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Nvidia Geforce RTX2060, Raytracing para (casi) todos los bolsillos

Con cada nueva generación de GPUs, el salto cualitativo y la mejora gráfica general en cuanto a juegos, tiende a hacerse cada vez más pequeño, centrándose principalmente en mejorar el rendimiento a altas resoluciones, de modo que actualizarse a una nueva remesa es cosa casi en exclusiva destinada a Gamers “entusiastas” que siempre quieren estar a la última ; sin embargo, cuando una nueva tecnología ha madurado lo suficiente como para implementarla en dispositivos comerciales, la siguiente serie de tarjetas gráficas se convierte en objeto de deseo de cualquier jugador ávido, pues a partir de ese momento, cualquier juego de creación reciente obtendrá beneficios únicos del uso de estas nuevas GPUs.

Este es el caso de la nueva serie RTX de Nvidia, que acerca al gran público una tecnología de la que se viene hablando desde hace más de una década, y que hasta ahora no podía implementarse en equipos domésticos al requerir una capacidad de computación que no se podía alcanzar con las unidades de procesamiento disponibles para el mercado.

Pero adquirir uno de estos “titanes”, como las Geforce RTX2080 y 2080 Ti, es algo reservado sólo para los bolsillos más llenos, y es que el precio de estas GPUs de gama alta oscila entre los 750 y los 1500€ dependiendo del modelo (1259€ unidad de referencia) la cantidad de VRAM disponible y las características de las unidades de cada ensamblador. ¿Debe el pueblo “llano” quedarse sin la tecnología de Ray Tracing? El fabricante ha lanzado también series más económicas, como la Geforce RTX2070, con precios entre 600 y 700€ (629€ para el modelo de referencia) y la que nos ocupa, la Nvidia GeForce RTX2060, que acerca la arquitectura Turing, y la tecnología de trazado de rayos en tiempo real al público en general, con un precio a partir de 369€.

¿Qué nos ofrece la gama más humilde de la serie 20 de Nvidia? Las especificaciones técnicas de la unidad de referencia de Nvidia GeForce RTX 2060 pintan pero que muy bien, con 6GB de memoria de vídeo GDDR5/6 con bus de 192-bit y un ancho de banda de 336GB/s, aunque para la versión portátil se han recortado las velocidades base desde los 1365MHz con boost de 1680, hasta los 960MHz con 1200MHz en su modo “acelerado”, bajando el diseño térmico desde los 160W hasta los 80, mucho más aceptable para una configuración portátil.

Este modelo “Laptop” permite que también el segmento de los ordenadores en movilidad pueda benficiarse del trazado de rayos; las nuevas RTX están disponibles también para ensambladores de equipos portátiles destinados a videojuegos, y ya existe en el mercado una plétora de opciones para cualquiera que desee Gaming “On-the-go”. Nvidia ha tenido a bien cedernos durante unos días una unidad de muestra, concretamente un Gigabyte AERO15, equipado con su RTX 2060 6GB GDDR5 y la gran tarea de combinar el Gaming de alto rendimiento con el mercado portátil sin sacrificar otras áreas.

El banco de pruebas

Este Aero15 integra una CPU Intel Core i de 8ª generación, almacenamiento SSD M.2, un adaptador de red inalámbrico Wi-Fi ac, y un adaptador LAN de la marca Killer, que aseguran una optimización de los paquetes de red para garantizar la latencia más baja posible a la hora de jugar online. Las especificaciones completas de este equipo las podréis encontrar en la siguiente tabla:

CPU Intel Core i7-8750H (2.2 – 4.1GHz)
RAM 2*8GB DDR4 2666MHz SAMSUNG
Almacenamiento SSD M.2 512GB
Pantalla LG Display FullHD IPS 144Hz (X-Rite)
Batería Li-Po 94.24Wh
RED Killer Doubleshot Pro (LAN)

Intel Wireless AC 1550

Bluetooth 5.0+LE

SO Windows 10 Pro
Dimensiones/Peso 354.4x250x18.9mm / 2Kg aprox.

 

Para las pruebas, además de ejecutar los juegos más actuales del mercado, alguna que otra herramienta gráfica intensiva e incluso algún emulador, hemos optado por un benchmark sintético, el rey de las pruebas 3D para equipos Gaming 3DMark, y los resultados no podían ser más interesantes.

Al tratarse de una GPU para dispositivos portátiles hemos optado por mantener la resolución nativa del panel, 1920x1080p para las pruebas, pese a que conectándolo a una pantalla externa podríamos alcanzar sin problemas 4K, este tipo de tarjeta gráfica no está preparada para el juego a tan alta resolución.

Huelga decir que con una pantalla certificada por X-Rite el aspecto visual de todo lo que se reproduce en esta máquina es absolutamente arrebatador, pero al margen de eso, hemos podido comprobar que, ejecutándose por defecto, sin ajustes gráficos previos, la calidad de imagen en juegos como Battlefield V es extremadamente alta, ofreciendo una experiencia increíble en la resolución nativa del panel, 1080p, sin aparente tearing, y con un aliasing casi imperceptible. El gamplay transcurre de manera extremadamente fluida, con un rendimiento envidiable y framerate estable incluso en las escenas más cargadas de efectos. Pero ¿Qué pasa si queremos exprimirlo un poco más?

