La nutricionista Daniela Moreno explica por qué los alimentos saludables hinchan y cómo prepararlos bien

Según esta experta en salud intestinal, cocinar al vapor y no quemar los vegetales es clave para evitar la molesta hinchazón. Te contamos cómo dejar de hincharte sin renunciar al brócoli.

Reconócelo, a ti también te ha pasado: terminas una ensalada de kale o un plato de brócoli crudo y acabas con la tripa como un globo de feria. Yo pensaba que era cosa mía, que no tolero las verduras sanas. Pero no.

La nutricionista especializada en salud intestinal Daniela Moreno lo tiene clarísimo: "comes sano y te hinchas porque nadie te enseñó cómo preparar cada alimento". Y es que la forma en que cocinas (o no cocinas) cambia por completo cómo tu cuerpo procesa los vegetales. No es lo mismo un brócoli crudo, con sus fibras durísimas y sus compuestos defensivos, que ese mismo brócoli pasado por el vapor.

¿Por qué el brócoli crudo te hincha como un globo?

Moreno explica que las crucíferas (brócoli, coliflor, coles de Bruselas) contienen fibras celulósicas tan duras que tu intestino no tiene enzimas para romperlas. Además, llevan de serie goitrógenos, oxalatos y lectinas, unos compuestos que la planta usa para defenderse y que a nosotros nos irritan la tripa. Si las comes crudas, tu sistema digestivo hace un sobreesfuerzo y el precio es la hinchazón abdominal.

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Pero no es que esas verduras sean malas. Es que tu cuerpo no puede procesarlas crudas, o le cuesta muchísimo. Lo mismo pasa con las espinacas, el kale, la cebolla, el pimiento o el ajo. Por eso el típico batido detox con kale crudo puede sentarte como un tiro.

Cocinar al vapor: el truco infalible para no pasar vergüenza después de comer

La clave, según la experta, está en aplicar calor con cabeza. Cocinar al vapor conserva los nutrientes (apenas pierdes un poco de vitamina C) y, lo más importante, ablanda las fibras y neutraliza los compuestos irritantes. Así tu intestino puede hacer su trabajo sin protestar.

Moreno también avisa de errores típicos que generan inflamación: freír en aceite muy caliente —genera compuestos inflamatorios—, quemar los alimentos, hervirlos demasiado o cocinar en sartenes de teflón rayado. El resultado: más nutrición y menos inflamación. Y para las legumbres, recomienda remojarlas con alga kombu —las enzimas del alga ayudan a romper los azúcares que producen gases—. En el caso de los cereales, si los enfrías después de cocerlos, aumentas el almidón resistente, que actúa como fibra prebiótica y sienta de maravilla.

Ojo, que no todo lo que dice esta nutricionista tiene evidencia sólida

Aquí conviene afinar un poco. Algunos de los consejos de Daniela Moreno, como que "si comes fruta después de comidas pesadas se produce una fermentación instantánea" o que activar los frutos secos en remojo mejora la absorción de minerales, no tienen un respaldo científico firme. Son afirmaciones que, aunque populares en redes, la evidencia no termina de confirmar.

Dicho esto, el núcleo de su mensaje —cómo cocinas importa tanto como qué cocinas— es aplastante. Si cambias el brócoli crudo por uno al vapor en tu próxima cena, tu tripa te lo agradecerá. Y tu digestión, también.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 10-15 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Cocina siempre el brócoli al vapor durante 5 minutos para mantener los nutrientes y decir adiós a la hinchazón.