Amazonia hipertrópica: la selva vive un clima extremo que no se veía desde hace millones de años

Los investigadores aseguran que la selva amazónica, uno de los principales reguladores del clima en el planeta Tierra, está regresando a un tipo de clima que experimentó entre 10 y 40 millones de años atrás, lo que genera gran preocupación por las consecuencias que puede tener.

La selva de la Amazonia es uno de los principales reguladores del clima de nuestro planeta, por lo que observarla y estudiar sus cambios es fundamental para conocer hacia dónde nos dirigimos y las consecuencias futuras del cambio climático. La Amazonia hipertrópica está ahora generando cierta preocupación entre los científicos.

Y es que la Universidad de California en Berkeley ha confirmado a través de un nuevo estudio que la selva vive un clima extremo que no se veía desde hace millones de años, por lo que podríamos tener que afrontar importantes consecuencias en un futuro más cercano del que podíamos imaginar.

CLIMA EXTREMO EN LA AMAZONIA

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Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Berkeley y publicado en la revista Nature ha podido confirmar que la Amazonia se dirige a un clima extremo, más cálido y seco, que recuerda a las condiciones que se dieron en el planeta hace entre 10 y 40 millones de años.

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Los autores de la investigación hablan de los hipertrópicos, un nuevo régimen climático que combina calor y sequía y que podría alterar para siempre la estructura del bosque de la zona, así como su papel clave como pulmón del planeta.

La Amazonia está viviendo temporadas secas que cada vez se alargan más, además de episodios de calor extremo, un patrón que favorece las "sequías calientes". El líder del estudio, Jeff Chambers, asegura que estas sequías calientes tienen lugar, se asocia el clima con "un bosque hipertropical, porque está más allá del límite de lo que consideramos un bosque tropical ahora".

Lo realmente preocupante es que su análisis ha podido mostrar cómo, si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando, este tipo de sequía podría llegar a tener lugar hasta 150 días al año en torno al año 2100.

LAS CONSECUENCIAS DE LAS SEQUÍAS CALIENTES EN LA AMAZONIA

La Amazonia experimenta un clima hipertrópico sin precedentes desde hace millones de años
Fuente: Unsplash

El cambio climático, que está alterando la duración de los días y podrá provocar la llegada de sequías calientes que pueden tener un gran impacto sobre los árboles. Los investigadores recalcan que estas condiciones elevan la mortalidad normal del bosque en torno a un 55%.

Todo tiene que ver con el descenso de la humedad del suelo, que cuando llega hasta un tercio de su capacidad, los árboles entran en un estado crítico, en el que el flujo de savia desciende de forma abrupta y aumenta el estrés. A partir de ahí, el sistema circulatorio vegetal comienza a fallar.

El equipo encargado del estudio destaca que hay dos principales vías por las que se produce la muerte de los árboles. La primera tiene que ver con que los árboles cierran los estomas para no perder agua, pero al mismo tiempo esto provoca que no puedan captar dióxido de carbono. Por lo tanto, se produce una inanición interna que acaba con ellos.

Además, el calor extremo favorece que aparezcan burbujas de aire en el xilema, equivalentes vegetales de los embolismos en personas humanas que ocasionan accidentes cerebrovasculares. Si se producen suficientes embolismos, el árbol no puede salvarse y acaba muriendo.

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Igualmente, este estudio sobre el cambio de clima en la Amazonia revela que no todos los árboles sufren por igual. Las más vulnerables son las especies de crecimiento rápido, que tienen una madera de menor densidad.

NO SOLO AFECTA A LA AMAZONIA

La selva amazónica sufre condiciones extremas que recuerdan a épocas prehistóricas remotas
Fuente: Unsplash

Ante un cambio climático que amenaza con dejar sin agua a grandes regiones en 15 años, nos encontramos con que no solo la Amazonia sufrirá sus consecuencias. Los bosques lluviosos de África occidental así como el sudeste asiático podrían experimentar patrones similares en las próximas décadas.

La consecuencia más importante es el impacto que puede tener a nivel global, dado que los bosques tropicales absorben una mayor cantidad de emisiones humanas que cualquier otro bioma. De hecho, ante sequías severas, se puede apreciar cómo la atmósfera registra aumentos de dióxido de carbono.

Por lo tanto, si la Amazonia pierde esta capacidad, el planeta perderá el que es uno de sus principales amortiguadores climáticos. Las sequías calientes actuales muestran claros indicios de lo que será el clima del futuro, donde las condiciones serán cada vez más extremas.

Ante este panorama, los investigadores recuerdan la importancia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, siendo la única solución para poder hacer frente a este problema.