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Una mujer originaria del estado norteamericano de Arizona confesó durante su juicio haber acabado con la vida de sus tres hijos mientras les cantaba una canción de cuna.

El pasado 20 de enero una patrulla se presentó en casa de la Rache Henry, de 22 años, en el sur de la ciudad de Phoenix, donde hallaron los cuerpos sin vida de tres menores. Durante el interrogatorio, la mujer confesó que los había asesinado.

Tal y como quedó registrado en los documentos judiciales, los hechos se desencadenaron cuando la hermana de la detenida abandonó la vivienda para ir a buscar al padre de los niños a su trabajo, momento que aprovechó la acusada para matarlos.

Comenzó por su hijo de tan solo un año, mientras su hermano de tres trató de detenerla al ver como le asfixiaba. Él fue su segunda víctima. Antes de que los familiares regresaran, la mujer acabó con su tercer vástago, una niña de siete meses de edad. Según el auto, Henry cantaba una nana mientras les quitaba la vida.

Tras darles muerte, los colocó sobre el sillón como si estuvieran durmiendo.