Seguro que has oído hablar del 'fasting', esa dieta 'milagrosa' que están comenzando a seguir muchos famosos y que puede ayudarte a perder esos kilos que te sobran antes o después de Navidad. Eso sí, los especialistas aseguran que el plan del 'ayuno intermitente' bien llevado sería muy provechoso, pero que realizado de forma incorrecta puede llegar a ser muy peligroso.
Este régimen consiste en alternar el consumo normal de alimentos con periodos prolongados de abstinencia, pero que nunca pueden superar las 24 horas. De primeras puede parecerte algo drástico comer de repente, pero aunque hay ciertos nutricionistas que rechazan esta dieta, hay otros tantos que la secundan y que observan ciertos beneficios al ayuno controlado.
Para que puedas decidir si la del ayuno intermitente es la dieta que más te conviene, en QUÉ! vamos a contarte pros y contras. Y es que, como te hemos contado en otras ocasiones, hay que tener bastante precaución con las 'dietas milagro', porque no todas afectan de igual modo a los diferentes organismos.
¿QUÉ ES EL AYUNO INTERMITENTE O FASTING?
Hay que dejar claro que ayuno intermitente no significa inanición, ya que existe un concepto que diferencia ambos estados: el control. El primero no es intencional ni controlado, mientras que el segundo sí. Esta dieta, eso sí, se recomienda para personas que tengan un peso suficiente, ya que el cuerpo tirará de las reservas de grasa durante el tiempo que dure.
En definitiva, este plan empuja al cuerpo a quemar la energía almacenada, quemando así el exceso de grasa. Sería la diferencia entre aquello que tomamos y lo que realmente necesita el organismo. Llevando acabo este régimen podrás equilibrar ambos platos de la balanza.
TIPOS DE AYUNO INTERMITENTE
No todos los cuerpos están preparados para realizar el mismo tipo de ayuno intermitente, o no todos lo necesitan de la misma manera. Así, para los diferentes casos, se debería elegir un plan más o menos drástico, dependiendo de las necesidades de cada individuo. Estas son varias de las opciones a tener en cuenta:
- 16/8. Consiste, básicamente, en reducir nuestras comidas del día a un periodo de 8 horas, con lo que ayunas las siguientes 16. Dicho con otras palabras: saltarse el desayuno o la cena. Por ejemplo, almorzamos a las 15h y desayunamos a las 7h, o bien, cenamos a las 21h y tomamos el almuerzo a las 13h.
- 5:2. Este ayuno, o más bien semiayuno, se distribuye a lo largo de una semana, señalando días con más esfuerzo y días con menos. Podrás comer con normalidad durante cinco días y bajar el consumo calórico hasta las 500 o 600 kcal durante los dos días restantes.
- 24 horas. Estar un día completo sin comer.
- 20/4. Sería un ayuno diurno con una sola comida al día: la cena.
Estas son algunas de las maneras de la que puedes tomarte la dieta, pero existen más tipos de ayuno según tus necesidades y características físicas. Podrías realizar también el de días alternos, el de 24 horas varios días a la semana, etc. Algunos requieren más disciplina y voluntad que otros, por eso has de seleccionar el que más te convenga.
A FAVOR DEL AYUNO INTERMITENTE
Ben Affleck, Hugh Jackman y deportistas de élite como el 'Facu' Campazzo o Manu Prigioni o usan: algún tipo de beneficio ha de tener. Y es que, a nivel puramente fisiológico, los expertos aseguran que el ayuno intermitente permite un reposo digestivo muy beneficioso para el organismo.
El 'fasting' estimula la autofagia, que es la autodestrucción celular de las proteínas dañadas, mejora la sensibilidad a la insulina, reduce la inflamación, aumenta la energía y ayuda a perder peso. Además, a nivel mental, ayuda a identificar la sensación de hambre real y a controlar la ansiedad por la comida.
Como puedes observar, el ayuno intermitente tiene muchos beneficios para la salud, siempre y cuando llevemos esta práctica con sentido común. Cabe recordar que este tipo de autocontrol en la dieta sea, quizá, la más longeva del planeta.
EN CONTRA DEL AYUNO INTERMITENTE
Si hasta ahora todo son lisonjas, hemos de reconocer que este ayuno intermitente o 'fastng' también conlleva ciertos riesgos. Para según que personas, de hecho, puede ser bastante peligroso realizar este régimen. Diversos expertos sostienen que el ayuno es un factor de estrés para el organismo desde el punto de vista metabólico, ya que el cuerpo no estaría preparado para sostener un ayuno más prolongado que el nocturno.
Además, aseguran que este ayuno puede ser arriesgado a nivel emocional, especialmente para las personas más vulnerables con tendencias compulsivas u obsesivas. Pueden acabar generando algún tipo de patologías alimentarias. El ayuno, por último, requiere fuerza de voluntad y autocontrol, y eso genera unas cantidades de dopamina que puede derivar en una especie de adicción. Esta puede acabar destrozando tu organismo y tu manera de concebir la nutrición.
CON EL 'FASTING' NO TIENES POR QUÉ PERDER MASA MASCULAR
Si bien el ayuno intermitente tiene una serie de contraindicaciones, también tiene una serie de falsos mitos asociados que hoy vamos a ayudarte a derribar. Uno de ellos es el de la pérdida de masa muscular, que se ha demostrado en repetidas veces que es falso.
Cuando dejamos de ingerir alimentos durante un tiempo el cuerpo recurre a los aminoácidos y al glucógeno que tenemos almacenados, es de ahí donde pasa a tomar la energía. Una vez que lo ha consumido todo, comienza a utilizar las reservas de proteína de los músculos y transformarlas en glucosa. Ahí sí se perdería masa muscular, pero claro: este es un proceso que no ocurre en 24 horas de ayuno.
De hecho, algunos estudios han demostrado que el 'fasting' en adultos con obesidad puede ayudarles a perder peso y, a la misma vez, hacer que aumenten su masa muscular.
NO TIENE POR QUÉ PRODUCIR BAJADAS DE AZÚCAR
El de la pérdida de masa muscular no es el único mito o falsa creencia asociado a la práctica del ayuno intermitente. Hay quien tiene la idea de que, si dejamos de comer durante un tiempo, nos vamos a marear enseguida por una bajada de azúcar. Pero la realidad es que el organismo sabe qué hacer para mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de unos niveles aceptables.
De esta manera, durante el ayuno se inicia la producción de glucagón, que contribuye a liberar la glucosa que se encuentra almacenada en la sangre. De hecho, las personas con resistencia a la insulina pueden estimular la sensibilidad mediante el ayuno intermitente. El cuerpo, sabio, tiene sus mecanismos para salir adelante.
Para acabar, intentaremos derrumbar otro gran mito sobre el ayuno intermitente: que el organismo se ponga en modo ’stand-by’ para ahorrar calorías y el metabolismo deja de quemar energía como debería. La realidad, demostrada en diferentes estudios e investigaciones, explicita todo lo contrario.
El ayuno intermitente favorece un proceso que se llama cetogénesis, y que incentiva que las células fabriquen su energía a partir de la grasa almacenada en el cuerpo. Esto de demuestra que el 'fasting' es un método eficaz para adelgazar, siempre que se combine con hábitos de alimentación saludables donde no se incluyan alimentos procesados.