El Ramadán es uno de los pilares básicos de la religión islámica que, fielmente, cumplen los musulmanes de todo el mundo. Este 2022, se inicia el sábado 2 de abril, aunque su fecha cambia cada año ya que depende, en gran medida, del ciclo lunar.
De todos modos, hacer el Ramadán tiene sus consecuencias, más si a los fieles que siguen la tradición se ponen las manos al volante. En esas, y según datos de 2020, la causa más común de accidentes de Tráfico en países como Egipto o Dubai, entre otros, es el mismo Ramadán. Pero, ¿a qué se exponen los creyentes al conducir? Lo repasamos.
El Ramadán, un peligro al conducir

Todos los años, los musulmanes de todo el mundo se anticipan al avistamiento de la luna creciente, la señal que indica el comienzo del primer día oficial del Ramadán, el noveno mes del calendario islámico y el más sagrado de la cultura islámica.
El comienzo del Ramadán fluctúa cada año porque el calendario islámico lunar sigue las fases de la luna. El comienzo y el final del Ramadán los determina un comité de avistamiento de la luna en Arabia Saudí. Así, comienza el día después de que el comité divise la luna creciente, lo que puede ser complicado ya que es bastante tenue y sólo puede verse durante unos 20 minutos.
Si la luna no es visible a simple vista debido a la bruma o las nubes, se utilizan cálculos lunares para predecir si está en el cielo. De todos modos, el propio Ramadán tiene una serie de básicos a los que los musulmanes deben seguir... incluso a la hora de conducir, pero, obviamente, esto conlleva importante riesgos. Sigue leyendo, lo conocemos.
El Ramadán, uno de los cinco pilares del islam

Así, como tal, el Ramadán es la conmemoración de la primera revelación del profeta Mahoma y es el único mes venerado que es mencionado en el Corán. Proviene de la raíz árabe Ramadán, que significa quemar y ardiente.
En este caso, se refiere a que en este mes los pecados pueden ser perdonados como si estuvieran quemados. Es, además, uno de los cinco pilares del islam, junto a la profesión de fe, la oración, el azaque y la peregrinación a La Meca.
El ayuno del Ramadán y sus peligros para conducir

Como decimos, el Ramadán, el mes del ayuno, comienza en 2022 el 2 de abril y finaliza el 2 de mayo. No obstante, estas fechas son las previstas según los cálculos matemáticos, pero según la tradición se debe esperar a que un comité especializado visualice la luna nueva que marque el cambio de mes. No es hasta ese momento cuando la comunidad da por confirmada la fecha exacta de comienzo de ramadán.
En esas, Alá ordena a los musulmanes que ayunen y hace alusión a esto en varias aleyas de este como, por ejemplo: "¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron, para que alcancéis la piedad". Pero, como es lógico, esta mezcla del Ramadán y el conducir tiene sus riesgos, y bastante importantes, además. De hecho, tal y como se hizo saber desde Dubái, el Ramadán es la principal causa de accidentes de Tráfico en la ciudad al sentirse somnolientos o agotados.
El Ramadán es honrado con la abstinencia de los musulmanes

Según cuenta la tradición, fue entonces cuando Alá reveló los primeros versos del Corán, el libro sagrado del islam, al profeta Mahoma. Y ahí es donde convive y permanece una de las formas del Ramadán.
Porque este momento sagrado es honrado con la abstinencia de los musulmanes entre el amanecer y el atardecer. Además de no poder ingerir alimentos en ese horario, se prohíbe fumar y mantener relaciones sexuales desde la salida del sol hasta su ocaso.
Con el Ramadán, es importante no conducir si no se han dormido sus ocho horas

Son muchas las personas que duermen poco y mal (debido a las digestiones de comidas copiosas) durante el mes de Ramadán, y en Marruecos, por ejemplo, la Sociedad del sueño y la vigilancia ha lanzado una campaña para sensibilizar a los conductores para no tomar el volante si no han dormido sus ocho horas.
Este año, como los anteriores, al caer el Ramadán en pleno solsticio de verano, las horas de sol son larguísimas: en España, en mitad del mes sagrado, el ayuno durará 17 horas y 20 minutos, quedando menos de siete horas para la ruptura.
Similares son los tiempos en el mundo árabe, y aún más rigurosos (con más horas de luz y de abstinencia) cuanto más al norte, con la población musulmana del norte de Europa sufriendo los ayunos más largos.
Se pide a los conductores que eviten la "conducción ofensiva"

En países o poblaciones de mayoría musulmana no tienen ningún problema en reconocer el riesgo añadido en carretera que supone el Ramadán para promover campañas de concienciación.
Así, en Dubai, por ejemplo, el año pasado la directora ejecutiva de la Autoridad de Carreteras y Transporte (RTA, según sus siglas en inglés) pedía a los conductores que durante el Ramadán tuvieran más precaución y atención al conducir de regreso a casa para no sufrir accidentes, que evitaran la "conducción ofensiva" a expensas de otros usuarios de la vía, que a ser posible no se condujera después de una comida copiosa y que se dejara una distancia segura entre vehículos.
El ayuno puede causar deshidratación, provocando agotamiento y reacciones más lentas

Como tal, el ayuno por Ramadán puede causar deshidratación y bajos niveles de azúcar, lo que puede provocar agotamiento, dificultad para concentrarse y reacciones más lentas. Y como en Ramadán los musulmanes comen por la noche, esto supone que también por la noche se hace la digestión, lo que altera los patrones de sueño.
Si luego hay que conducir durante el día sin hidratarse, alimentarse ni encontrarse bien descansado, ahí es cuando los riesgos se multiplican.
Se les pide a los musulmanes que extremen las precauciones al volante: conducir con paciencia, reconocer los síntomas de fatiga...

Del mismo modo, el GEM Motoring Assist de Reino Unido (el equivalente al RACE español), también ha mantenido algo importante con el fin de extremar las precauciones en época del Ramadán.
Así, la recomendación a los musulmanes es que este mes viajen en transporte público si les resulta posible. Y si no pueden evitarlo, que conduzcan con paciencia y teniendo en cuenta que hay otros conductores en la misma situación.
Además, y entre otros consejos muy válidos, se les ha pedido que extremen las precauciones, que reconozcan los síntomas de fatiga al volante (cansancio, mareo, debilidad...) y no intenten combatirlos, así como que, si es necesario, que paren y que planifiquen los horarios para no ir con prisas.