El futuro del planeta está comprometido por un cambio climático que solamente unos pocos niegan y resisten a enfrentar. Un fenómeno que muchas personas están empezando a sufrir en forma de un trastorno psicológico definido como ecoansiedad.
La ecoansiedad es el temor a que más pronto que tarde la tierra se pueda ver abocada aun cataclismo ambiental.
Los desastres ambientales van en aumento, el aumento del nivel del mar, la contaminación del aire y la subida generalizada de las temperaturas son síntomas de alarma para la salud del planeta. Además, las catástrofes naturales son cada vez más frecuentes. Buen ejemplo de esto lo hemos tenido este mismo verano con los grandes incendios que han asolado gran parte de España y que hemos visto también en el resto del planeta, o los más recientes en forma de tifones, huracanes y tormentas tropicales que azotan a algunas zonas asiáticas o de Norte América. La sequía es otra de las formas en las que el cambio climático se está manifestando, en España los embalses se hallan en niveles mínimos y las tierras de muchas regiones lucen cuarteadas, dejando un paisaje casi lunar.
Ante este panorama son cada vez más las personas que se ven afectadas por una ansiedad provocada por el temor a que todo esto desemboque en una destrucción del medio ambienteq ue nos lleve a la desaparición definitiva de nuestro planeta Tierra, al menos, tal como lo conocemos. Pero lo más complicado es que, muchas de estas personas vienen padeciendo la ecoansiedad como algo desconocido y sufren sin tener conocimiento de ello.
Como se define la ecoansiedad y quien la padece
La APA (Asociación Americana de Psicología) define la ecoansiedad “el temor crónico a un cataclismo ambiental y el estrés causado por observar los impactos aparentemente irrevocables del cambio climático y por la preocupación ante el futuro propio y el de las futuras generaciones”.
A pesar de no haber sido descrita por los científicos como una enfermedad, la ecoansiedad ha derivado en trastornos mentales y psicológicos observados con mayor frecuencia entre la población más joven.
Según un informe de la prestigiosa revista médica británica The Lancet, un 59% de las personas entre 6 y 25 años, se muestran muy o extremadamente preocupadas ante el cambio climático; más de un 50% denota sentimientos como: impotencia, indefensión, enfado, culpa , ansiedad o tristeza. El informe avanza que las causas de estos indicadores de ecoansiedad entre la juventud son principalmente la falta de acción e implicación con el problema de los representantes políticos y principales líderes mundiales y del mundo adulto en general. Queda claro que las nuevas generaciones son las que cuentan con una mayor sensibilidad en este tema, ven negro su futuro en este aspecto y llaman a la movilización y las acciones palpables para hacer frente al cambio climático y sus consecuencias en el planeta y en el propio ser humano.
Una de las principales valedoras de esta concienciación y llamada a la acción por parte de los más jóvenes es la activista Greta Thunberg que se ha erigido como la voz más reivindicativa de soluciones y acciones concretas para frenar lo que ella describe como la "crisis climática". La joven sueca de apenas 20 años de edad, lidera ya todo un movimiento para llamar la atención y requerir acciones inmediatas que aborden el problema del cambio climático por parte de los líderes políticos y asambleas legislativas.
Síntomas de la ecoansiedad
Los síntomas de la ecoansiedad no están especialmente definidos y acotados por la comunidad científica, ya que no afecta a todo el mundo por igual. Los más comunes y que casi todos aquellos que la padecen coinciden en describir serían: ansiedad, en mayor o menor grado, estrés, nerviosismo, sobre todo cuando se produce el conocimiento de alguna catástrofe ambiental e incluso alteraciones del sueño y ritmo cardíaco. En los casos más agudos, puede llegar a provocar sensación de ahogo. Unos síntomas que, combinados pueden llevar a la persona a sumirse en una auténtica depresión manifestando un fuerte sentimiento de culpa y una especial amargura en el caso de las personas con hijos al temer por su futuro.
Cómo hacer frente a la ecoansiedad
Cambiar el "chip".
Actuar en positivo y hacer de nuestros cambios en los hábitos de vida favorables a frenar el cambio climático como algo agradable, no forzado y que hacemos con la sensación de que están sirviendo de mucho, tratando de entender que las actuaciones locales llevan a modificaciones globales.
Sumarte al voluntariado.
Participar en el activismo, sumarte a la gente que piensa como tú, proponer y apoyar propuestas encaminadas al objetivo común de frenar el cambio climático y la destrucción medioambiental, serán sin duda de gran ayuda.
Guardar hábitos de vida saludables.
La salud del planeta es importante, pero la nuestra lo es igualmente. Hacer ejercicio, una alimentación saludable, respetar el descanso y las horas de sueño, incluso acudir a un especialista en algunas ocasiones, son medidas fáciles de adoptar y que puede beneficiarte para evitar la ansiedad.







