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Ómicron produce un 80% menos riesgo de hospitalización

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Un estudio del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de Sudáfrica (NICD, por sus siglas en inglés) ha evidenciado que los sudafricanos que se están contagiando de la variante ómicron del virus de la COVID-19 tienen un 80 por ciento menos de riesgo de hospitalización, en comparación con anteriores variantes.

Este trabajo preliminar, publicado en el servidor preimpresión medRxiv y que todavía no ha sido revisado por otros científicos, advierte, no obstante, de que una vez que un infectado por ómicron ingresa en el hospital, el riesgo de muerte es igual que hasta ahora con la variante Delta.

La investigación, liderada por las científicas Nicole Walter y Cheryl Cohen en Sudáfrica, analizó los casos de COVID-19 entre el 1 de octubre y el 30 de noviembre. Según su análisis, la infección por ómicron está vinculada a un 70 por ciento menos de riesgo de enfermedad grave si se compara con las infecciones por Delta en el país sudafricano entre abril y noviembre de este año.

Paul Hunter, catedrático de Medicina de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), ha comentado que en el estudio la enfermedad grave en las personas tras la hospitalización fue de 0,7, «lo que equivale aproximadamente a una reducción del 30 por ciento del riesgo de enfermedad grave en los pacientes hospitalizados».

En cualquier caso, puntualiza que los intervalos de confianza del estudio, es decir, su margen de error, «eran amplios, por lo que no se puede afirmar que la gravedad fuera efectivamente menor en los pacientes hospitalizados con omicron».

La semana pasada, un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina LKS de la Universidad de Hong Kong evidenció que ómicron infecta y se multiplica 70 veces más rápido que Delta y el SARS-CoV-2 original en los bronquios humanos, lo que puede explicar por qué ómicron puede transmitirse más rápido entre los humanos que las variantes anteriores.

Sin embargo, su trabajo también demostró que la infección de ómicron en el pulmón es significativamente menor que la del SARS-CoV-2 original, lo que puede ser un indicador de una menor gravedad de la enfermedad. Esta investigación se encuentra actualmente en fase de revisión por pares para su publicación.