Los influencers creados con IA se han multiplicado en Instagram: flequillo de tazón, trajes de cuadros y millones de seguidores en cuestión de días.
El pionero tiene nombre de novela victoriana: Jean Phil. Melena rubia a lo paje, bigote retorcido y una colección de trajes de mercadillo. Su primer vídeo conocido en Instagram data del 17 de septiembre y, ocho días más tarde, ya acumulaba más de 228.000 seguidores. También una criptomoneda propia, JEANPHIL, con una capitalización estimada de 8,8 millones de dólares.
La réplica inglesa llegó enseguida: Archibald Brown iba por 110.000 seguidores y también tenía su token. Para el 1 de octubre, el invento sumaba más de 75 millones de visualizaciones solo en Instagram y el token había tocado techo por encima de los 12 millones de dólares. Ese mismo día ya había caído a poco más de 3 millones.
Hace unos días llegó el primer borrado: el perfil de Jean Phil dejó de estar disponible y ahora hay que buscarlo como jeanphilanthrope.co. Se supo, de paso, que la cuenta se gestionaba desde Bélgica y que había cambiado de nombre de usuario hasta seis veces.
Lo que empezó como un gag visual de tres segundos se convirtió en uno de los negocios más imitados de las redes.
Del francés Jean Phil a una familia de clones
Desde septiembre han aparecido decenas de imitadores: copian el envoltorio y también las intenciones monetarias. Un hilo de X lo resumía como una receta de tres pasos: pedirle a ChatGPT un tipo con traje gris y flequillo de tazón, bautizarlo con un nombre extravagante —Harold Puddington, por ejemplo— y usar Seedance 2.5 para ponerlo a pinchar en una sala a rebosar. Según su autor: 9,9 millones de visualizaciones y 19.433 dólares de beneficio.
Nadie sigue a un muñeco por su carisma: lo sigue porque el chiste le hace gracia tres segundos y luego vuelve al scroll.
El detalle que casi nadie está mencionando es que estos personajes no intentan ser influencers de verdad. Son un chiste visual de pocos segundos, no una cuenta a la que seguir durante años. De ahí que muchos usuarios, al descubrir que Phil era IA, se mostraran decepcionados.
En España el fenómeno tiene su versión inclasificable. Borja Mari, un supuesto cayetano con menos de 300 seguidores y cuatro reels, se marcó 16.000 me gusta con un vídeo del 7 de octubre. Ni siquiera está claro que sea una IA ni cuál es el negocio detrás.
La receta para fabricar tu propio influencer con IA
No hace falta ser developer. En YouTube ya hay tutoriales que montan un personaje con inteligencia artificial en un rato, y el creador de Harold Puddington vende en la bio del personaje un curso para fabricar el tuyo. El negocio es circular: la herramienta empuja su programa Earn, que paga por publicar contenido hecho con su estudio de personajes, y la compañía asegura superar los 1.000 millones de dólares de ingresos anuales.
La otra vía rápida es la cripto. El patrón se repite con una precisión que asusta: el personaje publica, hace ruido, promociona un token, atrae compradores, y, cuando la operación se agota, la cuenta desaparece. Vuelta a empezar. Hay seis tokens distintos con el ticker $JEANPHIL y el principal cotizaba este 19 de octubre con una capitalización de 5,9 millones de dólares.
El dinero no está en el personaje, sino en quien vende la herramienta
Aquí está la clave: el rival de estos muñecos no es ningún creador de carne y hueso, sino el meme de la semana al que hay que copiar sin piedad. Contra eso, la IA gana por volumen: produce cien variaciones mientras tú editas una.
Lo que no fabrica es la relación que sostiene a un creador real, esa que se construye enseñando la vida cotidiana durante años. En 2019 se documentó el caso de una instagrammer con 2,6 millones de seguidores que vendió apenas 36 camisetas.
Hay un matiz legal que casi nadie está pasando por alto. Desde el 2 de agosto, el artículo 50 del Reglamento europeo de IA obliga a quien genera personas con IA a avisar de que son artificiales. La excepción pasa por obras manifiestamente satíricas o de ficción: un boxeador con bigote de villano de opereta podría acogerse a ella.
Queda la duda de cuánto dura la broma. Hasta que otra herramienta abarate el chiste o hasta que el algoritmo se canse de alimentar la misma cara. Mientras tanto, el feed seguirá llenándose de tipos con traje de cuadros que no existen.
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: Jean Phil y sus clones, influencers creados con IA que arrasan en Instagram.
- 📲 En qué red social ha pasado: Instagram, con réplicas en X y negocio paralelo en criptomonedas.
- 🔥 Por qué es viral: Mismo flequillo y traje de cuadros, millones de visualizaciones y un token que se hunde igual de rápido que sube.



