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Cansancio en verano: estos son los malos hábitos que lo provocan

El cansancio en verano es un problema muy frecuente, cuyo origen puede deberse a distintos factores. Si se prolonga mucho tiempo y afecta demasiado en las tareas del día a día, lo mejor es consultar con un especialista para que valore que no tenemos ningún déficit nutricional, ni cualquier otra dolencia. Descartado esto, entonces si podemos atribuir el origen de nuestro agotamiento al calor.

Es un hecho que las altas temperaturas, provocan una reacción en cadena que incrementa la sensación de cansancio. El calor intenso provoca deshidratación, pérdida de electrolitos, bajada de la tensión arterial, peor calidad del sueño, falta de apetito, estado de ánimo bajo… Todo esto se debe a que el cuerpo está haciendo un esfuerzo extra por adaptarse a unas temperaturas demasiado elevadas, a veces incluso con subidas y bajadas demasiado bruscas. Pero además del propio funcionamiento del cuerpo, hay algunos errores que cometemos a menudo, y que podemos intentar subsanar para mitigar, en la medida de lo posible, esa constante sensación de no poder más que experimentamos en los peores días del verano.

CALIDAD DEL DESCANSO Y DEL SUEÑO

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En los meses de verano, dormir bien puede ser complicado. La temperatura ideal para un sueño reparador debe ser entre 18ºC y 21ºC, sin embargo, en los meses de más calor, rara vez se consigue este ambiente. Dormir con el aire acondicionado puesto, suele ser una mala idea, porque reseca el ambiente y puede llegar a provocar infecciones e oído o de garganta. Así que, es importante darle importancia al descanso en el resto del día, no solo al que se consigue durmiendo. Parece lógico pensar que si estamos cansados, hay que descansar, no obstante, rara vez lo hacemos. Desconectar la mente y reservarse varios ratos al día para leer, hacer deporte o cualquier actividad agradable, es fundamental para estar más descansados.

En España tenemos la fea tendencia de recortarle horas al sueño, y una gran porcentaje de personas duerme mucho menos de lo necesario. En verano, esto se agrava todavía más, no solo porque el calor no nos deja dormir, también porque pasamos más tiempo fuera, llevamos una rutina más relajada y al final nos terminamos acostando muy tarde. Aunque tampoco sirve de nada meterse en la cama temprano si luego pasamos una hora entera mirando las redes sociales. Lo recomendable es intentar tener un dormitorio a una temperatura agradable, darse una ducha templada antes de acostarse, y tal vez leer o meditar un rato antes de dormir. Si no hay cantidad, al menos que haya calidad.

HIDRATACIÓN Y ALIMENTACIÓN

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A veces el cansancio en verano se debe a que el cuerpo está deshidratado. El cuerpo pierde minerales a través de la sudoración, algunos tan importantes como el sodio, el potasio o el magnesio. El déficit de estos minerales puede hacer que nos sintamos aturdidos y cansados, por eso es fundamental asegurarnos de estar bien hidratados, bebiendo agua, alguna bebida isotópica e incrementando el consumo de frutas y verduras.

Comer es una de las aficiones de los españoles en verano. Forma parte de nuestra cultura: tapas, barbacoas con amigos, chiringuitos, paellas en la playa, rutas gastronómicas… Sin embargo, es importante mantener rutinas y pautas en lo que se refiere a la alimentación, ya que se trata de nuestra salud. Las comidas copiosas obligan al organismo a enfrentar una sobrecarga de trabajo en un ambiente caluroso. Es por eso que cuando hace calor, las digestiones son más lentas y pesadas, lo que provoca somnolencia y una constante sensación de cansancio. Todo puede mejorar si se da prioridad al consumo de hortalizas y vegetales frescos, y se evitan los rebozados, las salsas, los fritos y las carnes rojas.

EL ALCOHOL Y TABACO INCREMENTAN EL CANSANCIO

Son dos sustancias que nunca favorecen la salud, evidentemente, pero si hablamos del cansancio en verano, ambos hábitos lo van a potenciar. El alcohol deshidrata el organismo rápidamente y el tabaco afecta directamente al sistema circulatorio, así que si se consumen, todos los síntomas empeorarán, dado que el cuerpo tiene que hacer un esfuerzo extra.

Como vemos, el agotamiento de los meses de verano no se puede evitar al 100% porque así es como reacciona nuestro cuerpo al calor, pero si podemos minimizarlo, y pasar unos meses menos molestos.