La tarta de queso tiene adeptos en todo el mundo; y la de mascarpone, por su cremosidad, suavidad y sabor, es definitivamente una de las favoritas. Este queso es uno de los utilizados para la preparación de los más delicados postres y tartas, siendo la más famosa el tiramisú.
Si de por sí, el sabor de la tarta mascarpone es idílico, hay un ingrediente que al utilizarlo logra el mejor y más refinado de los sabores. Conoce todos los secretos para hacer perfecta a esta tarta y añade este ingrediente que te hará triunfar.
El mascarpone como protagonista de la más delicada de las tartas

El delicioso queso mascarpone procede de Italia, exactamente de Lombardía y uno de los principales atractivos de este queso preparado con leche de vaca, es su pasta de consistencia blanda y su distintivo sabor un poco ácido y dulce.
Para los italianos, consumir este queso es toda una tentación y es por eso que normalmente se acompaña con azúcar o miel. Su sabor delicado y con connotaciones de cremosidad perfectas, lo hacen ser el indicado para preparar la más dulce de las tartas.
Qué tipo de galleta es la mejor para hacer la tarta mascarpone

A la hora de hacer tartas, puedes encontrar útiles diferentes galletas que se encuentran disponibles en el mercado; y cada una de ellas será la ideal, según el tipo de postre que desees preparar.
En el caso de la tarta mascarpone, las clásicas galletas María resultan fabulosas; no obstante, también puedes elegir unas tipo Chiquilin, que ofrecen un gran resultado de calidad.
Lo importante del reposo de la base de la tarta

Un paso que se debe dar y que parece muchas veces el más insignificante, es dejar reposar la base de galletas una vez que la tienes preparada.
Lo ideal es cubrir muy bien el fondo; mientras que, las paredes del molde desmontable elegido, deben forrarse con papel vegetal y llevar a la nevera mientras preparas el relleno.
Con el frío de la nevera, la mantequilla se compactará haciendo más fácil y seguro el vaciado del relleno sin que la base se levante y mezcle con este.
Utiliza la nata apropiada para un resultado divino
Cuando vayas a comprar nata, fíjate bien en el porcentaje de grasa que esta contiene, ya que según este porcentaje, será mejor para un uso diferente.
Si bien, en este caso no se debe montar la nata, igual es necesario que esta contenga un 35 % de materia grasa para que la crema quede espesa y cuaje mejor.
La nata para cocinar tiene apenas entre un 15 y 18% m.g y la líquida entre 10 y 12% m.g, por lo que la mezcla no quedará suficientemente firme si utilizas una de estas.
El truco perfecto para un resultado muy cremoso
Para que la crema adquiera la consistencia deseada, es necesario hervir la cuajada un par de veces; así se logra que espese.
Una vez que añadas la cuajada al cazo en el que calientas la nata, no dejes de remover en ningún momento. De lo contrario, se comenzará a pegar y la crema resultará quemada y con grumos de color oscuro.
Este es el ingrediente típico de la cocina que le dará a la tarta mascarpone un sabor inimaginable

La tarta mascarpone es tan deliciosa que básicamente, no requiere que se le añada ningún tipo de aromatizante. Sin embargo, hay un ingrediente típico de la cocina que puedes añadir para aromatizarla un poco y darle un sabor delicado y agradable.
Este ingrediente es la cáscara de cítrico, la cual puede ser de naranja o de limón. Para añadir este toque ligeramente afrutado, añade la piel del cítrico en el momento de calentar la nata y luego retírala antes de vaciar la mezcla en el molde.
Si deseas decorar, elige la mejor opción

Para decorar la tarta mascarpone, se prefieren las de estilo delicado y sencillo. Es por esta razón que las frutas suelen ser las más utilizadas.
Si utilizas frutas frescas, estas debes añadirlas justo antes de servir la tarta. De lo contrario, soltarán mucho jugo. Una buena opción es añadir mermelada o alguna crema dulce de tu elección, pero solo cuando la crema de queso esté cuajada.
Comienza preparando la base
Preparar la base para la tarta es muy sencillo. Tritura 200 gramos de galletas de tu elección preferiblemente en un robot de cocina para que queden bien pulverizadas. Una vez que las tengas listas, añade la mantequilla y mezcla hasta integrar por completo.
Toma el molde desmontable elegido y pon una porción de esta masa en el fondo. Extiende con tus manos hasta cubrirlo por completo. Unta las paredes del molde con un poco de mantequilla y coloca una tira de papel que la cubra por completo. De esta forma, podrás desmoldar más fácilmente.
Prepara la crema de queso para que quede perfecta
Vierte en una olla 400 ml de nata junto a 100 gramos de azúcar y remueve bien. Enciende el fuego a medio-bajo y pon la olla hasta que la nata comience el proceso de ebullición. En ese momento, añade 500 gramos de queso mascarpone e intégralo completamente.
Disuelve 1 sobre de cuajada en 50 ml de leche y viértela a la olla sin dejar de mezclar. En cuanto la mezcla rompa a hervor, retira la olla del fuego y sigue removiendo. Continúa por unos segundos y llévala de nuevo al fuego hasta que comience a hervir nuevamente.
Termina la preparación de la tarta mascarpone
Apenas la mezcla rompa a hervir por segunda vez, retírala del fuego. Saca el molde de la nevera y vierte con cuidado la crema de queso evitando que se suelte la base de galletas.
Deja reposar la tarta hasta que se encuentre a temperatura ambiente. Métela a la nevera por un tiempo mínimo de 6 horas o hasta que cuaje por completo. Lo mejor es hacerla la noche anterior y dejar que se cuaje perfectamente.






































































































































