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Ángela Quintas: “Cuando eliminamos el gluten, la industria tiene que compensar este efecto añadiendo azúcares y grasas que no son saludables”

Suprimir el gluten pensando que tu alimentación será más sana no solo es un mito, es que además puede tener efectos nocivos en tu salud. La experta en nutrición Ángela Quintas explica que, a la hora de sustituir el poder aglutinante de esta proteína presente en muchos cereales, la industria alimentaria recurre a azúcares y grasas, nada saludables. La coach nutricional distingue entre alergias -celiaquía en el caso del gluten- e intolerancias. En estas últimas conviene conocer el grado de intolerancia a un alimento concreto, como la lactosa, y si sus derivados -donde la concentración de esta sustancia se reduce por los procesos de fermentación- pueden no ser dañinos para el organismo.

Ángela Quintas se ha propuesto ayudarnos a entender lo que sucede en nuestro sistema digestivo con su libro “¿Por qué me duele la tripa?”, donde recoge los factores que desencadenan esta dolencia. Desde gases, hasta hernia de hiato o helicobacter pylori, pasando por una dieta que resulta poco adecuada para nuestro organismo. Lo principal, señala, es encontrar el problema, que en muchas ocasiones está vinculado a la microbiota, miles de bacterias que habitan en nuestro intestino. Estas aliadas de nuestra salud equilibran las funciones digestivas, estimulan el sistema inmunitario, nos protegen de gérmenes patógenos. Las bacterias del intestino también favorecen el funcionamiento del sistema nervioso, ya que las neuronas presentes en este órgano fabrican serotonina y dopamina, dos de los principales neurotransmisores de nuestro cuerpo.

Existen alimentos funcionales, como el yogur, el kéfir y la kombucha, con cepas probióticas que ayudan a mantener el equilibrio intestinal. La disbiosis, explica Quintas, es una alteración de la microbiota provocada por el estrés, el consumo de determinados fármacos (antibióticos, corticoides, antiinflamatorios), los alimentos ultraprocesados, el sobrepeso y la edad. Se evidencia por la aparición de gases, episodios de diarrea alternados con estreñimiento, sensación de hinchazón, de malas digestiones… En ocasiones se evidencia otra sintomatología que no asociamos con el sistema digestivo, como dolor de cabeza o manchas en la piel, causados por una alteración en las células del intestino delgado que hace que se filtren al torrente sanguíneo sustancias que no deberían salir del tubo digestivo.

Ángela Quintas ha aprovechado la entrevista con Qué! para intentar normalizar las conversaciones sobre heces, por la información que aportan sobre la dieta y el proceso digestivo. “Cuando tenemos niños pequeños hablamos de ello con normalidad, cuando nos convertimos en adultos se convierte en un tema tabú y no debería ser así”. Ante un proceso de estreñimiento recomienda repasar la cantidad de fibra y agua que ingerimos, así como hacer ejercicio para ayudar con los movimientos peristálticos, responsables de que el alimento recorra los 6-7 metros de intestino.