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Ventajas de ser calvo: por todo esto has de olvidar hacerte un injerto

Se estima que entre el 25 y el 30% de los hombres pierden el pelo de la cabeza al llegar a la treintena. Sigue siendo, para gran parte de la población española, uno de sus grandes temores. La observación y la ciencia, sin embargo, nos dicen ahora que quedarse calvo puede que no sea para tanto. De hecho tiene bastantes ventajas, así que si te has sacado ya un vuelo a Turquía para hacerte un injerto capilar, ve planteándote cancelarlo una vez que hayas leído este artículo.

Y eso que en 2009 la Sociedad Internacional de Cirugía para la Reparación del Cabello hizo un estudio que determinó que el 60% de los hombres preferían tener más pelo en la cabeza que tener más dinero o amigos. Si bien es cierto que a la mayoría de los varones les gustaría tener más pelo, diferentes estudios aseguran que los calvos son vistos como personas dominantes e inteligentes, y que resultan muy atractivos en general.

Si estás empezando a ver clarear tu cartón, ¡no sufras! O sufre lo justo… En esta pieza vamos a explicarte todas las ventajas que puede tener perder el pelo de la cabeza. Inconvenientes, por ahora, solo vamos a darte uno: que no sepas hasta dónde lavarte la cara. Intuimos, aun así, que podrás arreglártelas con este problema.

De repente te quedas calvo, por arte de magia, y tienes que plantearte un injerto.

¿POR QUÉ TE QUEDAS CALVO?

¿Por qué soy calvo? El 98% de los casos se debe a la alopecia androgénica o hereditaria, una patología que afecta principalmente a los hombres. Sin embargo, las mujeres no están exentas de sufrir la caída del cabello. Una persona pierde al día entre 100 y 150 pelos al día, dato en absoluto preocupante si se tiene en cuenta que se tienen unos 100.000 pelos de media.

De este modo, en la alopecia androgénica o calvicie común los folículos disminuyen de tamaño y el cabello se vuelve más fino. Esto ocurre por la creación y exposición abundante de testosterona –THD-. Si te haces un injerto tomarán los cabellos de tu parte posterior -más fuertes- para colocarlos en las zonas donde el THD suele actuar con mayor incidencia -coronilla, frente, parte superior de la cabeza-.

El injerto es la solución última, pero podrías convivir perfectamente con la idea de ser calvo.