Battlefield V, con su novedoso sistema de Raytracing (disponible únicamente para reflejos) es uno de los juegos comerciales que quizá más pueden exigir a una tarjeta gráfica en estos momentos, de modo que no es de extrañar que se requiera un auténtico portento gráfico para moverlo sin siquiera un “pero”.

La modesta bestia que ha creado Nvidia es capaz de desempeñar un papel curioso, aunque el título es jugable por los pelos en los ajustes ULTRA, y con todos los efectos de postprocesado activados, con una media por debajo de los 40FPS y alguna que otra caída del framerate cuando nos movemos por espacios abiertos, lo cual no es de extrañar si tenemos en cuenta la distancia de dibujado del juego y la increíble cantidad de detalles que encontramos en los escenarios.

Si bajamos el ajuste gráfico a “HIGH” todo es más fluido, con una media ligeramente por encima de 40FPS en espacios abiertos, y menos micro congelaciones. Desafortunadamente, el renderizado de los efectos de Ray Tracing se cobra un gran precio y es difícilmente compaginable con una experiencia positiva. Muestra de ello es el aumento significativo de rendimiento cuando desactivamos esta opción, llegando a aumentar la media de fotogramas por segundo y alcanzando una media entre 65 y 70FPS.

TEST SINTÉTICOS

Nada nuevo bajo el sol; cuando sometemos a esta RTX 2060 a las pruebas más habituales como 3DMark, los resultados son familiares. Estos benchmarks están diseñados para que, generación a generación, hagan arder las GPUs más potentes del mercado, y esta no iba a ser una excepción.

Con una puntuación de 4961 en el benchmark TimeSpy en modo 4K, y 6941 puntos en Time Spy Extreme a 1920×1080 pixels en un entorno de uso real, la RTX 2060 para mercado portátil se queda algo por encima de su predecesora, la GeForce GTX1060, una GPU muy equilibrada y una de las favoritas de los jugadores que no encajan en el segmento “entusiasta” por su relación calidad precio. Esta última, se queda en unos dignos 3700 puntos de media en el mismo test con una resolución de 256×1440.

3DMark también nos ofrece otro benchmark muy revelador, en lo que refiere a capacidades DirectX11 en resolución 1080p. En este test, nuestro sujeto de pruebas alcanzó una puntuación en entorno de uso real de 12906 puntos, nuevamente por delante de los 11.000 puntos de media de su predecesora, en condiciones óptimas.

¿Qué quieren decir todos estos números? La máquina de guerra de Nvidia para el segmento portátil puede virtualmente con cualquier juego que le echen, siempre que no esperemos jugar utilizando las últimas técnicas de iluminación, sombreado y renderizado superando el FullHD, y es que al fin y al cabo, pocos son los portátiles que implementan una pantalla con mayor resolución, o al menos pocos son los que lo hacen integrando una tarjeta que se encuentra en la gama media.

Como nota personal, cabe destacar que estos tests se han ejecutado utilizando un entorno de uso normal, con la carga de memoria y CPU que cualquier usuario medio podría experimentar en su equipo de uso diario, con las aplicaciones que utiliza continuamente, lo que quiere decir que están lejos de las puntuaciones más extremas, que suelen encontrarse en hardware similar y que se toman en condiciones óptimas, sin ningún tipo de software cargado, Windows recién optimizado hasta las entrañas y ni un ápice de “realidad” en lo que se refiere a lo que un Gamer se va a encontrar en su propia máquina. Dejar constancia también de que los drivers y software de Nvidia no se han mostrado nada colaboradores, provocando inestabilidad en el sistema en algunas ocasiones e impidiéndonos ejecutar algunas aplicaciones que habrían ofrecido detalles más precisos en la métrica de los fotogramas por segundo.

A toda máquina

Quizás por el coste de los portátiles que ahora mismo integran esta GPU, y que ronda los 2000€ de media, pero sin desmerecer en absoluto los resultados, nos esperábamos conseguir un poco más de rendimiento en esta RTX 2060 para el mercado portátil. Es posible que en los próximos meses los equipos que integran este chip experimenten un descenso en su precio de venta al público, lo que colocaría a esta gráfica dedicada en el lugar que se merece, pero por el momento, a pesar de que la experiencia ha sido muy positiva (No son muchos los ordenadores portátiles que se atreven a plantar cara a juegos como Battlefield V en altas resoluciones) nos quedamos expectantes de lo que está por venir, sobre todo de esa gama híbrida Turing, cuyo modelo GTX 1660 está sorprendiendo en el mercado de sobremesa, y que se anunció para laptops hace escasamente 1 mes, con precios en teoría inferiores y un rendimiento muy, pero que muy similar al de su hermana más joven que hemos tenido el privilegio de probar.