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La futura longevidad de los españoles, un nuevo lastre para las pensiones

Es indudable que el horizonte a corto, medio largo plazo para la economía y sociedad españolas no es muy halagüeño. La inflación, el paro, la crisis energética… pero lo que siempre planea en la discusión política y la opinión pública, por la cuenta que nos trae, es el futuro de las pensiones en particular y del llamado estado de bienestar en general. Uno de los elementos que lo favorece o lo lastra es la pirámide poblacional, y desgraciadamente en España nacen pocos niños y cada vez, afortunadamente por otro lado, nuestra longevidad es mayor.

Si nos atenemos al último estudio realizado por el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y otros centros españoles y norteamericanos, estima que la esperanza de vida en España llegue a los 84,8 años de media para el 2030, es decir, a la vuelta de la esquina. Tras un brusco aunque corto descenso debido a la pandemia, retornamos a nuestra paulatina subida.

Este dato nos debe de hacer sentir orgullosos, porque eso significa que nuestro sistema de salud funciona y se supone que también nuestra genética, ambiente, y estilo de vida también, aunque veremos que no es tanto así. Pocos países nos supera en esperanza de vida, pero esta bendición desde el punto de vista personal, puede ser un drama para el futuro de un Estado. Es lo que ocurre precisa y especialmente con Japón y España, por ejemplo, porque ambos copan los mejores datos en longevidad y a la vez los peores en natalidad. La pirámide invertida es ya un hecho y va a más.

pensiones y longevidad

LA TORMENTA PERFECTA

No hablamos solo de la longevidad y de la baja natalidad. A pesar de que cada vez vivimos más, es gracias a los avances médicos y tecnológicos, pero realmente nuestra salud está yendo a peor, sobre todo por la contaminación, nuestra alimentación y hábitos de vida. De hecho, el objetivo de este estudio, publicado en ‘Nature’, era «identificar mejor las necesidades en salud no cubiertas en España, guiar intervenciones apropiadas y proporcionar información sobre las tendencias futuras en salud».

Las cardiopatías y los cánceres, son la principal causa de muerte y enfermedad en España, pero hay otras dolencias «menores» que son auténticas epidemias, como los dolores de espalda o la depresión. Y por supuesto, señalan como principales factores de riesgo el creciente sedentarismo, el tabaquismo y la mala alimentación.

España era un país con muy pocos obesos, gracias a la dieta mediterránea, pero el porcentaje va creciendo sobre todo en niños, algo aún más preocupante, porque serán en un futuro personas con múltiples y continuos problemas de salud, con un mayor gasto consecuente para la sanidad pública.

LONGEVIDAD, PENSIONES Y CALIDAD DE VIDA

Así, se suma que viviremos más pero con peor salud y se requerirán no solo más pensiones, sino gasto sanitario. Por eso no solo es vital aumentar la natalidad y bajar el gasto. Lo primero parece muy complicado, porque para que haya relevo generacional tiene que haber 2,1 hijos por mujer, algo que cada vez menos países tienen, y menos España; en cuanto a lo segundo, es más alcanzable con una concienciación de mejorar el estilo de vida y no solo llegar como llegamos a tan mayores, sino con salud y en buenas condiciones.

SE REQUERIRÁN NO SOLO MÁS PENSIONES, SINO MÁS GASTO SANITARIO

Pero la realidad es que, si en 2019 España ocupaba el puesto 20 de 195 países y territorios en cuanto a vida sana y bienestar, para el 2030 parece que seguirá en los puestos de cabeza de la longevidad mundial y sin embargo, empeorar ostensiblemente en consumo de alcohol, sobrepeso infantil y prevalencia del tabaquismo.

UNA PROYECCIÓN PARA 2050

Y si avanzamos más en el tiempo, a pesar de estos datos, para 2050 los españoles podría vivir de media hasta los 93 años, un dato que siempre es genérico y que en el caso de las mujeres, habría siempre que añadir 2 o 3 años más. Eso sí, se jubilarán 3 años más tarde, aunque no parece una medida suficiente para sostener el sistema de pensiones.

La pregunta recurrente es si es un sistema sostenible a medio y largo plazo. Los más optimistas dicen que se lleva diciendo años que iba a colapsar y no lo hace. Sin embargo, hasta los analistas más ecuánimes e igualmente optimistas reconocen que por ahora lo es, pero que la tormenta perfecta no solo está llegando, sino que parece imposible de revertir.

Para muchos expertos, es vital poner cuanto antes unas reformas que sostenga un sistema de pensiones que los más pesimistas y contrarios a un «papá estado» consideran como sistema Ponzi o piramidal. Hasta la OCDE nos ha avisado: para empezar, habrá que alargar la edad de jubilación. Pero eso solo debería ser el principio, porque esa tormenta se alimentará de una fuerza adicional: cuando los baby boomers, nacidos entre 1955 y 1975, se vayan jubilando. Y a ello se suman cada vez menos trabajadores, con un paro endémico, menos horas trabajadas y fuga de cerebros y capitales.

Según un informe reciente de la consultora Willis Towers Watson, el número de pensiones se habrá prácticamente duplicado cuando todos los baby boomers españoles se hayan retirado, y se verán obligados a complementar su pensión con el ahorro personal o con un plan de pensiones.

Ya se habla de la famosa y eficiente ‘mochila austríaca’ que practican varios países, y que, a pesar de las reticencias de antiliberales, será inevitable, y según los liberales, una solución tan necesaria, que incluso los más acérrimos defensores de lo público lo aplaudirán. Todo esto no se dice, porque son votantes y las elecciones hace que se piense a corto plazo y se aplacen los problemas. La cuestión es a qué gobierno le tocará por fin coger el toro por los cuernos.