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El Papa reivindica a Dante como «profeta de esperanza»

El Papa Francisco ha dedicado una carta apostólica a Dante Alighieri en el séptimo centenario de su muerte y ha reivindicado a esta figura de la literatura universal como «profeta de esperanza» y «testigo del deseo humano de felicidad».

Este jueves, 25 de marzo, día en que la liturgia celebra la solemnidad de la Anunciación, Francisco ha publicado una carta apostólica, con el título ‘Candor lucis aeternae’, en el VII centenario de la muerte de Dante Alighieri. Esta fecha, según el Papa, «invita a contemplar el proyecto de amor que es el núcleo mismo y la fuente inspiradora de la obra más célebre del poeta, la Divina Comedia».

El texto se divide en nueve parágrafos y se abre con un breve excurso en el que Francisco recuerda el pensamiento de varios Pontífices sobre Dante: en 1921, Benedicto XV le dedicó la Encíclica ‘In praeclara summorum’ y afirmó que el poeta florentino pertenecía a la Iglesia, hasta el punto de llamarlo «nuestro Dante», ya que su obra toma «poderoso impulso de inspiración» de la fe cristiana.

En 1965, San Pablo VI escribió la Carta Apostólica ‘Altissimi cantus’ y destacó que la «Comedia» es «universal», porque «abarca el cielo y la tierra, la eternidad y el tiempo» y tiene un fin «transformador», que es «capaz de cambiar radicalmente al hombre y conducirlo del pecado a la santidad».

El Papa Montini destacó también «el ideal de paz» expresado en la obra de Dante, junto con la «conquista de la libertad» que, liberando al hombre del mal, lo conduce hacia Dios. Veinte años después, en 1985, San Juan Pablo II recuerda otro término clave de la ‘Divina Comedia’: el verbo «transhumanizar», que permite que el hombre y lo divino no se anulen mutuamente.

La primera Encíclica de Benedicto XVI, la ‘Deus caritas est’, en 2005, destaca la originalidad del poema de Dante, es decir, «la novedad de un amor que llevó a Dios a tomar un rostro y un corazón humanos». El Papa Francisco también ha recordado su primera Encíclica, ‘Lumen fidei’, publicada en 2013, en la que se cita al Poeta Supremo para describir la luz de la fe como «chispa, llama y estrella en el cielo» que destella en el hombre.

Bergoglio se detiene después en la vida de Dante, definiéndolo como «paradigma de la condición humana» y destacando «la actualidad y perennidad» de su obra que «supo expresar, con la belleza de la poesía, la profundidad del misterio de Dios y del amor».

Es, de hecho, según dice, «parte integrante de la cultura». «Nos recuerda las raíces cristianas de Europa y de Occidente, representa el patrimonio de ideales y valores», añade, propuestos aún hoy por la Iglesia y la sociedad civil como «base de la convivencia humana».

Francisco precisa que el padre de la lengua y la literatura italiana, Alighieri, vivió su vida con la «atormentada melancolía» de un peregrino y un exiliado, siempre en movimiento, no sólo exteriormente porque se vio obligado a exiliarse, sino también interiormente, en busca de su meta. Es aquí, según explica, donde surgen los dos ejes principales de la ‘Divina Comedia’, es decir, el punto de partida representado por «el deseo, inherente al alma humana» y el punto de llegada, es decir, «la felicidad, dada por la visión del Amor que es Dios».

Para el Papa, Dante nunca se resigna y por eso es un «profeta de la esperanza»: porque con su obra empuja a la humanidad a liberarse de la «selva oscura» del pecado para encontrar «el camino recto» y alcanzar así «la plenitud de la vida en la historia» y la «eterna dicha en Dios».

La suya es, pues, según el Papa, una «misión profética» que no ahorra denuncias y críticas contra aquellos fieles y Pontífices que corrompen la Iglesia y la transforman en un instrumento de interés personal. Pero como «cantor del deseo humano» de felicidad, Alighieri sabe discernir «incluso en las figuras más abyectas y perturbadoras» la aspiración de cada uno a ponerse en marcha «hasta que el corazón encuentre el descanso y la paz en Dios».

El camino indicado por Dante, añade el Pontífice, es «realista y posible» para todos, porque «la misericordia de Dios ofrece siempre la posibilidad de cambiar y convertirse». En este sentido, Alighieri es el «poeta de la misericordia de Dios» y es también el cantor «de la libertad humana», de la que se hace «paladín», porque representa «la condición fundamental de las opciones de vida y de la fe misma». La libertad de quien cree en Dios como Padre misericordioso, afirma, es «el mayor regalo» que el Señor hace al hombre para que «alcance la meta final».

El Papa también subraya la importancia de las mujeres en la «Divina Comedia» que da protagonismo a tres figuras femeninas: María, Madre de Dios, emblema de la caridad; Beatriz, símbolo de la esperanza; y Santa Lucía, imagen de la fe. Estas tres mujeres, que recuerdan las tres virtudes teologales, acompañan a Dante en diferentes etapas de su periplo, y les mueve siempre el amor divino, «la única fuente que puede dar la salvación».

En otro parágrafo, el Pontífice se refiere a San Francisco, que en la obra de Dante es representado en la «cándida rosa de los bienaventurados». Entre el Poverello de Asís y el Poeta Supremo, el Papa ve «una profunda sintonía»: ambos, de hecho, se dirigieron al pueblo, el primero «yendo entre la gente», el segundo eligiendo no usar el latín, sino la lengua vernácula, «la lengua de todos». Ambos, además, se abren «a la belleza y al valor» de la Creación, espejo de su Creador.

Alighieri es también para el Papa «un precursor de la cultura multimedia», porque en su obra «las palabras y las imágenes, los símbolos y los sonidos» se funden para formar «un único mensaje» que tiene casi el sabor de la «provocación». «Quiere hacernos plenamente conscientes de lo que somos en la tensión interior y continua hacia la felicidad» que representa el Amor infinito y eterno de Dios.

De ahí el llamamiento que lanza el Pontífice para que la obra de Dante se conozca aún más y se haga «accesible y atractiva» no sólo para los estudiosos, sino también para todos aquellos que «quieren vivir su propio camino de vida y de fe de forma consciente», aceptando «el don y el compromiso de la libertad».