El robot Eiliko guarda en servidores chinos todo lo que le cuentas: su seguridad es tan floja que hackearlo resulta casi trivial.
Un malvavisco con orejas y una nube al otro lado del mundo
Es monísimo. Eso hay que reconocerlo antes de nada. Un malvavisco con patas, cara de dibujo animado y una habilidad inquietante para cambiar de expresión según cómo te pillas el día. Se llama Eiliko, lo fabrica Energize Lab y se vende en Amazon como mascota de compañía con inteligencia artificial.
El problema aparece cuando le hablas por WiFi. Ahí el bicho llama a casa, y casa está en China. La investigación de The Verge destapa que almacena todo en servidores chinos sin cifrado de verdad y con un control de acceso que da bastante pena. No es un exploit de película: es que alguien con maña puede entrar a leer lo que le has contado a tu mascota sobre tu trabajo, tu familia, o tu ex.
La prueba que hicieron fue sencilla y demoledora. Compraron una unidad en Amazon el 29 de agosto y al día siguiente mantuvieron una conversación de diez minutos con ella. En mitad de la charla, la pregunta directa: '¿Alguna vez le cuentas a alguien lo que digo?'. Respuesta del robot, con su carita de inocencia: 'Tus secretos están a salvo conmigo'.
Pues no. Esos secretos acaban en en unos servidores que el fabricante no parece tener el menor interés en blindar. Cuando se le pregunta a Energize Lab por el asunto, la reacción encaja más con un encogimiento de hombros que con un plan de choque. Ni cifrado serio ni ganas aparentes de arreglarlo.
El juguete más tierno de la habitación es también el micrófono que nunca apagas, y el fabricante lo sabe perfectamente.
Y ojo, porque aquí no hablamos de metadatos anónimos. Hablamos de voz, de conversaciones y de rutinas domésticas guardadas enteras en una nube ajena.
Lo peor no es que te escuche: es que le pueden cambiar la personalidad
El acceso a esos servidores no sirve solo para cotillear. Según lo publicado, quien entre puede llegar a secuestrar la personalidad del robot y hacer que diga cosas que su dueño no ha programado. Piénsalo dos segundos. Un aparato pensado para hacer compañía a un crío, con la voz y el carácter moldeables desde fuera.
Eso es lo que separa a Eiliko de un altavoz tonto. Una mascota que te escucha y que un tercero puede reescribir es otra categoría de producto. Y se vendió como si fuera un peluche con luces.
Lo incómodo es que no hay sorpresa ninguna. Llevamos una década metiendo micrófonos con WiFi en dormitorios infantiles a cambio de caritas simpáticas, y cada dos o tres años aparece exactamente el mismo titular.
Aibo ya levantó la liebre y nadie tomó notas
El precedente más obvio es Aibo, el perro robot de Sony, que lleva desde finales de los noventa vendiendo ternura tecnológica con más gracia que sentido práctico. La diferencia es que a Aibo se le acabaron exigiendo unas reglas. A Eiliko, de momento, no se le exige nada.
El historial de juguetes conectados es un desfile de vergüenzas. En 2017, el regulador alemán prohibió una muñeca con WiFi por considerarla un dispositivo de espionaje encubierto. Cuando un aparato recoge audio en Europa, el Reglamento General de Protección de Datos aplica, y mandar esas grabaciones a servidores fuera de la UE sin garantías es un problema serio, no un matiz legal. La Agencia Española de Protección de Datos tiene la puerta abierta para quien quiera preguntar.
Mi lectura: el hype de las mascotas con IA está justificado en lo emocional y es un desastre en lo estructural. Nos venden ternura y nos cobran en datos. Mientras el producto siga vendiéndose bien, arreglar el cifrado seguirá siendo la última prioridad de la lista.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 3/10. Como mascota de escritorio cumple: es simpático, responde y hace gracia tres tardes. Como dispositivo que escucha a tu familia y manda el audio a una nube sin proteger, es un suspenso de manual. Si te lo regalan, desenchúfalo cuando no estés delante — o mejor, no le cuentes nada que no dirías en una plaza llena de gente.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? El robot Eiliko guarda todo lo que le cuentas en servidores chinos sin cifrado real.
- 🔥 ¿Por qué importa? Cualquiera con acceso puede leer tus conversaciones o reescribirle la personalidad.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si hay un niño cerca, tienes un micrófono abierto en casa.



