El Rocío Chico es una de las celebraciones más destacadas del verano en El Rocío, Huelva. Esta tradición de acción de gracias a la Virgen del Rocío tiene sus orígenes en el año 1813, cuando los almonteños decidieron formalizar un voto de gratitud a la Patrona por haberlos protegido de las represalias de las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia.
Tras la finalización de los cultos del Rocío Chico, el Consistorio almonteño, encabezado por el alcalde Francisco Bella, ha anunciado la finalización de las restricciones adoptadas por el Bando Municipal, a excepción de las zonas cercanas al Santuario. Esta celebración, que se lleva a cabo los días 18 y 19 de agosto, reúne a los fieles en torno a la Virgen del Rocío para recordar y agradecer su milagrosa intervención que salvó al pueblo de Almonte de la destrucción a manos de las tropas francesas.
El Origen de la Tradición del Rocío Chico
La historia del Rocío Chico se remonta a la época de la Guerra de la Independencia, cuando en 1810 las tropas napoleónicas invadieron la península con el objetivo de instalar a José Bonaparte en el trono de España. En junio de ese año, las autoridades de Almonte fueron alertadas sobre la inminente invasión de Andalucía. Ante esta amenaza, los almonteños se encomendaron a su Virgen, trasladándola hasta la Parroquia de la Asunción en enero de 1809.
En abril de 1810, el pueblo se vio ocupado por la milicia cívica francesa, que ejerció una intensa opresión sobre los habitantes. Sin embargo, el 17 de agosto de 1810, un grupo de patriotas se enfrentó a los soldados franceses, logrando abatir al capitán Pierre D'Ossaux y capturar a varios de sus hombres.
Al recibir la noticia, el Mariscal Soult ordenó un devastador ataque sobre Almonte con 800 soldados. En un acto de desesperación y fe, los almonteños se encomendaron a la Virgen del Rocío, rogando por su intercesión.
Milagrosamente, las tropas francesas se retiraron antes de llegar a Almonte, al recibir informes de un supuesto refuerzo español. Este hecho, considerado un milagro por los almonteños, salvó al pueblo de una segura destrucción. La poderosa intercesión de la Virgen del Rocío fue reconocida y celebrada por todos los habitantes.
La Renovación del Voto de Gratitud
Tras la marcha de las tropas en 1812, el 16 de agosto de 1813, las autoridades civiles, eclesiásticas y la Hermandad Matriz de Almonte decidieron formalizar un voto de gratitud a la Virgen del Rocío. Desde entonces, se acordó "pasar en la madrugada del día 19 de agosto de este año de 1813 y de todos los venideros en la ermita de Nuestra Madre y Señora, a cantar una solemne Misa en acción de gracias", agradeciendo a la Virgen su protección y haber salvado al pueblo de las represalias francesas.
Este emotivo acto, conocido como el Rocío Chico, se ha celebrado ininterrumpidamente desde entonces, convirtiéndose en una de las citas más destacadas del verano en El Rocío. Los almonteños se congregan en el Santuario para renovar este voto de acción de gracias a la Virgen del Rocío, recordando y agradeciendo su intervención milagrosa que salvó a su pueblo de la destrucción.
La celebración del Rocío Chico es un reflejo de la profunda fe y devoción de los almonteños hacia su Patrona, la Virgen del Rocío. Esta tradición centenaria se ha convertido en un símbolo de la identidad y el sentimiento de gratitud de todo un pueblo que ha sido protegido por la intercesión de la Madre de Dios.




