Tristeza, desequilibrio y hasta estrés postraumático: el cóctel emocional de septiembre tras las vacaciones de verano

Los estudios recientes indican que el regreso de las vacaciones en septiembre despierta sentimientos desde estrés y ansiedad hasta cuadros más graves como el burnout o incluso el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Como cada año, la llegada del mes de septiembre es casi traumática para un buen puñado de españoles. Tanto es así que el hecho de dar por terminado el verano (al menos el meteorológico; el astronómico dura hasta el 21 de este mes) y tener que regresar a la rutina, en forma de trabajo, estudios y mayores responsabilidades en general, supone hoy día un desafío para la salud mental de millones de personas.

Los estudios más recientes que hemos podido consultar coinciden en señalar que el fin de las vacaciones no solo significa recuperar horarios y deberes, sino también enfrentarse a un cúmulo de emociones negativas que van desde el estrés y la ansiedad hasta cuadros más graves como el denominado burnout, o incluso el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Tomando datos de dos informes recientes uno elaborado por Unobravo, servicio de psicología online, y otro por Clearly, plataforma de salud mental impulsada por IA podemos observar cómo se está empezando a dibujar un panorama en el que el bienestar psicológico de los trabajadores se tambalea en el arranque del curso laboral y escolar.

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El cóctel emocional de septiembre y el peso de las cargas familiares y económicas

El estudio de Unobravo, basado en más de mil encuestas a población española de entre 20 y 55 años, confirma que el noveno mes del año está marcado por sentimientos predominantemente negativos. El estrés (35,4 %) es la emoción más asociada al periodo postvacacional, seguida por la ansiedad (28 %), la tristeza (23 %) y las sensaciones de nostalgia (21,5 %).

Un empleado de una empresa lamentándose en su vuelta de vacaciones
Un empleado de una empresa lamentándose en su vuelta de vacaciones | Fuente: Freepik

Aunque algunos ven septiembre como un "nuevo enero", con palabras como motivación (25 %), entusiasmo (15,8 %) o esperanza (13,9 %) entre las respuestas—, esta visión positiva sigue siendo realmente minoritaria.

"Volver a la rutina tras el verano es un reto psicológico para la mayoría. La ansiedad, el estrés y la tristeza son reacciones normales a un cambio abrupto", explica Francisco Rivera, Manager Clínico de Unobravo en España. El experto subraya que estas emociones deben entenderse como una señal de que el cuerpo y la mente requieren una transición más gradual.

Tras el periodo estival de vacaciones, el grupo de edad que más sufre un fuerte vaivén emocional contradictorio es el de 20 a 24 años. Casi la mitad asegura sentirse estresado (49 %) y motivado (47 %) a partes iguales en septiembre. Les agobia la cantidad de cosas de las que tienen que encargarse, pero a su vez tienen ganas de volver a recuperar ciertas cosas del día a día lejos de las vacaciones.

Casi la mitad de los jóvenes de 20 a 24 años asegura sentirse estresado (49 %) y motivado (47 %) a partes iguales en septiembre

A la incertidumbre personal y laboral se suma un contexto social y económico inestable, así como la presión añadida de las redes sociales, donde las comparaciones constantes intensifican la autoexigencia y el miedo a "no estar a la altura" De hecho, el informe revela que un 48 % de los jóvenes de entre 20 y 34 años se siente atrapado en un ciclo de presión y expectativas de manera frecuente, frente al 31 % de los adultos de entre 45 y 55 años.

En relación a lo que ocupa la mente de los encuestados, las preocupaciones económicas (34 %) y la sobrecarga mental (32 %) son los principales focos de malestar en septiembre. A ellas se suman las expectativas laborales (28,8 %) y la compleja dinámica de las rutinas familiares (26,3 %). "La corresponsabilidad en el ámbito familiar y una organización anticipada pueden aliviar las cargas y mejorar la salud mental", explica Francisco Rivera.

Un trabajador con estrés
Un trabajador con estrés | Fuente: Freepik

Los progenitores, especialmente las madres, reportan mayor presión: un 43,5 % de ellas reconoce sentirse atrapada en un ciclo de obligaciones varias veces por semana, frente al 35,8 % de los padres. Además, el 40,7 % de las mujeres con hijos confiesa sentir que no aprovechó lo suficiente el verano, diez puntos más que los hombres en la misma situación.

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Ansiedad y burnout, las consultas más frecuentes tras el verano

Si comparamos este primer estudio con el informe elaborado por Clearly a partir de más de 600 consultas clínicas en España durante agosto, los resultados apuntan en la misma dirección: la ansiedad (25 %) y el burnout (20 %) son los motivos de consulta más frecuentes en el arranque del curso laboral. Les siguen el trastorno de estrés postraumático, el estrés general y la depresión, cada uno con una incidencia de entre el 7 % y el 10 %.

"Cada profesión tiene su propio mapa de riesgos emocionales. No es lo mismo volver a un aula que a un hospital o a una oficina de atención al cliente", advierte Silvina Pérez Zambón, doctora en Psicología, quien insiste en que reconocer estas diferencias es fundamental para prevenir complicaciones.

Y es que la reincorporación laboral no afecta a todos los sectores por igual. En áreas como ventas, marketing y administración, los principales motivos de malestar son el burnout, el síndrome del impostor y la ansiedad, problemas directamente ligados a la presión por objetivos y la exposición constante a métricas de rendimiento. En el ámbito de la auditoría y los entornos corporativos tradicionales, el regreso al trabajo se traduce en jornadas extensas y escasa flexibilidad, factores que disparan la aparición de ansiedad, desequilibrio entre la vida personal y laboral y un elevado riesgo de desgaste profesional.

La situación es especialmente delicada en la sanidad. Médicos y residentes figuran entre los colectivos con mayor vulnerabilidad, al presentar tasas significativas de burnout, ansiedad e incluso reactivación de síntomas propios del trastorno de estrés postraumático (TEPT). El sector tecnológico, marcado por la hiperconexión y la sobrecarga de trabajo, muestra un panorama igualmente preocupante. La ansiedad, el insomnio y de nuevo el burnout son frecuentes, y diversos informes internacionales apuntan a que hasta un 95% de los profesionales de IT manifiesta síntomas de desgaste emocional.

Pruebas diagnósticas: el alivio (relativo) de la espera
Profesionales sanitarios | Fuente: Freepik

Los docentes también sufren el impacto del nuevo curso. Burnout, estrés, depresión y dudas vocacionales aparecen como síntomas recurrentes en este grupo. La UNESCO advierte que hasta un 40 % del profesorado europeo presenta señales de ansiedad o agotamiento, una cifra que refleja la magnitud del problema en la educación.

Por último, en el caso de los trabajadores de la seguridad y las emergencias, la exposición diaria a situaciones de tensión y trauma eleva el riesgo de sufrir TEPT, ansiedad e irritabilidad. La evidencia internacional identifica a este colectivo como uno de los más frágiles a la hora de retomar la rutina tras un periodo de descanso.