Explosión del cohete New Glenn de Blue Origin: la NASA y Amazon, en jaque

El cohete estrella de Jeff Bezos se convirtió en una bola de fuego durante un encendido estático en Cabo Cañaveral. El plan de 12 lanzamientos para 2026 se esfuma, dejando a la NASA sin rumbo lunar y a Amazon sin sus satélites.

La madrugada del viernes, mientras media España dormía, en Cabo Cañaveral se montó una hoguera de las que no se ven ni en San Juan. El cohete New Glenn de Blue Origin, la criatura espacial de Jeff Bezos, se convirtió en una bola de fuego durante una prueba de encendido estático, dejando la plataforma de lanzamiento hecha añicos y un reguero de dudas sobre el futuro lunar de la NASA y los satélites de internet de Amazon. El hype por competir con SpaceX se ha topado con la cruda realidad de los cohetes: explotan.

Qué coño pasó en Cabo Cañaveral

Sobre las 21:00 hora local (03:00 en la Península), el New Glenn tenía una cita con su cuarto vuelo: un ‘hotfire’ de rutina, una prueba donde los motores rugen a plena potencia pero las abrazaderas mantienen el cohete en tierra. Y entonces, anomalía, como lo llama educadamente Blue Origin. Algo falló de forma catastrófica, y lo que iba a ser un ensayo se convirtió en un estallido de luz naranja visible a 180 kilómetros. La plataforma de lanzamiento ha quedado inservible, los vecinos sintieron temblores, y lo único que no ardió fue la esperanza de que los cohetes sean predecibles. La empresa confirmó que todo el personal está a salvo, pero de la estructura, mejor no hablar.

Doce lanzamientos en 2026: la meta que se fue por los aires

Blue Origin se la jugaba este año. Con SpaceX marcando el paso y Starship también metida en un berenjenal técnico, el plan era alcanzar los dos dígitos de misiones: hasta 12 lanzamientos del New Glenn, según había detallado su CEO, Dave Limp, a Ars Technica. Incluso soñaban con 24 si la cadena de montaje engrasaba. Sobre el papel, era el año en que la compañía de Bezos por fin plantaba cara al dominio de Elon Musk. Pero el papel arde rápido. La explosión convierte ese objetivo en ciencia ficción barata, y ahora mismo la única certeza es que el New Glenn no volará en meses, si es que vuelve a volar sin rediseño de por medio.

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El golpe es más cruel porque la agencia reguladora FAA acababa de levantar, la semana pasada, la suspensión impuesta tras el fiasco del tercer vuelo. Aquella misión de abril acabó con la etapa superior fallando y un satélite de AST SpaceMobile desintegrándose en la atmósfera. O sea, que el cohete llegaba con una confianza prestada y la ha roto en mil pedazos.

El New Glenn era la llave para todo: la Luna, la competencia con Starlink y la supervivencia de Blue Origin en un sector donde solo SpaceX parecía tener barra libre de fallos.

Bezos y Musk: del 'es pronto' al 'los cohetes son difíciles'

En X, Jeff Bezos le quitó dramatismo al desastre: “Demasiado pronto para conocer la causa raíz, pero ya estamos trabajando para encontrarla. Día muy duro, pero reconstruiremos lo que haya que reconstruir y volveremos a volar. Merece la pena”. Suavidad forzada, teniendo en cuenta que su cohete estrella acaba de vaporizar una plataforma y poner en jaque los contratos con la NASA y Amazon. Elon Musk, con más experiencia en explosiones propias, terció con un lacónico “Muy lamentable. Los cohetes son difíciles”. Ironía no, era camaradería de club.

La NASA y Amazon se quedan compuestos y sin cohete

El New Glenn no era un capricho de millonario; juega un papel central en el programa Artemis de la NASA, que busca devolver astronautas a la Luna. Apenas unos días antes del estallido, la agencia había adjudicado a Blue Origin un contrato para participar en la construcción de una base lunar. Ahora todo ese calendario se tambalea. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, reconoció que “los vuelos espaciales son implacables” y que evaluarán el impacto en sus misiones, mientras la FAA investiga a fondo.

Amazon también se muerde las uñas. Su constelación de satélites Kuiper, rival directa de la Starlink de SpaceX, dependía de este cuarto lanzamiento para empezar a desplegarse. Por suerte, ninguno de los satélites iba a bordo durante la prueba, pero la pregunta es: ¿cuándo los subirán ahora? Con una plataforma destruida y una investigación abierta, la respuesta probablemente sea “en otro año”. Y mientras, SpaceX, con Starship también en revisión, no se ríe tanto porque su salida a bolsa histórica depende de que deje de explotar cosas.

Hype-O-Meter

Nivel de hype: 7/10. La explosión del New Glenn es un jarro de agua fría para los que ya veían a Blue Orbit a la altura de SpaceX. El plan de 12 lanzamientos era más un deseo que una hoja de ruta realista, pero el accidente dinamita cualquier resquicio de credibilidad a corto plazo. (Aplauso lento para el que aún confiaba en que el espacio privado es fiable).

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? El cohete New Glenn de Blue Origin explotó durante una prueba en tierra, destruyendo la plataforma en Cabo Cañaveral.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Deja en el aire los planes lunares de la NASA y el despliegue de satélites de Amazon, justo cuando Blue Origin quería despegar de verdad.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? A día de hoy, solo los inversores y los fans del espació lloran. Pero si algún día quieres internet desde la Luna, empieza a preocuparte.