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lunes, 24 enero 2022 0:36

Sin discusión: por qué Maradona es el mejor jugador de fútbol de la historia

No es una pregunta figurada. El debate ha llenado páginas y páginas de la historia del fútbol contemporáneo. La cuestión atravesó la plenitud de Maradona y le acompañó por siempre cuando décadas después otros futbolistas, especialmente Leo Messi, acreditaron los suficientes méritos como para plantarle cara. Pero ahora, tras su repentino fallecimiento, se hace aún más palpable: como El Diego no habrá.

Su muerte detiene un torbellino alucinante de hechos, de una existencia que se irradió hasta los rincones más escondidos del planeta. Ser Diego Armando Maradona fue algo único, incomparable, inimitable. Endiosado, virtuoso y enviciado. Entrañable y pendenciero. El hombre de una época, referencia de las mayores glorias deportivas y símbolo de algunos fracasos personales. Repasamos el por qué de todo ello, de por qué nuestro Maradona. Ese deslenguado carismático del viejo mundo; ese Diego de trampitas mágicas en el vivir.

Maradona, la zurda mágica, y su influencia en el título de 1986

Maradona 1986

Para casi todos los argentinos, sí; para casi todos los brasileños, no. La razón no es otra que la disputa de Maradona con otro de los nombres propios más valorados, Edson Pelé. Aunque en los años más recientes dejaron atrás sus diferencias, durante mucho tiempo se enfrascaron en críticas públicas.

Sin embargo, ambos sabían que son el uno y dos de la historia. Para muchos, lo es el ‘Pelusa’, y lo es por dos principales razones: su influencia en el título mundial de 1986 y lo que logró con el Nápoli. Dueño de una zurda tan mágica como él era irreverente, el argentino tuvo una de las actuaciones más sobresalientes en la historia de las Copas del Mundo.

En esa edición, Argentina marcó 14 goles y en 10 influyó Maradona, con cinco goles y cinco asistencias. Su capítulo estelar fueron los cuartos de final, ante Inglaterra en el Estadio Azteca. Hizo aquel tanto de tal belleza que fue nombrado como el Gol del Siglo, pero también aquel acto de heroicidad, de reveldía, de pillo: La mano de Dios. Probablemente hoy no sería posible, pero entonces se hizo. Y entró. Sólo Maradona.