Si este año la nota de corte de la carrera que querías te ha dejado fuera, no ha sido solo mala suerte. La ministra de Universidades, Diana Morant, lo ha dicho claro: "Las notas de corte suben porque las autonomías han decidido no crear plazas en la universidad pública". Traducido: no hay sitio para todos en centros públicos, mientras las privadas están listas para facturar.
Datos que lo confirman: en 1980 había 800.000 universitarios en España. Hoy, en 2026, la cifra supera los 1,8 millones. La incorporación masiva de mujeres y de hijos e hijas de familias trabajadoras ha llenado las aulas. Pero entre 2008 y 2023, la matrícula en las universidades públicas creció solo un 2%, frente al 100% de aumento en las privadas. Y en los últimos 25 años no se ha creado ni una sola universidad pública nueva, mientras que sí han aparecido más de treinta privadas, muchas de ellas en comunidades gobernadas por el Partido Popular.
Por qué las notas de corte se disparan (y no es solo por la demanda)
La lógica es tan sencilla como injusta: si no se amplían las plazas públicas, pero cada año se presentan más estudiantes a la selectividad, la competencia se dispara. Las notas de corte (la puntuación mínima para acceder a una carrera) se convierten en una barrera económica disfrazada de exigencia académica. Carreras como Medicina, Enfermería o Psicología son un buen ejemplo: notas por encima del 12 sobre 14 que dejan fuera a miles de estudiantes que no pueden permitirse pagar los 12.000 o 15.000 euros anuales de una privada.
Así de simple.
La propia Morant admite que el sistema ha propiciado una "decisión de privatización". Según el Ministerio, de las trece universidades con informes desfavorables, ya se han creado seis, todas en territorios con gobiernos del PP. La nueva normativa estatal, que endurece los requisitos para abrir campus, no ha frenado ninguna propuesta todavía: ningún proyecto nuevo se ha sometido aún a esas reglas.
La mayoría de los nuevos estudiantes no ha encontrado plaza pública. La ministra reconoce que quienes se incorporan "no están teniendo una plaza pública". El resultado: miles de familias que se enfrentan a un dilema. Endeudarse con un máster o carrera privada, aparcar el sueño universitario o emigrar a otra comunidad con menos presión.

Qué va a cambiar (y qué no) para la Selectividad de 2027
De momento, nada. El Ministerio de Universidades ha reforzado los mecanismos para cerrar universidades que no cumplan unos mínimos de calidad, pero no puede obligar a las autonomías a crear plazas públicas. Morant defiende que ha aumentado el presupuesto en I+D un 20% cada año y que los próximos presupuestos incluirán entre 5.000 y 6.000 millones para ciencia y universidades, pero la gestión de los campus corresponde a las comunidades.
Así que si en 2027 tu nota vuelve a quedarse corta, la pelota seguirá en el tejado autonómico. Y la solución más rápida que ofrece la administración central es acelerar las homologaciones de títulos extranjeros —se han homologado ya 85.000, aunque quedan 72.000 pendientes— para incorporar profesionales que, por cierto, tampoco pueden ejercer en la sanidad pública si no tienen una plaza.
El filtro no es la nota: es el código postal y la cuenta bancaria de tu familia.
El dilema: ¿privatizar por inacción o invertir en lo público?
El debate va más allá de las notas de corte. Detrás hay un modelo territorial en el que las comunidades con mayor presión demográfica, como Madrid o Valencia, han optado por dejar que sea el mercado privado quien absorba la demanda. La ministra lo llama privatización y pone el foco en los gobiernos autonómicos del PP, pero el Estado tampoco es un espectador pasivo: tiene la capacidad de condicionar las transferencias de fondos a que se amplíe la oferta pública. De hecho, los fondos europeos Next Generation han supuesto una inyección histórica que, según Morant, ha servido para I+D pero no para ampliar aulas.
La nueva orden ministerial de noviembre de 2025 endureció los requisitos para que no abran más "universidades-chiringuito", pero la medida llega tarde para los miles de alumnos que ya están matriculados en centros que no cumplían los estándares. Mientras tanto, las familias de clase trabajadora, las mismas que hace 40 años lograron que sus hijos llegaran a la universidad, ven cómo sus nietos se topan con un muro que no es de ladrillo, sino de nota de corte.
La pregunta que sobrevuela las aulas es si la próxima legislatura, sea cual sea el color político, se atreverá a imponer obligaciones reales a las autonomías para recuperar el espíritu de la universidad pública como ascensor social. Por ahora, la respuesta es un "depende".
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? Las notas de corte suben cada año porque no se crean plazas públicas, mientras las privadas se expanden sin freno.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier estudiante sin recursos para pagar una universidad privada, especialmente en carreras con alta demanda.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Infórmate de las becas autonómicas y nacionales, y presiona a tu gobierno autonómico para que financie más plazas públicas.



