Marcos Llorente cuelga las gafas. Las amarillas, las rojas y todo el universo de luz infrarroja que llevaba dos años convirtiéndose en su segunda firma personal. El centrocampista del Atlético ha anunciado que deja Aureo Lightstyle, la marca de la que era socio y cara visible.
Qué ha pasado exactamente con las gafas amarillas
Llorente ha confirmado que deja de estar vinculado al proyecto Aureo Lightstyle como socio y embajador. La marca era conocida por unas gafas con filtros de colores —rojo, naranja, amarillo— que prometen bloquear la luz azul y mejorar el descanso, la concentración o el ritmo circadiano. Más allá del producto, el accesorio se había convertido en meme, en chiste recurrente y en uno de los rasgos más reconocibles del jugador fuera del campo.
El comunicado, según ha publicado el propio entorno del futbolista, va por la vía amistosa: gracias, buena suerte y cada uno por su lado. Sin guerra pública, al menos de momento. Eso sí.
El timing llama la atención. Llorente venía siendo uno de los rostros más identificados con discursos sobre biohacking, exposición solar, alimentación carnívora y rechazo a hábitos que él considera tóxicos. Las gafas eran la punta del iceberg de ese relato.
Por qué medio Twitter ha celebrado la noticia
La reacción en redes ha sido inmediata y, sobre todo, cachonda. Durante meses, el accesorio del jugador del Atleti había sido objeto de bromas en cada rueda de prensa, en cada foto de concentración con la selección y en cada aparición pública. El meme de las gafas amarillas tenía vida propia más allá del propio Llorente.
Hay quien lo lee como un giro estratégico: el futbolista quiere despegarse de una imagen que empezaba a pesar más que su rendimiento deportivo. Otros apuntan a desencuentros internos en la marca. Y los menos, los más fans del producto, lamentan perder al embajador estrella. Caos, pero caos del bueno.
El Atlético, mientras tanto, ni entra ni sale. El club rojiblanco nunca se posicionó oficialmente sobre el asunto, aunque desde dentro se sabía que la imagen pública de Llorente con sus teorías generaba ciertos roces de comunicación. La conversación con el cuerpo médico tampoco era siempre la misma.
Lo que dice este movimiento sobre el ecosistema deportivo
El caso Llorente no es nuevo. Otros deportistas de élite han tenido que separar su marca personal de proyectos paralelos cuando el ruido empezaba a comerse el foco. Le pasó a Gerard Piqué con varias de sus aventuras empresariales mientras seguía en activo, y el patrón se repite: cuando la empresa tapa al futbolista, alguien tiene que dar un paso atrás.
Aquí, además, hay un componente añadido. El relato del bienestar alternativo, el biohacking y los productos asociados a hábitos saludables se mueven en una zona gris donde el márketing va más rápido que la evidencia científica. Llorente nunca fue un evangelizador agresivo, pero sí era el rostro reconocible de toda una corriente. Romper con la marca le permite, en teoría, rebajar la exposición sin renunciar a sus convicciones personales. Tela.
La pregunta interesante no es si volverá a llevar las gafas en privado. Eso casi seguro. La pregunta es si el Atleti vivirá una segunda parte de temporada con menos ruido extradeportivo alrededor de uno de sus jugadores clave de cara a la recta final de Liga y Champions. En la redacción ya hay apuestas. Dejémoslo en un 'ya veremos'.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Marcos Llorente, centrocampista del Atlético, y la marca Aureo Lightstyle, famosa por sus gafas de filtros amarillos y rojos.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Llorente deja de ser socio y embajador del proyecto que él mismo había convertido en fenómeno viral.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Las gafas amarillas eran ya un meme nacional y su 'jubilación' marca el fin de una era de salseo futbolero.


