Los 10 guitarristas más brillantes de la historia del blues… ¿Una lista definitiva?

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Son muchos años de blues, muchos nombres, grandes discos como para ponernos de acuerdo a la primera. Tú tendrás tus preferidos y las mejores razones para que lo sean.

Desde la década de los años 20 hasta nuestros días podríamos recodar muchas guitarras que son, en esencia, el recorrido por obras y vidas. De Robert Johnson y los lamentos que contenían toda la historia de la segregación racial o la leyenda del cruce de caminos y el alma vendida al diablo, hasta el sonido enérgico de Rory Gallagher. En esa lista hay muchos nombres, y dejar a unos e incluir a otros es un trabajo de muchos horas de discusión consigo mismo. 

Básicamente como nosotros gozamos de la potestad de poder hacerte llegar nuestro gustos y opiniones, éstos son los 10 gigantes de la guitarra ‘bluesera’. Y Si hay reclamaciones… al ‘maestro armero’, que hoy no ha venido:

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John Lee Hooker.- (1917 – 21 de junio de 2001)

Hooker es uno de los más grandes cantantes y guitarristas de blues, y máximos representante de la herencia del blues rural del Mississippi, junto con Muddy Waters, pero si cabe con un ritmo más marcado y con una guitarra más seca y con menos alardes.

John Leee Hooker ha sido una gran influencia sobre los grupos de rock de los años cincuenta y sesenta y, tras un período de relativo olvido, regresó a la escena musical con discos muy bien recibidos por la crítica y por el público ya en la década de los años 90 (‘The Healer’, ‘Lucky’, ‘Boom, boom’).

En 1990 realizó la banda sonora para la película Labios ardientes, de Dennis Hopper. Hooker fue considerado el principal eslabón de unión del blues actual con sus sombríos orígenes en el delta del río Mississipi, como el ya citado Waters o Howlin Wolf y otras voces profundas, rasgadas y tristes.

Este ‘bluesman’ escapó de la pobreza más honda viajando hacia el norte de EE UU y terminó en Detroit durante la II Guerra Mundial. Empleado en la industria del automóvil, se ganaba un sobresueldo cantando en antros donde otros emigrantes sureños se curaban las penas con alcohol.

Toda esa vivencia está en su arte y canciones. Sus temas: ‘I’m in the mood’, 1951 y sobre todo: Boom Boom, 1962, marcaron la historia del blues en la segunda mitad del siglo XX.