Si eres millennial o mayor a esta generación y tuviste un móvil Android a finales de la década de los 2000 es más que probable que usaras Fring, una de las primeras aplicaciones de mensajería y videollamadas. Este ‘proto’ Whatsapp te permitía, esencialmente, chatear en un mismo lugar con todas tus cuentas de mensajería -Yahoo! o Messenger, por ejemplo-.
Antes de que Whatsapp, Telegram, Line y el resto de aplicaciones de mensajería actuales tuvieran tu ‘boom’, la mayoría de los usuarios de teléfonos móviles utilizaban servidores de escritorio como los anteriormente citados. Cabe recordar que Fring se lanzó primero en Symbian y que luego pasó a Android, donde obtendría el mayor número de descargas.
4SE ADAPTÓ MAL AL CAMBIO DE TIEMPOS
Aunque al principio Fring fue como un tiro, no evolucionó como servicio y fue sucumbiendo a la evolución de las aplicaciones de mensajería. Aparte, estas apps fueron cambiado su protocolo: pasaron de tener uno abierto a otro cerrado. En 2011, por ejemplo, Skype les pidió que los sacaran del servicio bajo amenaza de demanda.
Con el auge de Whatsapp, la llegada de FaceTime o Hangouts o la popularidad de Skype, Fring pasó a un segundo plano hasta que acabó desapareciendo. A esto hay que sumar que algunos de las cuentas de mensajería en las que se apoyaban fueron desapareciendo -como Messenger en el año 2012-.
Aunque la marca intentó sobrevivir retocando ciertas cosas de su modelo, todo aquello no funcionó. En 2017, después de 11 años de vida, la compañía desarrolladora anunciaba el cierre del servicio y GooglePlay, donde estaba alojada, la retiraba de su catálogo.
