La recién nacionalizada Oksana Selekhmeteva cae en su debut en Roland Garros

La tenista se convirtió en española el pasado jueves y su debut con la 'Ñ' en la raqueta ha sido un fiasco. Cayó ante Kostyuk en 64 minutos y ya suma tres Grand Slams sin pisar la segunda ronda.

Oksana Selekhmeteva se ha estrenado como española en Roland Garros... y se ha despedido a las primeras de cambio. La ucraniana Marta Kostyuk, cabeza de serie número 15, la ha barrido en poco más de una hora: 6-2 y 6-3. Sin contemplaciones.

La tenista de 23 años llegaba a París con la tinta del BOE aún fresca. El jueves pasado se hacía oficial su nacionalización y este sábado saltaba a la Philippe-Chatrier con la ilusión de romper su maldición en Grand Slams. El resultado ha sido un jarro de agua fría que ni el sol de mayo ha podido templar.

Kostyuk pasó el rodillo en una hora y cuatro minutos

El marcador lo dice todo. Selekhmeteva apenas sumó cinco juegos ante una Kostyuk intratable que no le concedió ni una opción de break. La ruso-española aguantó el primer set con algo de decoro hasta el 2-3, pero de ahí al final fue un monólogo de la número 15 del mundo. La sensación era que Kostyuk podía subir una marcha más si el partido lo pedía, y ni siquiera hizo falta.

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La grada, entregada a la nueva española, se fue desinflando con cada golpe ganador de la ucraniana. Al final, besos a la cámara y a la mochila. Tercer Grand Slam en el que no supera la primera ronda: Australia (donde, eso sí, eliminó a Paula Badosa), Wimbledon y ahora Roland Garros.

Nacionalizada el jueves, en la pista el sábado... y a casa

El guion parecía perfecto para la Federación. El pasado jueves, la RFET culminaba los trámites que habían arrancado hace meses para que Selekhmeteva vistiera de España. La jugadora, que con 14 años se instaló en Barcelona con sus padres, siempre manifestó su deseo de jugar bajo la bandera rojigualda y el Consejo Superior de Deportes dio luz verde con relativa rapidez.

La noticia se vendió como un refuerzo de lujo para el tenis femenino español: se colaba directamente como la tercera mejor raqueta nacional, solo por detrás de Cristina Bucsa y Jessica Bouzas. Con un ranking 88 WTA y un palmarés todavía modesto, el hype se disparaba con su debut en París. Las expectativas estaban altas, pero el deporte no entiende de pasaportes.

El peso de la bandera: ¿nacionalizar para esto?

A ver, que una derrota en primera ronda de un Grand Slam es el pan de cada día para el 90% del circuito, pero cuando te conviertes en la tercera mejor tenista española de la noche a la mañana, las miradas pesan. Y más si tu primer gran torneo como nacionalizada lo pierdes por la vía rápida, sin opciones reales y ante una rival de un país con el que el tuyo de origen mantiene un conflicto armado. El morbo está servido.

En la redacción ya hemos visto este guion antes. La velocidad de las nacionalizaciones por conveniencia deportiva —que si atletas africanos, que si remeros del Este— suele chocar con la realidad competitiva. Selekhmeteva tiene tenis y lo ha demostrado en torneos menores, pero el cronómetro de la paciencia empieza a correr desde el primer '¡Vamos, Oksana!'.

La gira de hierba y la temporada de pista dura dirán si esto es un tropiezo anecdótico o el síntoma de que vestir los colores de España no trae superpoderes consigo. De momento, la mayoría de los aficionados ya se ha ilusionado y se ha desilusionado en menos de 48 horas. Cosas que pasan en 2026.

El pasaporte no te da un revés paralelo ni te quita los nervios del debut, pero la expectación mediática sí que multiplica cualquier derrota.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Oksana Selekhmeteva, la nueva tenista española nacida en Rusia, y Marta Kostyuk, la ucraniana que la barrió.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Nacionalización exprés el jueves, debut en Roland Garros el sábado, derrota en 64 minutos y cero ronda superada.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque la ironía de cambiar de bandera y perder a la primera ante una rival de Ucrania es un imán para el salseo y los memes.