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martes, 19 octubre 2021 12:05

Los motivos por los que Luis Enrique no es un buen entrenador para la Selección española

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Una triple jornada de eliminatorias al Mundial de Qatar 2022 se presumía que sería de infarto para esta España que dirige Luis Enrique, pero en realidad ha sido mucho más que eso. Por supuesto que ahora el análisis puede ser un poco más amistoso para el combinado español; sin embargo, la victoria balsámica ante Georgia opacó un poco lo que significó el descalabro ante Suecia, este no tanto por un resultado abultado, sino por lo trascendental que fue la derrota. De igual forma, muchos errores se pueden sacar de estas jornadas y aunque si bien queda una fecha más en este parón FIFA, las conclusiones no son muy alentadoras.

Cierto es que el triunfo contra Georgia puede hacer ver que el equipo no está tan mal; que los errores se pueden sobrellevar, pues como en la Eurocopa 2020 se puede ir de menos a más; y que las posibilidades de ir al Mundial de Qatar 2022 todavía son posibles, cosa que es muy cierta. El problema está son en las sensaciones que ha dejado España y las decisiones erráticas de una Luis Enrique que cada vez que parece dar un paso adelante para convencer, luego da dos hacia atrás derrumbando todo y dando muestras de que no parece ser el indicado para el puesto.

Ese juego insulso de toque que propone España

Otro de los errores que se vieron en esta selección que comanda Luis Enrique es que la propuesta de juego sigue siendo la del toque, algo que se ha instalado desde hace más de una década en el combinado español; el problema es que esto se ha deformado tanto que se ha caído en el mismo error que en el FC Barcelona: un toque interminable e insulso que no genera absolutamente nada. Frente a Georgia se mejoró, tanto por la calidad del rival (inferior a Suecia) como por los hombres que eligió para abrir por bandas y dar variantes; pero contra los suecos fue una fiesta interminable de pases y de posesión que no condujo a nada, que al final el dominio pasa a ser la misión y no el medio para conseguir el verdadero objetivo.