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Albares se compromete con los sindicatos a estudiar las opciones de teletrabajo y la congelación salarial en el exterior

El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, se ha reunido este viernes con los sindicatos con representación en su departamento a quienes ha prometido estudiar, entre otras cosas, las opciones de teletrabajo así como el problema de la congelación salarial del personal laboral en el exterior.

En el encuentro, según ha informado Exteriores, además de Albares ha estado también el subsecretario del Ministerio, Luis Cuesta, y representantes de UGT, CCO, CSIF y SICEX, con quienes se ha tratado «temas como la modernización del servicio exterior, teletrabajo y conciliación».

Fuentes de UGT consultadas han explicado que han planteado al ministro que al margen de lo que termine fijando Hacienda, a la oferta de 60 plazas ya previstas y que se aprobaron antes de la pandemia se puedan añadir más.

En este sentido, Albares ha dicho que el Ministerio está «estudiando los puestos susceptibles de teletrabajo» y ha asegurado que también se incluirá el exterior y no solo la sede central como hasta ahora. Desde CSFIF han insistido en esta última cuestión y en la necesidad de que haya instrucciones claras desde el Ministerio para no dejar al «albedrío» del jefe de misión la organización del teletrabajo.

SITUACIÓN EN EL EXTERIOR

Otro de los temas en el que los sindicatos han hecho especial hincapié es en la situación del personal laboral en el exterior, que tiene el salario congelado desde 2009 al margen del «pequeño maquillaje» que se hizo en 2019, han indicado fuentes de CSIF.

Este sindicato denuncia que se están produciendo agravios comparativos y algunas nuevas plazas en el exterior del mismo nivel que otras existentes están dotadas con una mejor remuneración para poder cubrir las plazas, mientras que personas contratadas y con más antigüedad ocupando el mismo puesto en ese mismo país cobra menos.

Tanto CCOO, como UGT y CSIF han advertido de que la situación del personal en el exterior –al margen de los diplomáticos– es insostenible y no han descartado que pueda terminar reventando y se produzcan movilizaciones o incluso huelgas.

Asimismo, CSIF ha denunciado ante Albares el creciente número de casos de acoso y abuso, en general de arriba a abajo, la mayoría de los cuales no culminan con expedientes disciplinarios contra los responsables, cuestión que el ministro se ha comprometido a estudiar.

NOMBRAMIENTO DE EMBAJADORES

Por lo que se refiere más concretamente al personal diplomático, uno de los temas tratados ha sido el del conocido como ‘embabombo’, el listado de embajadas que quedarán libres al año siguiente y a las que los diplomáticos con el suficiente rango pueden presentarse como candidatos.

Sobre esta cuestión, el ministro les ha comentado que en breve se presentarán las ternas con los nombres de las personas que optarán a cada una de las embajadas que quedarán vacantes y que se hará saber a quienes vayan a conseguir una de que ha sido seleccionado, aunque no para cuál de ellas, han explicado desde UGT.

Con ello, lo que se busca es que estos diplomáticos no entren en el ‘bombo’ general con todas las plazas vacantes que se publica en abril. Además, Albares les ha asegurado que los nombramientos se producirán en los próximos meses, una vez se completen todos los trámites.

El nombramiento de embajadores es discrecional del ministro si bien la Junta de la Carrera Diplomática suele plantear a su titular una serie selección de nombres que considera más aptos para el puesto de entre los candidatos que se han presentado. En general el ministro suele escuchar esta propuesta, aunque no tiene por qué hacerlo, y llegado el momento traslada el nombre al Consejo de Ministros, para recibir su visto bueno, tras lo cual se pide el plácet al país de destino.

El retraso en la resolución del ‘embabombo’ el año pasado por parte de la entonces ministra, Arancha González Laya, generó mucho malestar entre los miembros de la Carrera Diplomática ya que en algunos casos quienes habían optado a una embajada y no habían entrado en el ‘bombo’ general corrían el riesgo de quedarse sin ninguna plaza.