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Cómo hacer un lavado nasal

El lavado nasal es la opción para aquellas personas con asma y otros problemas pulmonares que generan secreciones (moco). Molestias nasales o sinusitis, las secreciones y todo lo que eso implica puede ser aliviado tras un buen lavado.

La mayoría al hablar sobre lavado nasal se imaginan un proceso bastante complicado o doloroso, pero lo cierto es que es bastante simple. Se hace con agua de sal y adiós a los mocos, un procedimiento que funciona en adultos y perfectamente en niños, quienes suelen ser más afectados por las secreciones.

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El lavado nasal funciona para limpiar la mucosidad de la nariz de manera que, los medicamentos pueden ser más efectivos. También funciona para limpiar los alérgenos e irritantes de la nariz.

Y funciona para disminuir la inflamación o malestar que se produce. En niños, las molestias nasales atacan fuerte y generan vómitos, pérdida de apetito y alteración del sueño, todo producto de la presencia de moco.

Cuando esto ocurre, existe la respiración bucal y muchos aseguran que la respiración constante por esta vía conlleva a malformaciones faciales y orales. O en otros casos problemas en el oído.

Por ello a continuación te mostraré cómo realizar un lavado nasal perfecto, tanto para grandes como para niños.

¿Cómo hacer un correcto lavado nasal?

¿Cómo hacer un correcto lavado nasal?

Antes de comenzar con las técnicas, debes saber que para hacer el lavado nasal deberás preparar una solución salina (agua con sal). Utiliza un vaso limpio y prepara la mezcla.

Una cucharadita de sal sin yodo en un vaso de 8 onzas de agua tibia, recuerda usar sal sin yodo ya que si hay presencia de este componente puede generar irritación. A la mezcla puedes añadir un poco de bicarbonato de sodio, pero solo una pizca y solo si consideras necesarios.

Debes usar las 8 onzas en total y tras cada lavado preparar mezcla nueva.

Ahora bien el método para limpiar, es usando una perilla de goma grande , puede adquirirla en cualquier farmacia. Llene la perilla completamente con la mezcla de suero (la que hicimos previamente).

Luego deberá introducir la punta de la perilla en un lado de la nariz varias veces para que la mezcla se mueva dentro de la nariz. Posteriormente suene la nariz y repita el proceso en el otro lado de la nariz.

Otro método para el lavado nasal es usar las manos, debes colocar un poco del suero en la palma de la mano y aspirar la mezcla por la nariz. Un lado a la vez. Posteriormente deberá sonar la nariz de forma suave. Este método puede no ser tan efectivo, pero es otra opción en caso de no contar con perilla o inyectadora grande.

Ambos procesos pueden ser hechos para adultos y niños grandes, pero es recomendable aplicar un proceso más cuidadoso en el lavado nasal para niños.

Lavado para niños y su forma correcta

Lavado para niños y su forma correcta

Como ya lo hemos mencionado, el lavado nasal puede ser un poco diferente para los niños y es que estos tienden a ser un poco más inquietos en el proceso.

  • El niño tumbado con la boca arriba

Se dice que este método no es del todo eficaz pero puedes probar a ver que tal resulta. Lo que debes hacer es echar el suero fisiológico con fuerza, con una jeringuilla o con monodosis, por la nariz. Por el otro agujero de la nariz saldrá el suero junto con el moco que haya barrido.

Con este método puedes limpiar la zona completa y es sencillo y se puede realizar en niños con problemas neurológicos.

Sin embargo, debes tener en cuenta que con este lavado, por la posición de la cabeza, el suero no llega a la zona posterior de la nariz donde se acumula el moco. Ahí va resbalando y cayendo a la garganta donde genera la tos y los vómitos. Así que evalúa la reacción del niño antes de continuar con el proceso.

  • Niño sentado

Este método se realiza en niños mayores de 3 años. Lo que se debe hacer es echar el suero con fuerza hacia el interior de la nariz. El suero sale de nuevo por la nariz arrastrando el moco. Como está sentado el moco saldrá un poco más fácil, aunque hay que evaluar si el niño se siente cómodo con el proceso.

En bebés es complicado hacerlo en esta posición cuando son demasiado pequeños y no controlan todavía la cabeza.

Este procedimiento no es útil cuando el moco es muy espeso y se acumula en la zona posterior.

Con la boca arriba o sentado con inclinación de cabeza

Con la boca arriba o sentado con inclinación de cabeza

En este procedimiento el niño debe estar tumbado boca arriba o sentado con la cabeza echada hacia atrás. Luego se debe echar el suero fisiológico despacio, sin presión, hacia el interior de la nariz.

El suero cae hacia la parte posterior de la nariz y resbala hacia la garganta arrastrando parte del moco. Las secreciones que están más adheridas o son más viscosas se hidratarán al contacto con el suero. Posteriormente, para desobstruir la nariz completamente, puedes pedir al niño que aspire con fuerza.

Este deberá sorber para que el moco que está en la zona posterior taponando acabe de caer a la garganta y sea tragado o escupido. No hay que tener miedo de tragar moco, irá al estómago y de ahí a las heces.

Si el niño no colabora, cerraremos la boca para aprovechar el llanto y buscar de esta manera una inspiración intensa por la nariz. Esto hará que las secreciones se arrastren y se traguen permitiendo la correcta respiración.