Los nuevos tratamientos hacen crecer la esperanza para combatir el cáncer de ovario

Mañana lunes tiene lugar la celebración del Día Mundial del Cáncer de Ovario. Por este motivo, el jefe de Ginecología Oncológica Hospital La Fe de Valencia, Santiago Domingo, se ha mostrado «muy optimista» con el futuro para combatir está enfermedad ya que un grupo de pacientes en fase avanzada podría lograr doblar la supervivencia con los nuevos tratamientos diana.

«El cáncer de ovario no es ni mucho menos el más frecuente en las mujeres. Debe ser el décimo, el once, el doce en frecuencia en la mujer. Pero, lamentablemente, es de los que más mortalidad produce», ha descrito Domingo en declaraciones a Europa Press. Además, ha precisado que es el cuarto tumor en mortalidad «en la humanidad».

Actualmente, se están desarrollando unas nuevas terapias diana de mantenimiento que podrían doblar la supervivencia, que actualmente se encuentra en los 65 meses –unos cinco años– desde el diagnóstico en el caso de las pacientes avanzadas en el Hospital La Fe, con una combinación de cirugía y quimioterapia.

«La supervivencia es en general de 30-40 meses. En La Fe hemos conseguido mejorar los resultados hasta los 65 meses en los casos donde las pacientes se han operado de entrada», ha apuntado Domingo. Con los tratamientos diana, el experto espera que esa supervivencia «se dispare» en un tumor que históricamente ha sido «lo peor».

CARÁCTER HEREDITARIO DE LA ENFERMEDAD

Estos nuevos tratamientos diana tienen su origen en el estudio de los casos genéticos del cáncer de ovario, como explica el doctor. «Gracias al grupo de riesgo de cáncer de ovario hereditario, hemos entendido mejor la biología del tumor y ahora mismo conocemos una serie de mutaciones concretas de las células del cáncer de ovario. Estas mutaciones nos han permitido diseñar fármacos dirigidos», ha apostillado.

Por ello, ha insistido que el actual es un momento de «cambio en el paradigma» del tratamiento del cáncer de ovario. «Estábamos con un tratamiento quirúrgico donde se ha peleado mucho por la excelencia. También se ha hecho una quimioterapia que ya está muy bien definida. Gracias a estos tratamientos diana, ahora mismo disponemos de tratamientos de mantenimiento que nos están prácticamente doblando la supervivencia de estas pacientes», ha reiterado.

SOBRE LA CIRUGÍA

En este punto, Domingo ha expuesto los detalles sobre la cirugía en esta enfermedad, una de las principales ramas del tratamiento actual. «Es una cirugía muy agresiva, de máximo esfuerzo. Tenemos que limpiar todo el abdomen, que es donde suele estar la enfermedad, con varios procedimientos quirúrgicos simultáneos», ha relatado.

«Es como si a una mujer le quitaras un trozo de intestino, le quitaras un trozo de vesícula, le quitaras el útero, los ovarios, y todo en el mismo acto quirúrgico», explica, para añadir que esa cirugía debe ser «realizada por especialistas, por equipos verdaderamente bien formados que entienden la biología de la enfermedad y en centros que estén acreditados, dedicados a esta patología».

En lo que respecta a la quimioterapia, ha recordado que son un conjunto de fármacos que se suelen dar en unos seis ciclos después de la cirugía o incluso a veces antes de la misma, dependiendo del tumor y de la paciente. «Así que ese tratamiento quimioterápico junto con la cirugía es lo que nos va a dar la mejor de las supervivencias a nuestras pacientes», ha reiterado.

FALTA DE DIAGNÓSTICO PRECOZ: LOS SÍNTOMAS SON «MUY LARVADOS»

Se trata de un cáncer «verdaderamente agresivo» porque se diagnostica, entre el 80 y 85 por ciento de los casos, en una fase avanzada. «Avanzada es que debuta a veces de una forma explosiva, con una diseminación por todo el abdomen. Y eso es lo que hace que tenga tan mal pronóstico», ha explicado Domingo.

Esta detección tardía se debe a que la patología presenta síntomas «muy larvados» o muy poco específicos, según el ginecólogo oncológico. «Suelen ser mujeres que consultan, y no una, sino tres o cuatro veces, a veces a su médico de cabecera o a un especialista de digestivo, porque tienen un cuadro de distensión abdominal, y se les dice que son aires o un colon irritable», explica.

Además, añade que, muchas veces, la enfermedad se presenta como un cuadro de náuseas o de vómitos, «nada que pueda hacer pensar en algo ginecológico». «Parece que la ginecología es la regla y el sangrado. Pues no. Aquí son síntomas bastante pobres y, cuando alguien lo diagnostica, la mujer ya lleva tres o cuatro meses, a veces más, con sintomatología atribuible a la enfermedad», advierte Domingo. «Quitando el grupo de riesgo de cáncer de ovario hereditario, realmente la población general se escapa del diagnóstico», alerta.

CONSEJOS PARA LAS PACIENTES

Preguntado por consejos para las pacientes, Domingo afirma que el más importante es el «saber que existe». «Es cultura sanitaria. No se pueden demorar unos síntomas abdominales muy grandes. Que no pasen cuatro meses desde las molestias. Eso es terrible», ha recordado.

«Es necesario que las pacientes sepan y que exijan el mejor de los tratamientos. Y digo exigir porque este tratamiento es excesivamente especializado como para no ser tratados en centros oportunos», ha asegurado.

Para Domingo, el primer tratamiento es «el mejor» y ese debe ser en centros dedicados al cáncer de ovario. Con todo, ha lamentado la desigualdad territorial que se da en España en este ámbito.

«Hay una importante desigualdad territorial. Lamentablemente es así y no es problema de los profesionales. Estoy convencido de que esto es una responsabilidad de los gobiernos autonómicos, en este caso, porque son los que rigen las normas de la sanidad y dependen de ellos», ha criticado.

Por ello, ha insistido en que es una cuestión de «concienciación» de la población, pero también política, «para que este circuito de pacientes sea tratado con especialistas y que esos especialistas sean reconocidos como tales».