La nata montada es una de las preparaciones más básicas en la repostería y es por eso que forma parte de la elaboración de los más diversos postres, rellenos y coberturas. Hacer que esta quede bien montada y firme, tiene algunos truquitos que debes conocer y no, no se trata de batirla mucho; todo lo contrario, si la bates en exceso, terminarás haciendo mantequilla.
A diferencia de otras cremas dulces, cuyo éxito depende del batido, en el caso de la nata, es cuestión de temperatura y de otros detalles que son muy fáciles de seguir. Quédate a conocerlos y consigue montarla de manera perfecta en cuestión de minutos.
Qué se necesita para preparar nata montada casera

Esta espectacular y versátil crema se prepara de una manera muy sencilla y los ingredientes para montarla perfecta, son también muy básicos. Toma nota y pasemos entonces a conocer lo que es recomendable hacer para que quede perfecta.
Los ingredientes que se necesitan comúnmente son: 500 gramos de nata líquida y azúcar pulverizada. Así de simple, dos ingredientes y nada más. Las proporciones de azúcar adáptalas a tu gusto, ya que desde un par de cucharadas puedes tener un rico sabor; sin embargo, depende de que tan dulce la deseas.
Hablemos del tipo de nata perfecta para montar

Cuando vayas de compras, conseguirás diferentes tipos de nata y saber escoger la correcta cuando la quieres para montar, es vital para tener un buen resultado. La densidad de cada una de las que consigas, será diferente según el porcentaje de grasa que esta contenga.
La nata específica para montar, debe tener un porcentaje de materia grasa del 35%. Esta será la mejor para tenerla firme y deliciosa. Evita escoger una para cocinar, ya que si bien, esta es ideal para dar cuerpo a las salsas, no es la indicada cuando de hacer un postre se trata.
La temperatura de la nata, un factor que no se debe descuidar

La regla número uno, al llegar a casa con la nata, es llevar está a la nevera y dejarla allí hasta el momento en que vayas a utilizarla.
Para que pueda quedar muy cremosa y consistente, es necesario que se encuentre completamente fría. Si intentas montarla a temperatura ambiente o caliente, está, nunca tomará cuerpo.
Más allá de la nata, la temperatura de los utensilios

No solo es necesario tener la nata fría, pues es necesario que los utensilios que vayas a emplear se encuentren helados a la hora de utilizarlos.
De ser posible, coloca dentro de la nevera el bol en el que la vas a batir con al menos una hora de anticipación. Utiliza un recipiente que sea alto para evitar salpicaduras mientras bates la crema.
Cómo facilitar aún más el proceso

Este es un truco de mucha utilidad que puedes poner en práctica especialmente durante los meses de verano, momento en el cual las altas temperaturas hacen perder el frío de una manera muy rápida.
Si estás en meses calurosos, ayúdate con un baño maría en frío para poder mantener la temperatura ideal en todo momento.
Coloca una olla grande con cubos de hielo y agua helada, y coloca sobre esta el bol en el que batirás la nata. De este modo, conservarás con mejor temperatura la nata y el proceso será más rápido y seguro.
La velocidad para empezar a batir

Para montar la nata de manera ideal, lo mejor es recurrir a un batidor eléctrico. Evita en todo momento utilizar unas varillas manuales de alambre.
Cuando vayas a empezar, pon el batidor a una velocidad alta y mantén el proceso de batido por unos minutos. Al principio te puede parecer que luce igual; sin embargo, notarás como poco a poco se vuelve más densa.
Cómo saber que está en su mejor punto para añadir el azúcar

A medida que continúas batiendo, notarás que la nata se comienza a espesar cada vez más. Cuando lleves unos 5 a 8 minutos batiendo, esta comenzará a formar una especie de surcos.
Una vez que observes que los surcos se mantienen sin mucho esfuerzo, añade el azúcar pulverizada. Es necesario que sepas que no debes añadir el azúcar antes de que la nata esté comenzando a tomar cuerpo. De lo contrario, esta no subirá.
No te excedas en el tiempo de batido de la nata

Una regla muy importante es no excederte en el tiempo de batido. Si lo haces, terminarás haciendo mantequilla casera.
Para saber en qué momento debes dejar de batir, las mismas paletas de la batidora te darán señales. Cuando estas comiencen a quedarse firmes en la crema, es porque ya está perfecta.
Otra manera de comprobarlo es tomando una pequeña porción y ver como esta permanece completamente firme.
Así puedes aromatizarla

Recuerda que también es posible aromatizarla para realzar su sabor. Puedes añadirle ralladura de naranja o limón, cacao puro en polvo e incluso algunas especias. Estos debes añadirlos al finalizar e integrarlos con la ayuda de una espátula, evitando en todo momento bajar la crema.
Utilízala para rellenar bambas, profiteroles o las tradicionales lionesas de hojaldre. Además, dale vida a tus bizcochos y rellénalos y decóralos con la deliciosa y sedosa nata montada.
Cómo conservarla

Cuando tengas la nata en el punto perfecto de cremosidad, colócala dentro de un bol con tapa y déjala en la nevera hasta el momento en que vayas a utilizarla. Estará lista para usar de inmediato; sin embargo, si así lo deseas, puedes conservarla hasta por 3 días dentro de la nevera.
Recuerda que también puedes usarla de otras maneras, así que lo mejor será utilizarla antes de que pueda dañarse. Puedes decorar los postres de tu elección e incluso servirla para acompañar frutas frescas.
















































































































