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La Maruca, un viaje gastronómico a Cantabria sin salir de la Castellana

  • El número 212 del paseo de la Castellana acoge la nueva sucursal de La Maruca: una casa de comidas animada y actual, con ambiente de gente guapa.
  • Con amplios salones, terraza climatizada y una oferta culinaria honesta, La Maruca cuenta con una excelente relación calidad-precio.
  • Se trata de un concepto de plena tendencia, que aporta vida, frescura y glamour a una de las zonas más gastronómicas de Madrid.

Paco Quirós y Carlos Crespo, artífices del Grupo Cañadío –La Maruca, Cañadío, La Bien Aparecida y La Primera–, trasladan la exitosa fórmula de La Maruca Velázquez a la zona norte del Paseo de la Castellana, al número 212, a ese cogollito entre Concha Espina y Félix Boix que ha sido cuna de muchas de las grandes mesas de la capital, para volver a dotarlo de ambiente y glamour.

La Maruca

Pese al momento actual que vive el sector y a que el nuevo local dobla en espacio a su hermano mayor, La Maruca Castellana cuelga ya el cartel de lleno gracias a un concepto muy actual que se sustenta en una cocina de casa de comidas –rica, casera, muy elaborada y a precios razonables–, una cuidadísima puesta en escena y una interesante parroquia con lo más granado de la sociedad madrileña.

Decoración nórdica

La decoración del imponente establecimiento, que cuenta con una gran terraza climatizada, una zona de barra más informal a la entrada y dos amplísimos salones, sigue la línea de La Maruca Velázquez. Prima un estilo cálido y minimalista de inspiración nórdica donde cada detalle ha sido escogido para elevar el estado anímico del comensal.

Castellana
La Maruca

La iluminación y la acústica del local invitan a alargar la velada y de las paredes cuelgan grandes fotografías en blanco y negro de la bahía de Santander, que rememoran alegres veranos en la costa y contribuyen a crear un entorno relajado y feliz. En esta nueva sucursal destacan además la luz natural y la abundante vegetación tanto de interior como de los jardines que rodean el local y que se intuyen desde sus grandes ventanales.

40 años de experiencia

A Paco Quirós y Carlos Crespo los avalan cerca de 40 años de experiencia en hostelería y la innegable solvencia culinaria de sus diferentes enseñas. Su máxima es «que el cliente repita y para ello –afirman– lo primero es ofrecerle regularidad». Así, la propuesta de La Maruca se basa en una cocina honesta, de producto, con elaboraciones caseras muy bien trabajadas y recetas que, pese a estar de plena actualidad, nunca pasan de moda.

La Maruca
Merluza Rula

La identidad cántabra del Grupo Cañadío se refleja en platos como las anchoas de Santoña con pimientos asados, las rabas de Santander, la terrina de foie con sobao pasiego, los huevos rotos con picadillo de Potes, el cocido lebaniego, la fideuá negra de cachón o los callos a la montañesa. Entre sus opciones de picoteo son célebres la ensaladilla rusa con anchoa, las bravas, las croquetas de carne de cocido y los buñuelos de brandada de bacalao en tempura.

La Maruca
Tortilla con bonito

Destacan también la ensalada fresca de ave escabechada, el tartar de tomate y queso Jarradilla, la menestra de verduras, la sopa de pescado servida en dos tiempos y las albóndigas de ternera con patatas y guisantes y justifica la visita la merluza, santo y seño de la casa, que se utiliza entera –cogote, lomos y tajada– para preparar de diferentes maneras: a la crema con patatas panadera, a la plancha con su refrito y guisada con gambas. Merece la pena dejar un hueco al apartado de postres, especialmente a la tarta de queso, una de las mejores de España, y a la de limón y merengue, ambas presentes en el recetario del grupo desde la apertura de Cañadío Santander en 1981.

De la mañana a la noche

La propuesta de La Maruca Castellana se completa con una carta de desayunos que funciona desde las ocho de la mañana e incluye la exquisita tortilla de patata del Cañadío y bizcochos y bollos de manufactura casera. El local cuenta además con una barra de pinchos elaborados al momento y con gran variedad de vinos por copas, destilados premium y cócteles, que invitan a disfrutar del tardeo y –cuando se pueda– a tomar la primera de la noche. Los precios, de igual manera, son muy razonables: 30 euros por persona de media.

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La Maruca

Paco Quirós abrió su primer restaurante, Cañadío, en 1981, en la plaza homónima de su Santander natal. Un concepto de restaurante de cocina de raíz cántabra que 30 años después replicó en Madrid, en la calle Conde de Peñalver: su Cañadío capitalino llegó a finales de 2011 y revolucionó el panorama gastro del momento.

La buena acogida propició la apertura de tres locales más en Madrid –desde este momento junto a su socio Carlos Crespo–, cada uno de ellos con una identidad propia: La Maruca (2013), en la calle Velázquez; La Bien Aparecida (2015), en Jorge Juan, considerada actualmente la joya de la corona del grupo gracias a la ascensión imparable del chef José Manuel de Dios; y La Primera (2016), bautizada así en honor a la playa del Sardinero, que ocupa la primera planta del emblemático edificio Grassy de la Gran Vía.