Cada vez son más los dispositivos que dependen de nuestra red WiFi para funcionar. Esto tiene grandes ventajas, pero también supone todo un desafío para garantizar una conexión estable y veloz. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) es consciente de ello y nos ofrece una guía para optimizar nuestra red doméstica. De acuerdo a su último informe, entre otros consejos, se afirma que cambiar a un canal WiFi menos saturado puede marcar la diferencia entre una conexión lenta e inestable y otra rápida y fiable. En artículo te contaremos qué consejos brinda la OCU para tener una mejor conexión a internet en el hogar.
OCU: El auge imparable de los hogares inteligentes

Cada vez son más los dispositivos que dependen de nuestra red WiFi para funcionar. La lista es casi interminable: altavoces inteligentes, bombillas conectadas, enchufes programables, cámaras de videovigilancia, timbres inteligentes y termostatos, son algunos de los dispositivos que dependen de esta conexión. Por supuesto, nuestros omnipresentes smartphones, ordenadores, tabletas y televisores inteligentes también están en esta larga lista. La OCU calcula que el número medio de aparatos conectados en los hogares se ha más que duplicado en pocos años. Ya ronda la decena en la mayoría de viviendas equipadas con internet de banda ancha. Y las previsiones apuntan a que esta tendencia se intensificará gracias al internet de las cosas (IoT), con decenas de nuevos dispositivos conectados desempeñando las más variadas funciones.
OCU: Claras ventajas, pero también desafíos

Que nuestra nevera pueda hacer la compra automática o que podamos activar la calefacción desde el móvil antes de llegar a casa son claros ejemplos del potencial de esta hiperconectividad. Adicionalmente, muchos de estos gadgets conectados nos facilitan tareas cotidianas o mejoran nuestra seguridad y calidad de vida. Sin embargo, tener un gran número de dispositivos dependiendo de nuestra WiFi doméstica también puede causar problemas relevantes de velocidad y estabilidad en la conexión, según informaron desde la OCU. Es un desafío al que se enfrentan muchos hogares y que requiere soluciones para garantizar un funcionamiento óptimo de nuestra red.
El auge del teletrabajo evidencia las carencias

Con la explosiva generalización del trabajo y estudio a distancia durante los últimos años, el correcto funcionamiento de la WiFi se ha vuelto más crítico que nunca en nuestro día a día. Actividades cotidianas como las videollamadas, la descarga y subida de archivos pesados a la nube o el uso de herramientas de productividad online demandan un ancho de banda constante que no todas las redes domésticas han sido capaces de proveer. Especialmente cuando varios miembros del hogar compiten por ese ancho de banda disponible, la experiencia de usuario se puede volver muy frustrante. Estas crecientes necesidades han evidenciado las limitaciones que algunas WiFis tenían. La OCU ha identificado este problema y nos ofrece soluciones prácticas.
Casi todos los routers actuales funcionan en dos bandas

La gran mayoría de routers domésticos operan bajo los dos estándares WiFi más extendidos y que mejor compatibilidad presentan con nuestros dispositivos:
- WiFi de banda a 2,4 GHz: esta banda tiene mayor alcance y mejor capacidad de penetración en paredes, pero está más saturada y tiene menor ancho de banda disponible.
- WiFi de banda a 5 GHz: tiene menor alcance, pero está menos concurrida y puede proveer conexiones más rápidas gracias a un mayor espectro utilizable.
Dentro de cada una de estas bandas de frecuencia hay diferentes canales donde opera la señal WiFi. Y aquí está precisamente una de las claves para mejorar la conectividad cuando tenemos múltiples dispositivos conectados de forma simultánea.
La saturación de los canales WiFi causa problemas

Cuando tenemos docenas de objetos conectados a una red WiFi doméstica, lo normal es que los canales disponibles en las bandas de 2,4 GHz y 5 GHz se vayan saturando. Según la OCU, esto provoca mayor lentitud en la conexión e incluso cortes si dos o más dispositivos cercanos intentan transmitir a la vez en esa frecuencia saturada. ¿Por qué ocurre este cuello de botella? Por la propia arquitectura de las redes WiFi. Cuando operan bajo los protocolos estándar 802.11 b/g/n, los routers y clientes WiFi necesitan tomar turnos para poder transmitir en un canal dado. Si hay mucha densidad de transmisores en una banda, empiezan a producirse colisiones, retransmisiones fallidas, etc. que degradan el rendimiento conjunto de toda la red.
OCU: Cambiar de canal WiFi da muy buenos resultados

Una solución rápida y efectiva que recomienda la OCU es cambiar manualmente de canal WiFi en nuestro router principal. La idea es migrar la operación de nuestra red a un canal alternativo menos saturado dentro de las bandas de 2,4 GHz y 5 GHz. Esto maximiza las probabilidades de transmitir y recibir datos sin colisiones con los routers y dispositivos vecinos que funcionen en la misma frecuencia. El resultado final es que se evitan interferencias, se reducen los tiempos de espera y puede mejorar ampliamente la velocidad y estabilidad de nuestra WiFi. ¡Pruébalo!
Primero identifica el canal WiFi que usas ahora

Según la OCU, para conocer el canal WiFi que nuestro router está usando actualmente en las bandas de 2,4 GHz y 5 GHz, debemos:
- Identificar la dirección IP que tiene asignada el router. Normalmente, aparece en una etiqueta en la parte posterior o inferior del dispositivo.
- Introducir esa dirección IP en nuestro navegador web para acceder a la interfaz de administración del router. Necesitaremos iniciar sesión con nuestras credenciales de administrador.
- Dentro del menú de configuración, buscar las opciones de “Red de área local”, "Configuración LAN” o similar. Ahí aparecerá información técnica sobre las bandas WiFi y canales configurados actualmente.
Prueba varios canales hasta mejorar el rendimiento

Dado que no sabemos con certeza qué canales WiFi tendrán menos tráfico en las cercanías de nuestro hogar, una buena estrategia es ir probando secuencialmente varios canales libres disponibles. Esto se puede hacer rápidamente desde la interfaz de administración de nuestro router WiFi. Simplemente, vamos cambiando de canal y monitorizamos si percibimos mejoría en métricas como la velocidad de conexión o la estabilidad de la señal. Cuando encontremos el canal óptimo para cada banda, nuestra WiFi ganará mucho en performance efectiva.
















































































































































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