Microsoft y la nueva jefa de Xbox ponen la venda antes de la herida con Game Pass, "el Netflix de los videojuegos"

La nueva jefa de Xbox, Asha Sharma, ha reconocido en un memo interno que Game Pass "se ha vuelto demasiado caro para los jugadores" en pleno debate interno sobre si el próximo Call of Duty debería dejar de llegar al catálogo desde el primer día para proteger la rentabilidad del modelo de suscripción.

"Game Pass se ha vuelto demasiado caro para los jugadores". Es una frase de Asha Sharma, nueva máxima responsable de la división Xbox de Microsoft, filtrado de un memo interno de Microsoft al que ha tenido acceso el medio norteamericano The Verge. En él, Sharma reconoce que el actual modelo de suscripción necesita "una mejor ecuación de valor" y adelanta que la compañía ya trabaja en cambios que lo conviertan en "un sistema más flexible" a medio y largo plazo.

Filtrado interesadamente o no, lo cierto es que el mensaje llega en un momento especialmente delicado para la compañía. Game Pass es el eje sobre el que Microsoft ha construido su estrategia en videojuegos, pero las dos últimas subidas de precio en apenas quince meses han tensionado la percepción de valor del servicio, especialmente en mercados como España.

En nuestro país, la última gran reestructuración de Game Pass dejó un panorama mucho más incómodo para el usuario recurrente. Xbox Game Pass Ultimate cuesta actualmente 26,99 euros al mes, Game Pass Premium se sitúa en 12,99 euros, Game Pass Essential en 8,99 euros y PC Game Pass en 14,99 euros. Además, la compañía eliminó además el antiguo PC Game Pass tal y como estaba configurado, encareciendo el acceso al catálogo completo en ordenador.

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Xbox Game Pass
Xbox Game Pass | Fuente: Microsoft

Los cambios se justificaron entonces como una forma de "añadir más valor" a los planes, pero en la práctica han estrechado el margen de tolerancia de muchos jugadores. Sharma lo asume explícitamente al hablar de un precio que se ha vuelto demasiado alto y al insistir en que la actual configuración no es la definitiva. En el memo, la ejecutiva subraya que Game Pass sigue siendo central en la propuesta de valor de Xbox, pero que requiere tiempo, pruebas y ajustes para evolucionar hacia un modelo más flexible, con cambios de precio a la vista.

Desde la adquisición de Activision Blizzard, Microsoft no solo ha sumado un enorme volumen de propiedad intelectual a su catálogo, también ha asumido el reto de integrar grandes superproducciones en un modelo de suscripción cuya rentabilidad depende de un equilibrio complejo entre crecimiento de usuarios, tasa de bajas y ventas directas de juegos. Por eso mismo, esta sensación de que el servicio ha dejado de ser una ganga para convertirse en un gasto mensual elevado amenaza con erosionar uno de sus principales atractivos.

Si Game Pass acaba bajando de precio, hay otro precio a pagar

La tensión entre precio, catálogo y rentabilidad se hace especialmente visible en torno a Call of Duty. La saga, ahora bajo el paraguas de Microsoft tras la compra de Activision Blizzard, representa una de las franquicias de mayor peso comercial del sector. Incluir entregas de la serie en Game Pass podía suponer renunciar a cientos de millones de dólares en ventas de consola y PC, pero hasta el momento han cumplido con incluir el juego en el servicio.

Sin embargo, el periodista Jez Corden, de Windows Central, asegura que dentro de Xbox se está estudiando que el Call of Duty de este año —que los rumores sitúan como un nuevo Modern Warfare— no se lance en Game Pass desde el primer día. La justificación estaría en que un lanzamiento de este tamaño en la suscripción absorbe una parte enorme del valor percibido por el usuario al tiempo que reduce las ventas directas del juego, algo que complica el equilibrio financiero del modelo.

Imagen promocional de Call of Duty: Black Ops 7
Imagen promocional de Call of Duty: Black Ops 7 | Fuente: Activision

La propia Sharma habría reconocido internamente que este debate está sobre la mesa y se habría comprometido a profundizar en él con la plantilla en los próximos días. Entre las opciones que se barajan, figuran fórmulas como nuevos niveles de suscripción o planes superiores específicos para determinados títulos especialmente grandes o ligados al juego como servicio, lo que supondría una segmentación más agresiva de la oferta.

No hay más trampa ni cartón: la posibilidad de que Microsoft decida rebajar el precio de algunas modalidades de Game Pass o reordenar sus planes podría servir para amortiguar el impacto de una eventual decisión de dejar fuera del estreno en Game Pass al nuevo Call of Duty o a otros lanzamientos de gran calibre. Nunca se da algo a cambio de nada.