Los controles de alcoholemia son una de las herramientas más importantes de la Dirección General de Tráfico (DGT) para reducir los accidentes en carretera. Tradicionalmente, estos controles requerían que los conductores soplaran en un alcoholímetro para medir la cantidad de alcohol en sangre. Sin embargo, la introducción de una nueva tecnología promete cambiar este proceso para siempre.
Los nuevos alcoholímetros de aproximación permiten a los agentes de la DGT detectar la presencia de alcohol sin necesidad de que el conductor sople. Esta innovación no solo agiliza los controles, sino que también mejora la higiene y facilita la detección de infractores. Pero, a partir de su implementación, han surgido una serie de preguntas: ¿cómo funcionan estos dispositivos? ¿Reemplazarán a los alcoholímetros de siempre? ¿Qué cambios traerán a la seguridad vial en España?
4¿Qué pasa si un conductor da positivo en un control con el nuevo alcoholímetro?
Si un conductor es sometido a un control con el nuevo alcoholímetro de la DGT y el dispositivo detecta la presencia de alcohol, se procede de la siguiente manera:
- Confirmación con un alcoholímetro tradicional: El conductor deberá realizar una prueba convencional para obtener un resultado exacto de su tasa de alcoholemia.
- Extracción de sangre si es necesario: En algunos casos, especialmente si hay dudas sobre la precisión de los resultados, se puede requerir un análisis de sangre para determinar la cantidad exacta de alcohol en el organismo.
- Sanciones según la tasa detectada: Dependiendo del resultado final, el conductor podrá enfrentarse a multas económicas, pérdida de puntos en el carnet o incluso penas de cárcel en los casos más graves.
Las sanciones por alcoholemia en España varían según la cantidad de alcohol detectada y el tipo de conductor. Con la nueva normativa de 2025, se espera que estas medidas sean aún más estrictas.
