La NASA necesita jardineros espaciales y este es el motivo

Desde la agencia aeroespacial estadounidense se están demandando jardineros que puedan llevar a cabo su labor fuera de nuestro planeta para plantar las verduras de las ensaladas que podrán ser utilizadas para alimentar a los astronautas durante sus misiones en la Luna y Marte.

Las plantas son una necesidad en el espacio y la NASA lo sabe muy bien, ya que gracias a ellas podría solucionarse uno de los grandes desafíos que deben afrontar en cada misión espacial, como es la comida que servirá de alimento a los astronautas mientras desarrollan diferentes trabajos más allá de nuestro planeta.

Después de que la Estación Espacial Internacional haya demostrado que es posible cultivar hojas comestibles en microgravedad, la agencia aeroespacial estadounidense está en la búsqueda de jardineros espaciales por un motivo claro, y es una de sus grandes prioridades en estos momentos.

LA NASA BUSCA JARDINEROS ESPACIALES

Experimentos de botánica espacial de la NASA requieren personal experto en cuidado de plantas
Fuente: Unsplash

Las plantas en el espacio son una necesidad, sobre todo después de que en la Estación Espacial Internacional se haya demostrado que es posible cultivar hojas comestibles y no comestibles en microgravedad. Desde entonces, se ha trabajado en este sentido y ahora se busca jardineros espaciales.

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La nutrición de los astronautas durante sus misiones en el espacio es una prioridad para la NASA, que considera que no es suficiente con menús liofilizados para unos días. En el caso de las expediciones de ida y vuelta a Marte, que pueden llegar a durar años, se necesita de sistemas bioregenerativos capaces de producir alimentos frescos, que reciclen agua y aire y mantengan el ánimo del equipo.

LA NASA QUIERE CULTIVAR EN EL ESPACIO

Por qué la NASA busca jardineros para garantizar la alimentación en futuras misiones
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La NASA, que ha avisado de que varias ciudades españolas serán inhabitables en 30 años, tiene clara la importancia de cultivar en el espacio, lo que supone dar una vuelta a la botánica. En la Tierra, la gravedad guía a las raíces hacia abajo y a los tallos hacia arriba, en un comportamiento que se conoce como gravitropismo.

En microgravedad o en gravedades parciales como la de Marte o la Luna, no sucede lo mismo. Esto implica que el agua no circule de la misma forma por el sustrato, el calor no asciende de la misma manera y el aire deja de moverse por convección.

Todo ello lleva a que las raíces tengan más complicado recibir los nutrientes que necesitan, y que las hojas puedan disipar correctamente la temperatura. Es por ello por lo que la agricultura espacial tiene varios retos importantes, entre ellos el de rediseñar suelos o los sistemas de iluminación. Asimismo, deben elegir cultivos que vayan más allá de aportar calorías.

Es por ello por lo que son de gran importancia los conocidos como sistemas de soporte vital bioregenerativos, que son cultivos que, además de ser alimento, también fabrican oxígeno a través de la fotosíntesis y ayudan a depurar agua. Igualmente, contribuyen al reciclaje de desechos y pueden llegar incluso a producir compuestos farmacéuticos o materiales de construcción.

Más allá de todo ello, la NASA, a través de sus diferentes investigaciones, ha podido confirmar que el simple hecho de que los astronautas se encuentren con plantas de color verde supone un alivio psicológico. Esto es muy importante para quienes trabajan aislados durante meses, y muchos tripulantes lo valoran muy positivamente.

LA NASA BUSCA UN EQUIPO DE JARDINEROS

El perfil profesional de jardinero se vuelve esencial para los planes de la NASA en la Luna y Marte
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El equipo internacional, que está coordinado por la Universidad de Melbourne, dentro del centro P4S, la ARC Centre of Excellence in Plants for Space, ha propuesto medir la preparación de sistemas de soporte vital bioregenerativos (BLSS).

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Además del rendimiento por metro cuadrado, evalúa cómo se recicla el aire y el agua en la planta en condiciones extraterrestres y si soporta radiación o cambios de gravedad. Todo ello encaja con la estrategia que tiene en marcha la NASA para regresar a la Luna y llegar a Marte.

La primera gran prueba para estos sistemas llegará dentro de poco tiempo, ya que a finales del año 2026 está previsto que la misión Artemis III lleve a la superficie de la Luna el experimento LEAF (Lunar Effects on Agricultural Flora). 

En una cámara bajo control crecerán tres plantas de ciclo rápido. Una vez haya transcurrido una semana, aproximadamente 500 gramos de muestras tomarán el camino de regreso hacia la Tierra, donde se analizará cómo afecta una menor gravedad y la radiación al ADN vegetal.

A partir de ahí, varias universidades australianas se encargarán del estudio de la expresión genética de los brotes lunares, lo que permitirá conocer qué tipos de cultivos resisten mejor. Además, servirán para poder conocer los ajustes que se deben realizar en los invernaderos situados en el espacio.

LA NASA Y LA NUTRICIÓN DE LOS ASTRONAUTAS

La NASA abre convocatorias para jardineros especializados en cultivos espaciales
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Después de que la NASA haya confirmado que la sonda Perseverance ha descubierto que la atmósfera marciana genera rayos como la Tierra, la tecnología sigue siendo clave para la NASA, y ahora los investigadores combinan distintas disciplinas que estudian genes, proteínas y metabolitos. Lo hacen con inteligencia artificial para poder crear gemelos digitales de las plantas y poder profundizar así en el estudio.

Este tipo de modelos utilizados por la agencia aeroespacial estadounidense permite predecir cómo crecerán en microgravedad, así como la optimización de la luz y los nutrientes, además de tener en cuenta durante todo el proceso a los seres humanos.

Por otro lado, la NASA se encuentra vigilando de cerca la fatiga del menú, un problema habitual entre los que tienen la fortuna de viajar más allá de nuestro planeta, ya que es habitual que se produzca una bajada del apetito, provocada por la repetición de los sabores. Cultivando plantas comestibles en el espacio, se podría ofrecer una mayor variedad, mejorando la situación de los astronautas en sus misiones.

En la actualidad trabajan en esta jardinería espacial más de 40 científicos de once países y siete agencias espaciales, que siguen aportando sus conocimientos a través de diferentes investigaciones. Todo lo aprendido ayuda a la hora de diseñar una agricultura eficiente en climas extremos, lo que, además de tener aplicaciones en determinados puntos de nuestro planeta, también puede ser de gran utilidad de cara a la vida en otros planetas.

Los avances a la hora de poder cultivar plantas en el espacio pueden ser claves para una posible vida futura en otros planetas más allá de la Tierra.

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