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El Supremo «gana tiempo» para que el PP y PSOE ultimen la renovación del CGPJ

El Tribunal Supremo ha «tumbado de un plumazo» las pretensiones de los vocales en funciones del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) aceptando las medidas cautelares que podrían poner en riesgo el «ascenso» de Rafael Mozo a la presidencia del órgano judicial. Unas medidas cautelares que legitiman el recurso presentado por un vocal, así como por el secretario general del Consejo, frente a este nombramiento, que provoca una bicefalia anormal en la presidencia de ambas instituciones judiciales nacionales.

Ningún presidente del CGPJ, y por extensión del Tribunal Supremo, había nunca dimitido del cargo. Algo que hacía el pasado 9 de octubre Carlos Lesmes, después de muchas advertencias de abandono si Partido Popular y PSOE siguieran sin llegar a un acuerdo para renovar el Consejo, en funciones desde 2018. Una renovación que no ha llegado, y que ha provocado el enfado y la dimisión del magistrado en su doble cargo como presidente de ambos órganos judiciales.

Una dimisión ante la que los vocales en funciones del CGPJ, dispuestos a no perder un ápice de control judicial, no tardaban en presentar a Rafael Mozo, el vocal con más antigüedad del Consejo, como el nuevo presidente del Consejo. Una decisión de los vocales que no era secundada por todos dentro del CGPJ, y que pronto provocaba las primeras reacciones, ya que este nombramiento de mozo generaba una bicefalia anormal dentro de estos organismos judiciales, ya que, según la normativa actual, es el presidente del Tribunal Supremo quien, según la tradición judicial, también ostenta la presidencia del CGPJ.

Una tradición que el secretario general del CGPJ, José Luis de Benito, y el vocal del Consejo Wenceslao Olea defendían con sendos recursos ante el Tribunal Supremo contra el ascenso de Rafael Mozo dentro del CGPJ. Unos recursos que han sido escuchados por el Alto Tribunal que, a pesar de no haber aprobado las medidas cautelarísimas ante esta situación, sí ha aceptado medidas cautelares, poniendo en tensión a los vocales del Consejo.

EL SUPREMO GANA TIEMPO Y TENSA A LOS VOCALES

Así pues, la aprobación de las medidas cautelarísimas habría supuesto la inmediata retirada de la presidencia de Rafael Mozo, sin que se diese tiempo a los vocales del CPPJ a «defender su postura» ante el Supremo. Algo que se producirá, ya que el Alto Tribunal ha decidido aceptar las medidas cautelares vinculadas a los recursos presentados.

Unas medidas cautelares que implican que, en un plazo de diez días, los vocales del CGPJ tendrán tiempo para dar «su versión» de la situación al Tribunal Supremo, que deberá dar una respuesta en un plazo máximo de tres meses. Aceptación de las medidas cautelares que ha puesto tensos a los vocales del Consejo, ya que esto implica que el Supremo ha considerado como legítimos los recursos presentados contra la presidencia de Rafael Mozo, eliminando así de la mesa cualquier opción a que el Alto Tribunal deslegitimase los recursos y apoyase el movimiento de los vocales en el CGPJ.

Y es que la legitimación del recurso presentado ante el Supremo, a través de estas medidas cautelares, demuestra que hay argumentos de peso contra la decisión de los vocales de aupar a Mozo dentro del Consejo. Algo que pone aún más de manifiesto que los vocales no tienen competencias en esta cuestión, que ha provocado una bicefalia incómoda dentro de estos órganos institucionales.

Sin embargo, el hecho de que sean medidas cautelares las aprobadas por el Supremo, y no las cautelarísimas, da un margen de tiempo muy significativo. Tiempo en el que el Tribunal Supremo, en manos del «heredero» de Carlos Lesmes, Francisco Marín, espera que PP y PSOE consigan llegar a un acuerdo para la renovación del CGPJ.

Una renovación en la que ambos partidos parecen estar trabajando a marchas forzadas, consiguiendo acercamientos inéditos desde 2018. Una deseada renovación del CGPJ que no sólo acabaría con esta anómala situación en el Consejo y con la bicefalia provocada por Mozo, sino que también supondría un alivio para el Supremo, que ya no tendría que tomar la decisión de rechazar el irregular ascenso del vocal dentro del Consejo General del Poder Judicial.