El Mad Cool defiende su terreno con más de 40 millones de euros de impacto en Madrid

El Mad Cool se prepara para la segunda edición en el controvertido recinto, Iberdrola Music de Villaverde, mejor conocido como espacio Mad Cool, y tiene un gran argumento para lidiar con las críticas del espacio: El festival genera unos 40 millones de euros entre Madrid y los municipios que rodean a la capital. El turismo, la hostelería y la vida nocturna de la capital crecen durante esa semana, son los que tienen más motivos para celebrar, pero el transporte no se queda atrás. 

No es una rareza, los eventos como el Mad Cool en Madrid, o el Primavera Sound en Barcelona, no solo son atractivos para las ciudades por darles algo más de peso dentro del universo cultural, sino también por el peso económico que tienen. En una ciudad como la capital, que poco a poco ha ido aumentando los eventos en un intento de aumentar su peso tanto deportivo como cultural dentro del continente y del país. De hecho, por mucho tiempo era llamativo ver como los grandes conciertos y festivales preferían Barcelona, pero Madrid ha conseguido remontar.

A esto se suma que el Mad Cool espera solucionar varios de los problemas que tuvieron en su primer paso por el nuevo recinto. Entre las promesas hay un mejor reparto de los baños, una reducción de las tarimas y el aforo diario para facilitar la vida de los asistentes, además de facilitar la entrada y la salida. Aun así, hay motivos para mantener la preocupación. 

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Con tan solo un mes para la fecha del evento, todavía no se ha anunciado el plan de movilidad, con un choque entre el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, del ayuntamiento, Borja Carabante, y el Delegado del Gobierno, Francisco Martín. El hecho de que el plan de movilidad presentado por el evento afecte la M-45, competencia de la Guardia Civil, lo que ha hecho que ambos lados se pasen la papa caliente de la movilidad en el evento, una pieza clave para terminar de resolver la situación con los vecinos de la zona.

LOS VECINOS DE VILLAVERDE SIGUEN RECHAZANDO AL MAD COOL

La realidad de momento es que el festival está en una situación delicada en cuanto a los vecinos. El año pasado superaron los límites de ruido que puso el ayuntamiento de Madrid, incluso después que se les permitiera subir el volumen más que otros eventos similares en la ciudad debido a que se considera un evento de especial singularidad. Sumado a la presencia de la Coca Cola Music Experience en el Auditorio John Lennon de Getafe, es fácil pensar que el problema del ruido no sea el más grande.

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Es que si no se resuelve el plan de movilidad, los 40 millones que el evento no servirá para aplacar las quejas de asistentes y vecinos. El tráfico que empeora en la zona, las calles cerradas y los largos tiempos de espera fueron un castigo complicado de ignorar en la edición pasada y aunque se puede achacar en parte a no tener experiencia con el nuevo terreno, este año se espera que la realidad sea diferente. Incluso si el festival mantuvo sus números en cuanto a venta de entradas a pesar del caos de 2023 por la presencia en el cartel de nombres como Dua Lipa, Pearl Jam o The Killers, sobre todo porque la primera no tiene más conciertos este año en España. 

50 EUROS A LA COMUNIDAD POR CADA EURO DE SUBVENCIÓN

Según el dato del festival, la Comunidad Autónoma de Madrid habría recibido hasta 50 euros, por cada uno que pagó en subvención. Es un argumento de peso, sobre todo para un festival que ha sido criticado por la relación entre las subvenciones que recibe del ayuntamiento y la comunidad y las sanciones económicas por ruido de la última edición. Por tanto, el poder justificar este monto es una parte clave de la estrategia del festival a futuro. 

En cualquier caso, todo apunta a que el Mad Cool podrá resolver los problemas a tiempo. Si el festival consigue reducir los problemas este año e instalarse en su actual recinto, bien podría terminar de resolver lo que ha sido una de sus grandes dificultades desde su aparición. Es un paso más para que Madrid termine de encumbrarse como la ciudad más importante para los eventos culturales del país.