Hay que reconocer que, si no lo hacemos así, es por pereza. ¿Cómo se despiezará?, ¿me llevará mucho trabajo? Eso y la inercia. Al final, entonces, nos compramos los pollos ya trozeados, en muslos o como sea, y acabamos gastando más dinero del que deberíamos. Y es hora de cambiar esa costumbre.
Supongo que en más de una ocasión os ha llamado la atención en el supermercado que una bandeja con un par de pechugas de pollo cuesta lo mismo, o a veces incluso más, que un pollo entero viniendo ambos de la misma granja. Y pese a todo picamos. Incluso si somos pocos en casa, podemos ahorrar comprando un pollo entero, consumiendo lo que vayamos a necesitar y congelando el resto para futuras preparaciones. Toma nota.
¿Realmente se ahorra comprando un pollo entero?

La respuesta es evidente. Sí, sí y mil veces sí. La diferencia entre un kilo de pechugas de pollo ya troceadas y un kilo de pollo entero puede ser superior a cinco euros. Es cuestión de práctica trocear tú el pollo, y enseguida lo dominas. A partir de entonces seguro que terminas comprando siempre el pollo entero.
A diferencia de un cerdo o una ternera, que casi ninguna casa puede comprar enteros, los pollos se venden en cualquier supermercado sin despiezar, lo que resulta mucho más económico que comprarlos en partes separadas.
En los pollos de calidad estándar, las pechugas rondan los 6 euros el kilo, los muslos y contramuslos los 4 euros. En cambio, un pollo entero puedes encontrarlo en el supermercado por solamente 2,5 euros el kilo. Con sus pechugas y sus muslos, claro. Piensa que estás pagando más del doble por la misma carne.
Aprovecha al máximo lo que pagas

Del pollo se puede aprovechar casi todo, lo importante es saber sacarle partido en nuestra cocina. Este producto que has comprado más barato se puede alargar muchísimo, y te cundirá seguramente para preparar platos diferentes varios días.
En primer lugar aprovecharás las pechugas, que puedes utilizar para hacer unos ricos filetes empanados o pasteles de carne. Después corta los muslos y contramuslos, que puedes tomar asados o guisados. De ambas formas están buenísimos y, si lo acompañamos de una guarnición de verduras, tendrás una comida o cena sana y equilibrada.
Las alitas puedes enharinarlas y freírlas. El resultado puedes tomarlo con patatas fritas y con varias salsas: barbacoa, mayonesa, alioli...Y no te pienses que hasta aquí llega la cosa, porque aún hay partes que puedes aprovechar. Coge la carcasa del pollo y junto con puerro, zanahoria, patatas y unos huesos verás el maravilloso caldo que sale. Uno de los platos básicos en la cocina durante el otoño y el invierno.
Es una opción más ecológica

Esta es otra de las ventajas incontrovertibles de comprar el pollo entero. Si quieres que tu cocina tenga el sello de ecológica, merece la pena considerar el uso de pollos enteros.
La carne es normalmente el ingrediente más complicado de conseguir para aumentar el número de platos ecológicos en la cocina. Pero si te pasas a los pollos completos, puedes utilizar el dinero que te has ahorrado y comprarlos ecológicos.
¡Es un paso muy importante para transformar tu cocina en un lugar respetuoso con el medio ambiente!
¿Qué hace falta para empezar a despiezar el pollo?

Pues poca cosa. Para empezar necesitaremos un cuchillo bien afilado y una tabla de cocina. Para evitar la contaminación cruzada hay que recordar que la carne cruda del pollo no debe entrar en contacto con otros alimentos.
Una vez preparada la superficie de manipulación colocaremos el pollo sobre la tabla de manera vertical y comenzaremos a hacer los cortes. Ten cuidado con el cuchillo y ten paciencia.
Sobre todo si es tu primera vez, ándate al ojo y no te aceleres. Tampoco es cuestión de perder un dedo por querer ahorrar unos euros comprando el pollo entero.
A cortar

El primer paso es cortar la piel que une el muslo con la carcasa. Esto nos permitirá dislocar fácilmente los huesos de los contramuslos y separarlos del resto de la pieza. Se puede utilizar el muslo entero o bien partirlo por la mitad, cortando en la zona de la articulación para obtener los llamados muslitos de pollo o jamoncitos.
Repetiremos el mismo procedimiento para extraer las alas: abrimos la articulación, separamos la articulación y cortamos. De igual modo, podrás trocearlas en dos partes o conservarlas enteras.
Es ahora el momento de ir a por las pechugas. Primero quitaremos la piel con la ayuda del cuchillo. El siguiente paso es realizar un corte longitudinal para separar cada una de las pechugas del hueso central. Puedes trocear las pechugas para hacer un buen guiso o un arroz o bien filetearlas para freírlas o empanarlas.
Últimos pasos

Al final solo nos quedará la carcasa que puedes utilizar, como ya hemos explicado, para haver un rico caldo de pollo. Este esqueleto suele ser la parte más barata cuando se adquiere el pollo por separado ya que contiene poca carne aunque da mucho sabor.
También es habitual el despiece del pollo por sus cuartos traseros y delanteros. Los primeros incluyen el muslo y el contramuslo en una sola pieza. También suele incluir la espalda o el espinazo cuando no se separa con la carcasa.
Los cuartos delanteros, en cambio, están formados por las pechugas y las alitas. Cuando la parte delantera del pollo se divide en dos obtenemos los cuartos delanteros (el equivalente a una cuarta parte del ave).
Con la ayuda del congelador

Todas las piezas del pollo son susceptibles de congelar y consumir más adelante. Puedes congelar las pechugas y las carcasas, y comerte de primeras los muslos. Las alitas, aunque se pueden congelar, son más latosas, pues hay que congelar cada una por separado.
Las carcasas de pollo pueden utilizarse sin necesidad de descongelar previamente. Esto las vuelve sumamente útiles para cualquier apuro. ¡Todo ventajas esto de comprar un pollo entero!














