recibe.

"No es divertido, no es gracioso, es acoso laboral"
Daniel, actor y cosplayer, es una de las voces más duras. "Es de vergüenza que esto se esté consintiendo y no haya medidas. Me parece inhumano que haya gente que vaya a estos eventos a machacar y maltratar a la gente que está trabajando", denuncia, mientras insiste en que la situación ha ido más allá de las bromas pesadas. "Por favor, que se tomen medidas ya porque hay agresiones físicas hacia los actores. No hay derecho a que eso se tenga que aguantar, a que una persona vaya con miedo y ansiedad a su puesto de trabajo", añade.
Para él, lo que está en juego es el trabajo de meses que unos pocos echan a perder en una noche. "Se tardan muchos meses en preparar esta temporada para que venga gente a joder y estropear todo el trabajo. No es divertido, no es gracioso, es acoso laboral, discriminación y odio hacia una persona que está trabajando".
Daniel dirige su petición directamente a Parques Reunidos, responsable de ambos recintos y uno de los mayores operadores de parques de ocio del mundo y de los que crece a mayor ritmo, con 61 parques en 14 países. El actor asegura que el último fin de semana largo fue especialmente duro. "Este puente del Pilar los actores estaban completamente cohibidos, agotados y machacados. Y no hablo solo en animación de calle. En pasajes y scary nights también. Están siendo acosados", relata. "Por favor, haced algo para que trabajen tranquilos. La prevención y protección en el trabajo no es un lujo, es un derecho".
Este puente del Pilar los actores estaban completamente cohibidos, agotados y machacados
Daniel, actor y cosplayer
El malestar se ha trasladado también estos días a las redes sociales. Lili, fotógrafa y una habitual de los parques, publicó un vídeo en Instagram en el que no escondía su indignación. "Me da vergüenza ser de la misma especie que estos personajes. Cada Halloween es lo mismo, la gente no respeta a los actores ni el trabajo que hacen. [...] No podemos acorralarles ni obligarles a que hagan cosas que no quieren hacer", lamentaba.
El contraste con el discurso de la propia empresa resulta llamativo. Parques Reunidos presume de la calidad de estos eventos y el pasado año destacó que sus celebraciones de Halloween en Parque de Atracciones y Parque Warner habían recibido premios, algo que la compañía atribuía a la calidad e innovación de sus espectáculos. Los trabajadores consultados sostienen que ese éxito descansa en buena parte sobre los actores, precisamente el colectivo que ahora se siente desprotegido.
Las normas de Bono Parques no se cumplen
Cristina, también fotógrafa, pone el foco en la falta de respuesta de los responsables. "Es una pena y una decepción que el acoso y la agresión tanto verbal como física a los actores/actrices lleve pasando años y que los responsables del parque no hayan tomado ni medidas ni precauciones ante esta situación. Me avergüenza compartir espacio y aire con este tipo de personas. ¿Hasta cuándo se va a seguir permitiendo? ¿Qué necesitan que pase para que actúen de manera eficaz?", se pregunta.
Su crítica apunta a que muchos de los responsables podrían ser clientes fieles con pase anual, lo que en teoría facilitaría identificarlos y sancionarlos. "Muy probablemente este tipo de personas sean visitantes habituales con bono parques, ¿no se supone que hay que cumplir unas normas?", plantea Cristina, que recuerda que las condiciones del Bono Parques contemplan la expulsión sin derecho a reclamación de quienes incumplan las reglas o desoigan las indicaciones del personal.

Las normas de funcionamiento publicadas por el propio Parque de Atracciones van en esa misma línea. En ellas, la empresa establece que cada visitante se compromete a mantener un comportamiento cívico y considerado y está obligado a tratar con respeto al resto de visitantes, al personal y a las instalaciones. El reglamento añade que a los titulares del Bono Parques se les puede retirar o cancelar el pase por incumplimientos graves, o suspenderlo temporalmente en los casos leves, y que el parque se reserva el derecho de poner estas conductas en conocimiento de las autoridades competentes.
Sobre el papel, por tanto, la empresa dispone de herramientas para frenar a quienes cruzan la línea. Lo que los trabajadores y los visitantes habituales denuncian es que esas sanciones no se están aplicando mientras la temporada avanza hacia sus fechas de mayor afluencia, con la noche del 31 de octubre en el horizonte y con unos actores que, según sus compañeros, ya llegan a cada jornada con miedo.




