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Champiñones rellenos al horno: un entrante de escándalo para Navidad

A cualquier cocinero inexperto o con poca confianza en sí mismo le asusta bastante cualquier cosa que sea “rellena”. Se da por hecho que todo lo que suponga vaciar un alimento y rellenarlo de nuevo está solo al alcance de cocineros expertos y con una habilidad probada durante años. Pero no tiene por qué ser así, ni mucho menos. Y, además, nunca es tarde para empezar si la dicha es buena, como dice el refrán. ¿Y qué mejor dicha que, de cara a la Navidad, deleitar a la familia con unos champiñones rellenos al horno? Posiblemente ninguna. Y merece la pena el esfuerzo.

Más que nada, hace falta paciencia y estar dispuesto a pelearse un rato con la cocina. Es un proceso artesano y que exige cuidado y dedicación, pero cualquiera con un mínimo de pulso en la mano es capaz de preparar con éxito esta deliciosa receta. Estos champiñones rellenos suponen un bocado ideal para poner como entrante en las cenas y comidas de las fiestas navideñas que se avecinan. Así que, si quieres sorprender a la familia y presumir de todo lo que aprendiste a cocinar en el confinamiento, aquí tienes una receta apropiada para ello.

El relleno y al horno

champiñones

Ahora toca preparar el relleno con el que vamos a darle sabor a nuestros champiñones. La salsa boloñesa es una de las mejores formas de conseguirlo, aunque cada uno puede tener su propio relleno si así lo prefiere. Quedará bien cualquier relleno hecho con bacon, carne, verduras o diferentes tipos de quesos. ¡La imaginación al poder!

Ahora debes poner todos los champiñones en una bandeja de horno y ahí mismo vas rellenando los champiñones. Lo mejor es que te sirvas de una cuchara pequeña, como las de café, para rellenar los champiñones de tal modo que rebase un poco por encima la salsa boloñesa. Mientras tanto, ve recalentando el horno a una temperatura de 180º. Para rematar, puedes rallar el queso y colocarlo por encima de los champiñones. Introduce la bandeja a media altura y déjalos dentro unos diez minutos, hasta que veas que el queso ya se ha derretido y los champiñones están dorados.