Sanidad aprueba el nuevo manual de eutanasia en España para agilizar casos urgentes

La guía recorta los plazos en situaciones de riesgo inminente y da más peso a la enfermería en el acompañamiento. Madrid vota en contra alegando problemas jurídicos y éticos.

Miles de pacientes con enfermedades terminales tendrán a partir de ahora un acceso más ágil a la eutanasia. El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha aprobado este viernes el nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia, una guía que busca reducir los tiempos de espera en los casos urgentes y corregir las desigualdades territoriales detectadas desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de la eutanasia en 2021. La norma, aprobada con el único voto en contra de Madrid, aspira a que ningún paciente muera aguardando la prestación.

¿Qué ha cambiado respecto al anterior manual?

El documento sustituye a la guía de 2021 y llega después de meses de retraso y de la petición de Madrid de una revisión externa adicional. La Comunidad de Madrid ha sido la única en votar en contra; el resto de autonomías ha respaldado un texto que, según el Ministerio de Sanidad, proporciona seguridad jurídica y refuerza el derecho a una muerte digna.

Entre las novedades más destacadas está la incorporación de la enfermería como figura de referencia en el acompañamiento, y la posibilidad de acelerar los trámites cuando la vida del paciente corra un riesgo inminente.

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Plazos exprés, enfermería y donación de órganos: los puntos clave

La principal novedad es la recomendación de una vía abreviada para los casos urgentes. La ley obliga a dos solicitudes separadas por al menos 15 días, pero el manual insiste en que ese plazo puede reducirse si el médico justifica un riesgo inminente mediante un informe. Un tercio de los solicitantes fallece antes de completar el procedimiento, según los últimos datos oficiales.

En 2025, 374 personas murieron esperando la eutanasia, el 31,5 % del total. Estas cifras han llevado al Ministerio a buscar fórmulas para acortar los tiempos sin alterar las tres garantías: el visto bueno del médico responsable, un segundo facultativo independiente y la comisión de evaluación. Además, una vez aprobada la prestación, el paciente podrá posponerla hasta seis meses —antes el límite era de uno o dos— y se permite suspender temporalmente el procedimiento por circunstancias excepcionales.

Uno de cada tres solicitantes fallece antes de completar el procedimiento, la cifra que ha empujado a acortar los plazos.

El papel de la enfermería se amplía de forma notable. A partir de ahora serán la figura de referencia para el acompañamiento, se encargarán de de preparar el entorno y el material, y apoyarán a los familiares en el duelo. El manual dedica también un capítulo específico a la donación de órganos para que ambas decisiones puedan compatibilizarse sin interferir en la tramitación.

La brecha territorial y el rechazo de Madrid

La aplicación de la eutanasia sigue siendo muy desigual entre territorios. Para reducir estas diferencias, el manual incorpora una red de unidades administrativas de apoyo —ya existentes en algunas autonomías— que faciliten información y coordinen a los profesionales. Hasta ahora, las tasas entre comunidades podían multiplicarse por diez, según fuentes del sector.

El voto en contra de Madrid se basa, según su consejera Fátima Matute, en “problemas jurídicos, clínicos y éticos”; reclama herramientas de evaluación objetivas y la participación de especialistas en salud mental en los casos complejos. La ministra Mónica García ha replicado que la Comunidad “intenta bloquear un derecho legal” y ha subrayado que el manual ofrece todas las seguridades. En 2025 se practicaron 565 eutanasias, un 32,6 % más que el año anterior, mientras las solicitudes crecieron un 38,2 % hasta alcanzar las 1.284. Pese al aumento, uno de cada tres solicitantes sigue muriendo antes de recibir la prestación.

El mismo Consejo aprobó también el reparto de 235,4 millones de euros para atención primaria, salud bucodental y enfermería, además de un protocolo común para coordinar tratamientos de alta complejidad —como terapias avanzadas que cuestan más de 80.000 euros por paciente al año— y garantizar que se presten sin trabas entre comunidades.

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📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: El nuevo manual de eutanasia agiliza los trámites en casos urgentes y refuerza el papel de la enfermería.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Pacientes terminales que han solicitado la eutanasia, sus familias y los profesionales sanitarios.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: Menor desigualdad territorial y una reducción de los fallecimientos antes de recibir la prestación.