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miércoles, 18 mayo 2022 3:10

Sin discusión: por qué Maradona es el mejor jugador de fútbol de la historia

No es una pregunta figurada. El debate ha llenado páginas y páginas de la historia del fútbol contemporáneo. La cuestión atravesó la plenitud de Maradona y le acompañó por siempre cuando décadas después otros futbolistas, especialmente Leo Messi, acreditaron los suficientes méritos como para plantarle cara. Pero ahora, tras su repentino fallecimiento, se hace aún más palpable: como El Diego no habrá.

Su muerte detiene un torbellino alucinante de hechos, de una existencia que se irradió hasta los rincones más escondidos del planeta. Ser Diego Armando Maradona fue algo único, incomparable, inimitable. Endiosado, virtuoso y enviciado. Entrañable y pendenciero. El hombre de una época, referencia de las mayores glorias deportivas y símbolo de algunos fracasos personales. Repasamos el por qué de todo ello, de por qué nuestro Maradona. Ese deslenguado carismático del viejo mundo; ese Diego de trampitas mágicas en el vivir.

Hizo al Nápoles un nombre de peso para el fútbol y para Italia

Maradona Nápoles

Otro motivo que nos lleva a catalogarlo (con diferencia) como el Mejor de la historia del fúbtol tiene que ver con Nápoles. Porque Nápoles es Maradona y Maradona es Nápoles. Es así. En su presentación, el ‘Barrilete Cósmico’ dijo que quería ser el ídolo de los niños pobres en la ciudad de Italia.

Lo consiguió. Le dio a ese club los únicos dos títulos de Liga que ha ganado (1986-87 y 1989-90), además del único campeonato europeo que tiene: la Copa UEFA de la campaña 1988-89. Con solo 23 años, Maradona llegaba como un héroe a una ciudad pobre y desesperanzada que le recordaba a su Argentina natal.

Donde buscaba alguna alegría a la que agarrarse para olvidar las penurias. El 10 de mayo de 1987, el Nápoles se proclamaba campeón de Italia después de acabar primero con 42 puntos, tres más que la Juventus. “Nápoles es mi casa”, admitía ya entonces un emocionado Maradona que llegó a rechazar poco después al Milan del todopoderoso Silvio Berlusconi por amor a la camiseta celeste.

Y es que Maradona fue un santo napolitano a pleno derecho. Porque el verano de 1984 empezó a sonar el nombre del argentino y la ciudad se dio cuenta enseguida de que era el elegido para cambiar la historia. Hubo manifestaciones, cortes de calles e incendio de contenedores frente a la casa del presidente del club. La ciudad estaba en crisis, el banco de Nápoles, al borde de la quiebra y la Camorra desataba su mayor tormenta de plomo. Pero llegaba El Diego. El 5 de julio de 1984 puso el primer pie en el San Paolo. Cambiaba la historia del fútbol. Siempre a mejor.