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No creerás cómo está ahora Rubén Ramírez, el niño imitador de Esos locos bajitos

El que sea mayor de 30 años se acordará de un programa que se emitía en Antena 3 y que triunfaba: Esos locos bajitos. Presentado por Bertín Osborne y Paz Padilla, tenía a una estrella que luego cayó en el olvido: Rubén Ramírez. Quizás ese nombre no te suene, pero si te decimos que era el niño imitador, seguro que caes. Un pequeño graciosete con gafitas y vestido con chaquetas relucientes.

Entre sus imitaciones que más se recuerdan tenemos la de Felipe González y la de Aznar. Quizás muchos creían que ese niño era Carlos Latre de pequeño. Nada más lejos de la Realidad. Hoy Rubén se ha hecho un hombre, de hecho, tiene ya 32 años. Otros de los personajes recordados que imitaba el muchachito eran Carmen Sevilla y otros famosos de aquellos finales de los 90. No te puedes ni imaginar el cambio que ha dado.

La vuelta de Rubén Ramírez

No creerás cómo está ahora Rubén Ramírez, el niño imitador de Esos locos bajitos

Aquel niño de la tele estuvo varios años preparando un espectáculo. Una obra de teatro que estaba basada en su vida en cierta parte. Aquel chaval de gafas redondas y chaquetas azules brillantes que imitaba a cientos de personajes quería volver.

Y lo hizo. Estrenó su obra de teatro “El niño de la tele” en abril de 2019. Fue en la sala Flyhard de la Ciudad Condal. En esta obra mezclaba experiencias personales con ficción. Contaba como aquel niño de la tele, de forma divertida, conquistó con sus imitaciones y fue olvidado igual de rápido.

En su comedia se le puede ver actuando con más recursos todavía de los que tenía antaño. Se nota que se ha tomado muy en serio su vuelta al escenario. Que quizás no sea para siempre o que quizás le reporte el éxito que tuvo en su día. Lo que está claro es que no quiere que el teléfono deje de sonar.

Con 22 años más, sin gafas y con barba, Rubén afirma que ser niño en la tele es muy duro. No ha sido el primero que ha sufrido las desdichas de este mundo. Sin embargo, él ha sabido encauzar su verdadera pasión y quiere seguir haciendo reír a un público que todavía se acuerda de su yo de niño.