A sus 88 años, Juan Carlos I acaba de vivir un baño de masas y reconocimientos en la capital francesa, un evento que ha servido para muchas cosas, pero sobre todo para dejar en evidencia un deterioro físico que no puede ocultarse.
El pasado sábado, el emérito se plantó en París para recibir el Premio Especial del Libro Político que otorga la Asamblea Nacional francesa. El galardón aplaude sus memorias tituladas 'Reconciliación', y durante su intervención, dejó una frase para el recuerdo afirmando que "Nadie fue profeta en su tierra". No estuvo solo en este momento tan especial. Viajó rodeado de su círculo de máxima confianza, incluyendo a sus hijas, las infantas Elena y Cristina, su nieto Froilán, su sobrina María Zurita, la presentadora Susanna Griso y varios de sus amigos más íntimos.
El homenaje a Juan Carlos I en Francia y el análisis de los medios europeos

La prensa del país vecino no tardó en volcarse en el evento. Revistas de gran calado como 'Paris Match' o 'Point du veu' dedicaron extensas columnas a alabar la obra de Juan Carlos I. La propia Annette Wieviorka, historiadora y presidenta del jurado, fue muy clara al respecto confesando que "Su libro nos encató por unanimidad". Por su parte, la especialista Héloïse Broseta puntualizó en las páginas de 'Paris Match' que esta obra autobiográfica "reconocía tanto la calidad de su obra como sus contribuciones a la transición democrática".
Ese mismo artículo francés ponía el foco en la estampa familiar. Destacaban el apoyo incondicional de las infantas a Juan Carlos I, que ejercieron de lazarillos en todo momento, pero también subrayaban la sonada ausencia de su hijo. El medio aseguraba que el actual monarca se "distanció abiertamente de él". La cabecera 'Point du veu' prefirió resaltar lo feliz que se vio al premiado durante el acto, mencionando la gran ovación que recibió al sonar su nombre, aunque sin olvidar que en nuestro país sigue siendo una "figura controvertida".
El momento cumbre llegó con su discurso de Juan Carlos I, pronunciado en un francés impecable. Aprovechó para dejar claro que no se arrepiente de publicar este libro. Y lo justificó con unas palabras muy directas: "Las debilidades y los errores que he cometido como ser humano, de los que no me siento orgulloso, también forman parte de mi vida y deben compartirse públicamente (...) Quise expresar en mis memorias el orgullo que siento al ver cómo España se ha transformado de forma radical y positiva en todos los ámbitos".
La dura visión desde España y la evidente fragilidad física
Mientras en Francia se aplaudía la figura histórica de Juan Carlos I, la óptica internacional y española era mucho más crítica respecto a su salud. La conocida revista alemana 'Bunte' fue tajante al describir lo que todos vimos en las imágenes. "Durante la ceremonia el exmonarca parecía frágil, con la voz temblorosa, y se le notaba que tenía dificultades para leer su discurso", sentenciaron.
Desde España, la experimentada periodista Pilar Eyre no dudó en diseccionar la escena. Lo notó “nervioso” y con evidentes trabas para mantener el ritmo de sus propias palabras. “Creo que debe de estar operado de la vista, porque no usa gafas. (...) No sé si la letra no era lo suficientemente grande, era un discurso bastante largo”, comentó Eyre tras el acto.
La escritora también quiso meter el dedo en la llaga sobre quienes no estaban en la foto familiar. "No había ningún miembro del gobierno ni nadie más de la familia. Me han dicho que la gran ilusión de Juan Carlos era que hubiera acudido el rey de España o su mujer, porque esto adorna mucho", explicó. Además, lanzó un dardo sobre la relación entre el emérito y Letizia: “El rey le ha hecho todo tipo de humillaciones, la ha sometido durante muchísimos años y es ridículo que ella fuera a un acto, cuando ni siquiera cuando viene el rey a España se ven. Realmente, ya no tienen ninguna relación”.
Para aportar otra perspectiva, la especialista en protocolo María José Gómez Verdú explicó en la revista Lecturas el verdadero objetivo de estos movimientos. "Estamos ante la construcción de una narrativa de un hombre que ya no ocupa el centro institucional, pero que sigue disputando su lugar en la memoria colectiva", aclaró, añadiendo que "Juan Carlos I no comparece como rey, ni siquiera como emérito en sentido estricto, sino como autor".
Regreso a Sanxenxo y las imprescindibles paradas en Vitoria

La agenda del emérito es una auténtica montaña rusa. Tras abandonar su residencia habitual en Abu Dabi por el conflicto en Oriente Medio y pasar por Sevilla y París, se espera que Juan Carlos I este mismo domingo aterrice en su querido refugio gallego de Sanxenxo. El motivo es asistir como invitado de honor en el Real Club Náutico a la VIII Liga Española de 6 Metros y J80, 2ª Serie 2026 del Trofeo Xacobeo 2027. La familia busca normalizar estos viajes, contando con la compañía de la infanta Elena y algunos nietos, mientras en Zarzuela prefieren mirar hacia otro lado y continuar con la agenda oficial.
Pero este trasiego de vuelos también incluye visitas obligadas por salud. Tras el intenso fin de semana, Juan Carlos I, padre de Felipe VI, pasará por Vitoria para someterse a revisiones. La capital vasca es un punto clave en su mapa médico. Allí no solo visita a su traumatólogo, sino que acude fielmente a su odontólogo de toda la vida, Eduardo Anitua. Este doctor lidera una clínica que es referente internacional en implantología, rehabilitación bucal y terapias regenerativas. Su conexión va más allá de la consulta, ya que es habitual verlos disfrutar juntos de la buena gastronomía local en cada viaje.
Cuando vives fuera de tu país a esa edad, necesitas una red médica de absoluta confianza. En los Emiratos Árabes Unidos, esa persona es el doctor Ali Albelooshi. Este traumatólogo generó bastante revuelo hace un año al publicar una foto en redes sociales donde afirmaba: “Tuve el honor y el placer de conocer al antiguo rey de España, Su Majestad Juan Carlos I, en mi clínica de Abu Dhabi”. Sabiendo que Albelooshi es una eminencia en cirugía de reemplazo de extremidades inferiores mediante tecnología robótica, los rumores sobre una posible operación de cadera se dispararon al instante.
Tampoco podemos olvidar su estrecho vínculo con Cataluña, donde durante años ha visitado la Clínica DeSánchez. Su relación con el doctor Manuel Sánchez se remonta a más de quince años, llegando el monarca a bromear en 2019 con que él había sido el primer paciente del centro.
Y para completar este periplo médico de alto nivel, hay que sumar sus viajes a Suiza. En 2024, coincidiendo con visitas a la infanta Cristina en Ginebra, el emérito acudió al Hôpital de La Tour para recibir tratamiento multidisciplinar. Fueron precisamente sus graves problemas de movilidad, esos que nos dejaron la impactante imagen agarrado fuertemente del brazo de su hijo, los que le obligaron a buscar soluciones en los centros más avanzados del planeta.




